Publicado en Crónica

Una puerta en el tiempo: Nirgua Ancestral

Acercamiento al libro Nirgua…Tierra de Magia

El tiempo nunca pasa

no se va

el tiempo se nos queda adentro”

Alí Primera.

 

El municipio  Nirgua  representa el lugar donde  vuelvo  con mis ancestros,   es  el espacio donde cobran vida los relatos  que mi abuela  Estéfana solía contarnos  sentada en su hamaca y mientras ella detallaba sus vivencias, el tiempo se paralizaba, nosotros en silencio degustábamos cada unas de sus palabras.. Oír como ella  describía  “Las cumbres”, es decir, el sitio donde ella había nacido en esta municipalidad,  era realmente encantador, yo sentía que podía caminar por esas montañas, ver su casita en la cima  y oler aquellos pastizales. Quizás  por esas razones  siempre le  he manifestado a mis amigos que visitar Nirgua es abrir una puerta en el tiempo,  es  volar con las alas de  imaginación a un pasado reciente donde se realza  el heroísmo, la tradición  y la resistencia de nuestros aborígenes  los Indios Jiraharas-Ayamán .

 

Al comenzar la lectura de  “Nirgua…Tierra de Magia”  de la escritora amiga  Maigualida Pérez, me reencontré con un pueblo lleno de memorias, las mismas  que tanto adoraba exponer a mi abuela, en sus párrafos se respira un aire que evoca las costumbres de nuestras provincias, sus coloridas montañas y sus calles empedradas bañadas de siglos. Este libro nos presenta una visión romántica, enigmática  y ecológica del municipio. En este mismo orden de ideas, en el siguiente párrafo del  texto Tratado de Coche observamos lo planteado:

 

“  Las montañas que rodean a Nirgua, con  la  luz  del  atardecer  de  aquel  día  estelar,  hacían  galas  del  café como una novia toda vestida de  blanco, hermosa  y virginal  que  espera  al  pie  del  altar,  distante   y misteriosa;   ansiosa   y callada  ante  el  bramido  bajo  del   río  que  viene saltarín y cristalino cubierto por  capas  delgadas  de  espuma blanca  que  se evaporan en el curso del mismo.

 

Como quien logra ver a través del tiempo, cual sacerdotisa la narradora nos transporta en la historia al punto de casi palpar los lugares y situaciones que describe en sus crónicas.  Sus líneas nos sumergen en  un realismo mágico que abarca desde la construcción del  Fuerte  San Vicente, pasando por el grito de libertad  del Negro Miguel, el rey de Buría;  hasta la hermosa leyenda  de nuestra Diosa madre, La reina María Lionza.  En este sentido las palabras del escritor Earle Herrera nos refiere: “Desde épocas remotas, ya  por vía oral o escrita, el hombre va dejando testimonios de su paso por el mundo, gracias a los cuales se conoce el pasado y se explica el presente”. Tal vez bajo esta óptica la autora nos presenta este trabajo impregnado de luz, que como reseña Herrera deja huella más allá del papel y florece en el alma, muestra de ello lo observamos con el siguiente relato titulado MaríaLionza:

 

 “Cuenta la leyenda, que  la diosa de  la selva antes  de   entregarse   al  español,  prefirió escapar y desde los altos de  la  zona  de   Los Madrileños, internándose por el cerro del Picacho bajó por los  caminos  entre  la Palma  y  los Cogollos hacia Chivacoa  y  perdió  su   rastro  -desesperada-  en  la  montaña  de   Sorte,  llena  de  tesoros  naturales  donde se  oía  su  canto triste y   lánguido  por  las  tardes.   Dicen  que  el  Español  enamorado  la  buscó  durante   el  tiempo  que le quedo  de vida.  Perdiendo la razón; la oía cantar y  hablar  con  los  animales  del  monte.”

 

 

Al pasearnos por  “Nirgua…Tierra de Magia”   descubrimos el sortilegio que envuelve a un  municipio, de igual manera sus páginas colmadas de vida son un aporte a la autoconciencia y autoestima de una sociedad  ya que reivindica  a personas o grupos sociales que  generalmente han sido  excluidos de la historia oficial. En tal sentido, en esta publicación  disfrutamos  del patrimonio cultural de una ciudad  a través de la visión lírica  de la autora, acción esta que nos permite percibir el compromiso social que posee Maigualida Pérez con la tierra que se grabó en sus sentidos como los petroglifos en las piedras del tiempo, Este hecho lo podemos constatar en las  líneas “Nirgua… Tierra de Magia”  texto que presta su nombre a este libro:

 

    “En  la  intimidad  de la montaña, circundada  por quebradas y planicies,  sus   cuerpos   danzan   ataviados   de   la   jerarquía  que   les  otorgan    sus  hermanos  y  en  la piedra dejan la huella  indeleble  de  su  histórico  paso  por  esta  tierra  llena  de   bondades   y belleza que es Nirgua:  Nirva  del Callao;  Nirua la del Prado!”

David Figueroa González

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Publicado en Ensayo, Libros, Poesía

Caminar entre Diosas y demonios

Si Dios no existiese habría que inventarlo.

Porque, comprenderéis, es precisa

una religión para el pueblo.”

Voltaire

Caminando por el centro de Lima y deambulando sin rumbo fijo observaba la arquitectura, de repente un aroma familiar, un olor a papel viejo me llamó la atención desviándome aún más hacia una pequeña calle que parecía estallar de libros usados. Eran cuadras y cuadras de libros que estaban allí huérfanos de dueños y preñados de historias escritas y vividas. Sin embargo; parece extraño cómo los libros pasan de mano en mano, a veces me hace pensar que la fuerza que los crea le imprime su carácter misterioso el cual le permite llegar a tener vida animada en las manos generosas de quien llega a despertarlo. Son como especie de duendes caprichosos que saben dónde nacen, pero que no conocen su destino final.

Hace poco recordaba aquella tarde cuando reunido con los escritores Radamés Giménez y David Figueroa Figueroa, conversábamos en torno a los poetas que han influido en su formación lírica, y el poeta Figueroa, como siempre con sus libros debajo del brazo, sacó uno de sus autores favoritos, más para mí ocurrió lo sorprendente cuando dentro de ellos también aparece Diosas y demonios, escrito éste por el amigo Lucas Barreto o Lucas de Juana, como él mismo se hace llamar. Cuando aprecio el libro me digo con entusiasmo ¡qué bueno salió el poemario de Lucas!, lástima que no lo tengo. Inmediatamente, Radamés toma en sus manos dicho ejemplar y me dice: “tenga poeta, es suyo, yo se lo regalo”. Y así saltó de un dueño a otro, validándose mi teoría sobre la voluntad voluble de los libros.

Ahora bien, en algunos de los poemas de “Diosas y demonios” encontramos versos con una postura política bien definida y un desarrollo lirico sólidamente planteado. En los poemas constatamos lo que el ex Presidente Chino Mao Se Tung dijo en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte en el año 1942, cuando planteó la unidad de la política y el arte, es decir, la unidad del contenido y la forma. Para ese entonces, Mao decía:

Una obra de arte que carece de valor artístico, por progresista que sea en lo político, no tiene fuerza”. De acuerdo con lo expresado en el poema “Balar de ovejas por silbidos de bombas”,

Encontramos esa perfecta combinación “política-arte”, como lo planteaba el Presidente Mao. Muestra de estos elementos visualizados en el texto del autor Lucas de Juana que relacionamos con lo manifestado por Mao lo apreciamos y disfrutamos fragmento:

Y en ese génesis sagrado

con diásporas de Sión

fue formándose un feroz sionismo,

el que ha llevado el terror y holocausto

al nacimiento y vida de los niños palestinos

y ellos judíos desesperados

en masa quemados

Heredaron otro odio,

aprendieron otra furia

que con la quebrada cruz

les enseñó el nazismo”

Como si estuviese ungido por los poetas malditos, Lucas Barreto realiza un arte libre, provocativo e irreverente, y en algunos casos se aleja de las “normas establecidas” para dar rienda suelta a la creación; así como también se atreve a desarrollar temas considerados tabú, como la posición de las iglesias en la sociedad. Quizás por ello algunos versos nos dejan un sabor Sartriano de existencialismo ateo, pues en este sentido en los versos del poema “Creadores de dioses y demonios” podemos observar esos detalles:

Y así fueron apostolando

salmos y parábolas

y el espíritu del hombre silvestre

se confundió y todo se llenó de dudas

sectas y religiones

y el templo de Jesús

se convirtió en la empresa

más grande de los mercaderes

que visten de sonata

y la simonía conocen muy bien.

Ellos acusan de ateos

a quienes dejaron de creer

en su milenaria fábula

y de negar al Dios que crearon

y que ellos mismos mataron”

Uno de los elementos que se puede constatar en este poemario, es el canto de este trovador a sus raíces yaracuyanas, en especial, a la tierra mágica de Chivacoa, en el que se destaca la fertilidad de sus suelos y la majestuosidad de la naturaleza, como también la herencia de los aborígenes, Caquetios y Jirajaras; todo ello representado en la imagen mística de la reina: la Diosa María Lionza, corazón vegetal enclavado en la montaña de Sorte, en tanto el texto “Marialionza” es una oda a madre Natura:

Quiero dormir en tu lecho

sin velas ni fogatas

que luchen contra tu sagrada oscuridad

El sueño de nuestros aborígenes

tu lo haces realidad,

porque el sincretismo desafiante

ante tu merced se inclina

Y voces de toda la madre tierra

a ti claman en angustia

cuando no son oídos por sus dioses”

Otro aspecto digno de realzar, es la construcción tipo crónica que encontramos en algunos poemas, incluso, el juego literario que el autor realiza en las líneas de “Maíta. Allí disfrutamos de una carta escrita desde su corazón, la cual se sumerge en el universo, lugar común donde todas las almas son una, y desde ese plano se confiesa, sin rabia ni amargura, pero sí con nostalgia, la que nos hace viajar a su infancia, donde apreciamos en ese viaje a un niño que atesora las enseñanzas de su madre y transforma ese mundo en nuevos mundos, gracias a la poesía:

Entonces la soledad,

tristeza y dolor

por la luctuosa pérdida

de tu ser amado

acabaron con tu vida

que era mi vida

ahora camino solo y triste

y en tu ausencia

tu Dios me abandonó también

y espantado de mí hoy

me refugio en aquel abecedario

que me enseñaste cuando niño

y hago de mi dolor canciones

y poemas de mi tristeza

para decirles a todos

que tu oráculo se equivocó”

Leyendo algunos de sus textos notamos cómo sus palabras “se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas”, ello en cuanto al manejo tierno y delicado que hace el escritor de un recurso expresivo como el diminutivo y, a pesar del mismo, en ningún momento su uso resta fuerza a la palabra, sino que por el contrario, carga el verso de una connotación afectiva dejando ver una vez más la sensibilidad del poeta cuando describe o se refiere a los niños, en este aspecto en las líneas de “Claudia” esos elementos son descifrados por nuestros ojos:

Tus ojos son dos luceritos

que alumbran el porvenir

tu risa es un trinar de aves

que nos conmueve de dulzura

y tus ocurrencias sin darnos cuenta

nos llenan de orgullo y vanidad

y sin parar las contamos……..

y que alegría volver a verte Claudia

con tu carita de amor, de golosina,

de flores y mariposas.”

 David Figueroa González

Publicado en Ensayo

María Lionza: La Reina, La Diosa Madre

 

 

En la montaña de Sorte por Yaracuy

en Venezuela vive una Diosa

una noble reina de gran belleza

y gran bondad amada

por la naturaleza e iluminada de caridad

Rubén Blade.

Hablar de diosas y reinas en nuestros días amerita de múltiples lecturas, desde la clásica visión del mundo y la nobleza pasando por las deidades celestiales hasta considerar la más  común y popular expresión del pueblo, para referirse a una “simple mortal” con atributos especiales (o no tan especiales) esto es tan sólo cuestión de gustos.

En nuestro querido  Yaracuy, referirse a la Reina o Diosa es una cuestión completamente distinta, va mucho mas allá de la religión que se profese o practique; la reina es la reina, todos saben a quien nos referimos, sí  es ella, la conocida como María Lionza, María Leonza, María de la Onza. Ella viene  a encarnar en América al igual  que la diosa Venus, la diosa de la naturaleza, del amor, de la paz, de la fortuna y de la armonía, siempre relacionada con la magia del agua, perfumes, bosques montañas. Misterio Universal de la femeninidad y el amor. Ilumina por siempre, el Yaracuy  desde Chivacoa o como dice el mismo Rubén Blade:
“cuida el destino de los Latinos para vivir unidos y en libertad”.

Esta deidad era conocida por los aborígenes antes de la llegada de los españoles como Yara  y según la interpretación del escultor Alejandro Colina, aparece cabalgando en una danta con sus brazos extendidos al cielo sosteniendo un hueso de pelvis femenina, que  representa la grandeza de la mujer, lo fecundo. Fértil como los suelos yaracuyanos cual alfombra verde se rinde a sus pies, dueña de los bosques y musa de las aguas. Por otra parte, también  señalan que ella manifiesta su presencia a través de una mariposa color azul, azul cielo infinito que tranquiliza las almas con su revolotear y hace presente su espíritu sabio e inmortal en las montañas encantadas de Yaracuy.

El escritor yaracuyano Gilberto Antolínez, a su vez nos narra una historia de María Lionza señalando matrices simbólicas como: mujer-agua-serpiente; así que estas constantes simbólicas de lo femenino permiten explicar el sentido oculto en su relato, donde lo femenino aparece como una forma de representación simbólica de la naturaleza en el pensamiento mágico-religioso venezolano. Según este autor,  el mito de María Lionza comienza
de la siguiente manera:

“Nacerá del linaje de caciques una niña de ojos verdescomo las aguas de la laguna sagrada y el día que ella llegue a contemplar su rostro sobrevendrá una catástrofe para el pueblo, pues será destruido por una terrible inundación… Se trataba de la enorme serpiente anaconda, Dueña del Agua que, enterada de la presencia de la muchacha en sus dominios, emergía desde las entrañas más recónditas de aquella enigmática laguna, alzando su temible cabeza frente al rostro atónito que la contemplaba subyugado por su poderosa influencia;… Luego de dar un grito que se oyó hasta en los últimos confines de la Sierra de Nivar, la joven se sumerge en el agua… La temible y fatal profecía llegaba así a su más perfecto e inexorable cumplimiento:”

En tanto que este fenómeno es mito para muchos o  leyenda en ojos de otros, alrededor de María Lionza existen muchas historias sobre su origen, sin embargo al final todo es cuestión de Fe, de Identidad,  a tal punto lo es que en época de la colonia se trató de difuminar un culto concebido por los españoles como pagano o la devoción por un pueblo (indígenas) a su Diosa , bautizándola con un nombre católico denominado:  “Santa María de la Onza de Talavera del Prado de Nivar”; no obstante nuestros antepasados Jirajaras y Cimarrones, con su espíritu indómito y su creencia férrea, no permitieron que este intento de sincretismo por parte de la iglesia tuviese éxito.

María Lionza: “hazme un milagrito y un ramo e flores te vo a llevar”, así enuncia Blade en su canto, en donde queda plasmada la fe y el agradecimiento de sus hijos por  los favores concedidos. Cuentan que desde Ex presidentes hasta famosos actores han acudido ante su presencia por un “favorcito” y a muchos se les ven en sus festividades cada 12 de Octubre en medio del hipnotizante “baile de la candela” el cual es el momento social más importante del culto, donde peregrinaciones de “Marialionceros” de todas partes de Venezuela y del Caribe acuden a la montaña de Sorte para rendirle culto entre frutas, esencias, tabaco y ron. Tal devoción conlleva a que: Tu inmensidad eleva las almas, caminos llenos de esperanza.  Cantan las nubes tu grandeza, las velas iluminan el firmamento, rezando entre rocas de algodón.

Nos refiere Gilberto Antolínez que: “su reino es subterráneo y está formado por siete cuevas o Ciudades Encantadas, donde recibe a los cazadores de su agrado y los hace reposar sobre asientos que resultan ser anacondas o tragavenados arrolladas sobre sí mismas durante su letargo.” (Antolinez, 2006). Así que María Lionza “la reina de las cuarenta legiones formada por diez mil espíritus cada una” es quién preside el altar en Quibayo, junto al Negro Felipe y el Cacique Guaicaipuro, para  repartir bendiciones a través de sus cortes a un sin numero de creyentes, que en sus oraciones les invocan, para pedir la solución de problemas amorosos, económicos o de salud.

Además deja un legado de rebeldía e impetuosidad, que se ve reflejado en sus dignas hijas, quienes, han demostrado sobradamente su aptitud guerrera contra la opresión y la fecundidad por haber parido un país entero que se ha multiplicado varias veces en número desde entonces. Sus descendientes han formado un país con la fuerza de su voluntad y la fertilidad de sus caderas.

Por ello, reafirmamos con el cantautor Rubén Blade que: mediante el hechizo del canto se recurre a la tradición matriarcal de Gran Diosa, la que se encuentra en:

En la montaña de Sorte por Yaracuy/en Venezuela vive una Diosa/ una noble reina de gran belleza y gran bondad/ amada por la naturaleza e iluminada de caridad”

 David José Figueroa González.

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