Publicado en Ensayo, Libros, Novela

El mundo insurgente de Las Hormiguillas

 

“La poesía es una hormiga
devorando un caramelo
en el fondo del mar”

Manuel Barreto

A veces cuando estoy en mi casa, sentado frente al escritorio de la biblioteca, y veo los libros agrupados hombro a hombro, lomo a lomo, recuerdo mi infancia y, dado que solía fantasear sobre la forma en que los libros llegaban allí, a su nuevo hogar para bañarnos con su sabiduría. Siempre fue agradable pensar que los libros tenían vida propia, incluso hoy día me place creer que los libros llegan a nuestras manos por una suerte de selección previa del libro sobre el lector.

La obra Las Hormiguillas del escritor Carlos Zambrano me refirma la creencia en cuanto a la elección previa del texto sobre quien la disfruta, pues, este trabajo publicado por la Fundación Editorial el perro y la rana, llegó primero a las manos de mi esposa enviado por su autor. Pero luego una tarde estaba en el refugio, “mi biblioteca,” y el libro estaba allí sobre el escritorio, como queriéndose colear entre los otros que esperaban ser disfrutados; así comenzó mi aventura entre las letras de esta novela.

El libro Las Hormiguillas es una aventura literaria que se desarrolla bajo un conocimiento concienzudo de diferentes técnicas narrativas, las cuales permiten al lector recrearse en una narración que evoca historia, poesía, filosofía y el encanto epistolar. No es casualidad que los interlocutores primordiales de esta narración sean los mencionados insectos ya que estos según el investigador Jean Chevalier en su Diccionario de símbolos: nos define de la manera siguiente: “La hormiga es un símbolo de actividad industriosa, de vida organizada en sociedad, de previsión.”, lo cual podríamos aplicar a la labor de armar este libro. En palabras del autor: “en esta obrilla no conseguirás entretenimiento alguno; por el contrario, sólo muertes, ingratitudes, voces imperialistas, bocas absurdamente sumisas y personajes mentirosos”

Esta historia consta de siete capítulos, el primero, es una especie de presentación titulada “El inicio de un todo insatisfecho para todos”, donde el escritor trata de sumergirnos en el argumento bajo el cual se desarrollará su creación literaria. En él encontramos un lenguaje íntimo y con una marcada connotación social, en el que se crea una atmósfera de trabajo colectivo del que van surgiendo las ideas, el síguete párrafo da cuenta de ello:

“En cuanto a los nombres de mis hormigas personajes (Negra y Marrona) te confesaré: En los primeros borradores inventé una discusión entre tú y yo para dotarlas de un nombre, luego rechice las palabras y eliminé tal enfrentamiento por cuanto veía en ello muchas páginas inútiles. Te resumo lo importante: allí tú querías para las hormigas nombres de humanos: María, Mac Piterson, Sinforosa. También deseabas colocar la ignorancia en sus mentes. Me opuse a eso, jajaja recuerdo mi respuesta: ¿Acaso no has aprendido que hasta las hormigas lectoras empiezan a darse cuenta de lo importante que es utilizar el tiempo llenando crucigramas?”

Más adelante el ensayista Carlos Zambrano mantiene ese diálogo del yo plural y nos revela, gracias a la humanización, cómo sus personajes las hormigas Marrona y Negra van digiriendo de la sociedad sus aristas más agudas. De igual manera, pudiésemos decir que esas simpáticas e irónicas protagonistas, logran generar en los lectores reflexiones sobre el colectivo, políticas culturales e incluso literatura. En algunos casos, es como si te encontraras en un aula con dos profesoras himenópteras que de forma amena instruyen sin aburrir, así, en el “Capítulo reclamado”, nos encontramos con:

“El Manco de Lepanto, desde la distancia, estará muy satisfecho de ver su obra en manos de toda hormiga, y no como quisieron, ¿quisieron? algunos “entendidos” d ciertas naciones hispanas….”

En el mismo orden de la ficción la hormiga Negra nos explica:

“¡Ah!, y en cuanto a los capítulos de la presente e inentendible narración no te sigas preocupando, por cuanto ya Sartre demostró que: la novela no debe responder a la premeditación del novelista, sino a la libertad de los personajes….

En otra palabras, estamos en libertad de hacer cuanto queramos- claro, sin rebasar los límites impuestos por Destino- para la hechura de este cuento-novela”

El título “Cornelio en el llano” comienza con una descripción del llano, un llano puro, con rasgos virginales y continua la presentación con una sátira contra el tema de la negritud y la esclavitud mediante el uso de la parábola y, a través de la personificación, le otorga al personaje, un perro, las característica de sumisión que le son propias, las que manifiesta ante los colonizadores. O como se explica en el Diccionario de símbolos de Jean Chevalier: “En el Japón el perro goza muy generalmente de una consideración favorable: compañero fiel”, más claro aún lo refleja la frase popular: “el perro es el mejor amigo del hombre”; razón por la cual, probablemente, sea éste la figura central en esta sección, muestra de ello lo podemos disfrutar en este extracto:

“Perro-dijo Violante-: de ahora en adelante usted queda encargado d los trabajos arduos, fuertes, dentro de esta casa. Está obligado a permanecer aquí día y noche. Sólo podrá salir cuando yo se lo indique. Arsenio, en tono más amable, acotó: Entienda, Perro: mi amada y delicada esposa no quiere lidiar con indios ni negros extraños; ella prefiere los brazos ayudantes de un esclavo con fuerza”

Como en una composición dramática encontramos un diálogo artístico entre el creador y la sociedad con cierto aire dramatúrgico. En algunas ocasiones Carlos Zambrano nos regala en las páginas de Las Hormiguillas una crítica a la avaricia y a la explotación del hombre por la codicia que reina en algunos corazones, el nacimiento de “El niño esperado”, se puede apreciar lo dicho anteriormente:

“Cornelio también era inculto, por eso se le debía perdonar sus incongruentes razonamientos caninos, uno de ellos:

La voluntad entreguista de la hormiga que se siente inferior produce, en el alma dominante, un refuerzo gigantesco; de tal manera, el de abajo cree necesitar ayuda y el de arriba llega a sentirse indispensable, con lo cual, la escondida voluntad interesada de éste queda solapada tras una máscara de utilidad que redundará en prejuicio para la mayoría hormiguera.”

“La carta de El Loco” es la voz del inocente, del no nacido que disculpa a sus padres, es quizás, la palabra del inconsciente colectivo que estudió Jung, quien establece que; “Contiene toda la herencia espiritual de la evolución de la humanidad, las grandes “imágenes primordiales” de como las cosas han sido para la humanidad, y aparece nuevamente en la estructura cerebral de los sujetos.” Por tal motivo, esta epístola nos incita a reflexionar con el siguiente discurso:

“Comenzaba yo a formarme en el vientre de mi querida y adorada mamá Domitila. Desde allí podía darme cuenta de lo que ella sufría por provenir, yo, de un ser distinto a los de la clase superior; ¡tonta!; no sabes las sandeces que te atormentan; ¿Qué harás con trono y riquezas si rechazas el que El Creador te haya dado la dicha y el milagro de ser madre?, ¿sabes cuántas mujeres en el mundo darían todo a cambio de sentir sus vientres con un latido en su interior?, ¿sabes cuánto lloró, suplicó Ana, la esposa Elcana, para que Dios la congraciara y poder así parir a Samuel?”

Por su parte. “Pueblo Imperial y pueblo Cautivo” es el canto triste y melancólico de un “Loco” ante el corazón oscuro de sus congéneres, especie de aullido solitario de un lobo sin manada, trova irreal, narración apológica en algunos casos que permite la introspección, como se expresa en el epílogo de Las Hormiguillas: “ Una novela fabulada o fábula novelada, donde el autor deja claro – tal vez con cierta ironía – que los acontecimientos allí narrados no se asemejan <por ningún motivo> a lo sucedido en nuestra patria”. El siguiente fragmento nos dibuja un trazo de ese fabular lleno de ironía:

“¡Ah, iluso y tan lleno de energía ajena!: ¿se te ha olvidado la transformación de los otroras rostros alegres hacia amargos caparazones de quienes pusieron todas sus esperanzas en un gobernante ex prometeico de un futuro mejor,, el cual, ante el poder recién tomado, optó por plegarse a las directrices de potencias extranjeras en desmedro del hormiguero agonizante”

La novela Las Hormiguillas es el grito insurgente de quien sufre por su tierra, es la oda de un hombre enamorado de su terruño, es la invitación al yo múltiple “voces juntas que alarguen la vida; y cuerpos prestos a darse paz. Como apunta la docente universitaria y prologuista Isabel Rivero: “En el texto Las Hormiguillas… hay toda una reflexión de la historia, una queja que rechaza la injusticia y hasta una voz irónica que clama por un mundo mejor.”

David Figueroa González