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Falso Ejercicio El encuentro del cuerpo con la palabra

“Un hombre ama a una mujer y la besa:

 de ese beso nace el mundo”

Octavio Paz

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El erotismo es una experiencia que nace del interior y  se manifiesta en las múltiples situaciones y experiencias de la vida. El erotismo está del lado de la pasión y su ámbito es el cuerpo, nos refiere al reino de los placeres y displaceres del sexo, a la sensualidad, al desafío, a esa aventura que va la  más allá de los sentidos y cuando se baña de poesía el erotismo trasciende  todo lo tangible e imaginable del universo.

Este tipo de poesía le canta al deseo de los cuerpos amorosos que se entregan  en las palabras, lo recrea y lo difunde  mediante el lenguaje, para hacerlo más sublime, ya que los cuerpos vuelen al encuentro apasionado de las letras. Estas imágenes auditivas rescatan al cuerpo de los deseos mundanos para exaltarlos en un canto lírico.

En el Poemario Falso Ejercicio del escritor José Gregorio González Márquez, disfrutamos de términos que describen elegancia, voluptuosidad, belleza, sensualidad, placer, delicadeza y erotismo, ellos bañan los versos de vida e intimidad con esa soltura idílica que identifica la pluma de este escritor merideño. En este libro estamos ante una poesía sugestivamente erótica, característica que rodea por completo esta nueva producción literaria de mi estimado hermano – poeta. Sus composiciones captan, tanto en su léxico como en su estructura, lo delicado y grácil de la poesía, a demás nos aporta una fina sensibilidad amorosa, muy distinta del tono mundano y ordinario que encontramos en la poesía erótica de otros escritores. Creo que no existe mejor manera de acabar estas líneas que citando el poema de la página 21 de esta obra para ejemplificar dichas cualidades:

Sólo a tu regreso

de la memoria arcana

me atrevo a descubrir

el espejo que guarda

tus inquietos labios

No es hora de resignarse

y perseguir la agonía

es momento de avizorar

tu rostro escondido en la distancia

Como nos ilustrar el escritor mexicano Octavio Paz “El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible.” No obstante,  el erotismo va mucho más allá de la fusión  de los cuerpos, es el encuentro de las ideas y las palabras  en la poesía, donde se crea una comunión entre  el deseo, la imaginación y la palabra,  de esta manera la poesía erótica es la canalización  del frenesí amoroso y  la voz interna del poeta,  elementos  que  podemos disfrutar en los siguientes versos:

Deshilo tu pubis

recorro las fisuras

que nacen de la batalla

Ungido por tus temblores

me consumo en el puerto

en la hondura    en el regreso

Escribía amorosamente el poeta Borges. “Si una mujer comparte mi amor/ mi verso rozará la décima esfera de los cielos concéntricos / Si una mujer desdeña mi amor/ haré de mi tristeza una música/ un alto rió que siga resonando en el tiempo/”. En tal sentido el poeta José Gregorio González Márquez,  despierta con su creación a esa  mujer con la que todos soñamos, razón por la cual, en los versos de Falso Ejercicio disfrutamos  como la poesía y el amor se convierten  en un hechizo que permite  la materialización  del cuerpo en la palabra, intimismo que nos regala una  expresión genuina de una poesía amorosa y erótica, en las siguientes líneas damos cuenta de ello:

Quizás sean tus senos

el lugar donde los pájaros

se advienen a los crepúsculos

y concurren a contemplar las miradas

Quizás sea tu pubis

el limbo donde van las voces

a dormitar la ternura

y presentir el engaño

Octavio Paz afirma: “la sexualidad, el erotismo y el amor son tres caras de una misma realidad donde el sexo es la fuente primordial. De estas tres expresiones de la vida, donde el sexo funciona como el centro y el pivote de esta geometría pasional”, de esta manera las  líneas  de este poemario nos va impregnando de esa trinidad cuasi espiritual que nos evoca imágenes sugerentes y traslada al mundo de Eros, el siguiente texto nos ilustra:

Mi rostro

pleno de desamparos

no reconoce las formas del abandono

dejo la voluntad de verte

a las grietas que ahondan

los círculos del espejo

Existo para calcinar la pasión

y sobrevivir a las curvaturas

de tu pelvis

Para el estudioso francés Georges Bataille existen tres tipos de erotismo, el de los cuerpos, el de los corazones y el erotismo religioso. En los tres se pretende zanjar la experiencia de la discontinuidad, de la diferencia, del aislamiento subjetivo a través de la vivencia de continuidad, con un amante, un amado, o un dios, a través del cuerpo o del ser., quizás de estos elementos se vale el autor de Falso Ejercicio  para transportarnos  a la ritualidad del cuerpo como espacio para el goce  de la palabra, así lo podemos detallar en el siguiente  poema:

Comprometido por las liturgias

levanto la cara al  horizonte

envuelto en ritos ancestrales

mi cuerpo desaparece

en la longevidad de la tarde

incorpóreo gesto me calcina

hasta nombrarme

alma incinerada

viento alado

condenado al fracaso

El amor físico y  literario lleva en si cierto tipo de locura, así el amor es un estado demencial que nos posee y lo poseemos,  transformando todo en un mar convulsionado de pasión, donde el sexo enmarca  y agrega notas musicales a los cuerpos, quienes encantados crean una  fusión  Eros-Tanos  en un canto general. Energía que nos envuelve y nos regocija en las siguientes líneas:

Vierte

en el cuenco de mis manos

tu mirada

para que se inmolen las heridas

y desaparezcan las sombras

Rompe las fronteras

desplázame hasta tu piel

usa un torbellino de mariposas

que rodeen las ínfimas ventanas

por donde escapan mis caricias

Reinventa

mi voz cansada

para que se  prolongue  en la oscuridad

y despeje las noches de ausencia

 Nos recuerda el poeta Francisco Umbral con un deje libidinal. “Una sexualidad erotizada, madura, fantaseante, creativa, imaginada, lírica, con sentido de lo sagrado, no puede salir jamás de la imaginación y se siente más rica con sus fantasías, fantasías que no suponen soledad, sino que se multiplican con la compañía” Por otro lado, según se vea el erotismo, está lo que Bataille llama el erotismo de los corazones, cualitativamente más sagrado, ese ardiente y pasional erotismo donde el ser amado… es asido, donde no se escapa, donde los seres en su discontinuidad se abren a la experiencia de la continuidad en el éxtasis, jugando así con los límites del ser. Por tanto Falso Ejercicio es el resultado de una poética corporal que nos envuelve en una atmosfera donde se respira  el deseo,  la ritualidad y la despedida, en un espacio donde las  metáforas  rememoran  nuestras historias.

Busco

en la anatomía de los herejes

el lenguaje de los cirios

celebro en silencio

la presencia de tus frases esquivas

no me obligo a reconocer coincidencias

ni a escribir poemas líticos

me expatrian por amar tu cordura

me arrebatan sin piedad

la voz de tus milagros

A esta hora
es inútil hablar con los grillos

David Figueroa González

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Una pluma lírica que embriaga los sentidos

Acercamiento a los versos de Luis Alberto Angulo

“Hay un instante

en que todo calla”

 

Luis Alberto Angulo

 

La vida nos acerca como la gravedad que por su naturaleza atrae a las cosas,  así vamos conociendo personas,  algunas veces de manera personal, otras; tenemos la oportunidad de toparnos con sus obras,  pero en ciertos casos,  se  tiene la suerte de conocer la obra y también a sus autores, es eso precisamente  lo que  en estas líneas  me gustaría resaltar.  Como es el hecho de haber conocido al escritor Luis Alberto Angulo, primero  por sus libros y  luego personalmente en la ciudad de  Barinas en una reunión de la Red de Escritores.

Luis Alberto Angulo,  hombre sencillo y de buen humor, siempre  dispuesto a la tertulia, nos regala en sus escritos una visión  filosófica de la vida y con gran profundidad vital;  incluso desde sus primeros poemas  logramos apreciar esas características,  así lo apreciamos en el poema Distancia, el mismo pertenece a la Antología de la casa sola (1972-1979):

Uno pasa y no sabe

sobre la vida y el tiempo

Escucha el ala

y la brisa

y la memoria

Uno es del

torvo acantilado

la espuma d la ola

Es distancia

desde abajo

y para el cielo infinito

Sólida materia

terrestre y dura.”

 Ahora bien,  como lo manifesté al comienzo conocí a Luis Alberto por sus escritos,  en ellos he disfrutado de una pluma lírica que embriaga los sentidos y traslada la imaginación a mundos pluridimensionales donde manifiesta una trinidad tiempo,  alma y  nostalgia que se fusionan, en este sentido en el texto que da título al poemario  Una niebla que no borra observamos lo planteado anteriormente:

Totalidad liquida del tiempo

Río volátil con huella de mañana

y asombrada tarde alargándose nocturna

un paso en línea recta

para quien naufraga, niebla,

en tus orillas”

El escritor Juan Calzadilla  nos dice  del poeta lo siguiente: “su obra gira en torno a cuatro o cinco grandes ciclos temáticos, en los cuales se funda un realismo de la visión cuya piedra angular nos remite….a través de textos breves o fragmentarios al tiempo ido, a la infancia campesina, a la fascinación del paisaje o los recuerdos paternos…” De esta manera,  en los siguientes  versos de Mi padre de Ochenta, el cual pertenece  al libro Antípodas, donde se valida lo expuesto por Calzadilla:

mi padre de 80 es un viejo hermoso

de juventud plena de 37 de mis 43

de mis 15 a la vez de padre de su nieto

es poeta e inventor desde pequeño

su vocación de sabio le permite hablarnos

en silencio o a toda voz cara a cara

monta caballo a la manera de jinetes

nacidos encima de sus bestias

trabaja de sol a sol con una alegría

que siempre he de envidiarle

se enamora con frescura fácilmente

pero su amor y su amistad tienen su tiempo…”

 

En los textos del  escritor Luis Alberto Angulo se respira una armonía romántica que eleva los corazones como las olas en la mar, su pluma es una gaviota que se entrega en las páginas de sus escritos y así regalarnos un viaje al amor idealizado y  en las Líneas de Mar y vino, el cual es parte del libro   De norte a sur disfrutamos de esos elementos que nos pasean por la sensualidad y la pasión amorosa:

vino el celacanto y se fue

me embriagó su ausencia

no existe nada más profundo

que el olvido

un minuto de luz lo vale todo

no vale nada

vino la noche con ella

del mar y tierra y yo en el aire

vino del mar salobre

al encuentro con mis olas” 

En el ensayo titulado  “Arte y Ciencias” de  José Iraides Belandria nos explica que como la geometría se relaciona con la literatura y este caso en especial con la poesía, así indica: “El Fractal es una estructura geométrica la cual describe un  caos aparente,”  y luego en otro párrafo nos manifiesta: “El poemario de Luis Alberto Angulo se titula justamente Fractal y en él las palabras se estructuran como esa  disposición geométrica en el que se revela un caos y un orden escondido.”   Yo diría que es una especie de paradoja, palabra-tiempo donde el poeta  somete sus versos a una linealidad que él mismo altera y llena de sentidos íntimos y  la realidad se diluye en la memoria, la vida y la muerte. Muestra de ello la observamos en Nada que conseguir

“mirar hacia atrás o hacia delante sólo desde aquí

el pasado o el futuro puedes ver en el presente

real y vivo libre de añoranza y expectativa

silencia tu alma silencia tu mente

deja que brote de tu corazón

pequeño y simple

el universo entero

nada que conseguir

nada que buscar

quédate en ti como la flor

que no pregunta

y más allá y más acá del tiempo

es plena “

El poemario Imágenes del parque es un canto a la reflexión y a la metafísica, donde el  hombre  se hace  palabra y  el amor trasciende lo material, sus versos  revelan el lado  romántico-espiritual y filosófico-carnal del poeta; quien asegura: “Quisiera perderme en el olvido/ y en el prodigio de amar/ permanecer aquí y ahora/ que cada acto sea una meditación”. Así mismo, el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor E. Frankl nos ilustra: “El amor trasciende a la persona física del ser amado y encuentra su sentido en lo más profundo en el ser espiritual del otro, en su yo intimo.”  Es así como  lo planteado anteriormente se observa en el poema Tantra:

“Piérdete en mí

amor mío

como yo me pierdo en ti

 

sé aquí  mismo ahora

el universo todo

que muere y vive

en un instante”

El escritor José Carlos De Nóbrega nos indica “La Poesía del Decir es, si lo sabrá Luis Alberto Angulo, un diálogo libertario y comunitario a contracorriente del Poder que promueve el envilecimiento. Sólo así los peones de hacienda bailan joropo trancao con las sirenas que enamoraron a Ulises. ”  Por lo que,  en este  libro Poética del decir   observamos como el autor logra en sus versos mantener una relación espacio-tiempo del hombre y su entorno, quizás de esta unión  proviene ese carácter humanista que disfrutamos en cada una de sus líneas, sensación de solidaridad-profética  que surge en nosotros amanera de reflexión, luego de disfrutar esta obra; hecho que en el siguiente poema  titulado La poesía del decir podemos constatar:

“La poesía del decir puede ser de carácter metafísico, existencial, político, minimalista y explayada, puede incluso, tener un tono iluminado, reflexivo, prosaico, medido;

 no hay, en realidad, cartabones que la limiten,

pero tiene que decir, manifestar, anticipar, sugerir, exclamar, advertir, descubrir, denotar:

es de naturaleza verbal y sustantiva más que adjetiva…

no se propone ser hermética, ocultadora, secreta o pura,

se reconoce en el habla, es inclusiva, plural, no es especializada; es inteligente e intuitiva al mismo tiempo…

su emoción mental está inserta en lo afectivo,

propone la fusión de géneros y el hallazgo común, hay un desplazamiento radical del yo literario

 a favor de la creación…

es visual, rítmica, desdeña las convenciones a propósito de la imagen y la artificialidad versificadora

 del “artefacto poético”…

es orgánica y está asentada como propuesta,

en el aquí y ahora de

 “las cosas como son”.

Para concluir, leyendo algunos de los  trabajos de Luis Alberto Angulo, en especial el introito a Contrapunto barinés se observa  que  ni el tiempo que todo corroe ha podido arrancar del alma  de este poeta sus pasos por la inmensidad del Llano venezolano. Como diría el cantautor Pablo Milanés: “Cada paso anterior deja una huella  que lejos de borrarse se incorpora”.  Así sus orígenes de hombre de pie de Monte se conservan en sus escritos bañados por  la biodiversidad de estas tierras  las cuales se relacionan  armónicamente con sus palabras, ellas le permiten al autor unir todos estos elementos en un solo canto, y dárnoslo en sus versos para que lo disfrutemos de manera solidaria, como el mismo nos los indica:

 

Rudo canto e historia larga y extendida, como la sabana que canta, las coplas de Viento barinés… Recuerdo que fueron intensos días de faena creativa sobre su pequeña máquina de escribir. Él fue en aquel recorrido de patrón y yo de acompañante, al igual que como cuando tantas veces viajé de niño como copiloto, en su vieja camioneta Willys hasta las sabanas de San Lorenzo, cerca del pueblo de El Real en el estado Barinas.”  

David Figueroa González

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No es una despedida… Son palabras a tu regreso

“Y pienso que no quieres marcharte

 sin haberme besado.”

Walt Whitman

Tantas  veces  hemos dicho adiós, tantas  que mis mejillas no recuerdan aquel primer beso de bienvenida. Al parecer  las ilusiones se han dormido bajo las alas de las estrellas y la bruma que cubren las montañas se  anidan en mis pensamientos. Es que el faro que solía guiar mi corazón apagó su luz, ahora  navego a la deriva en los mares de tu amor, lugar incierto que en los mapas no encuentro.  Tales palabras que te dedico en estas líneas, me acercan  al Poema De La Despedida del escritor José Ángel Buesa:

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé

 

Como dijo el poeta Vicente Gerbasi: “venimos de la noche y hacia la noche vamos”, pero mientras navegamos ¿hacia dónde nos dirigimos? La incertidumbre viaja a mi lado con la persistencia que sólo la roca bajo la gota aguanta

Siempre dije que no sería el tipo de hombre que esperaría el masticar de otros para poder comer, sin embargo, mientras planifico mi vida, va ese Dios de las alturas dibujando una sonrisa en su rostro, y en tanto espero la decisión de terceros para poder hacer realidad algunas fantasías. . . ¿No dijo alguien que las fantasías eran mejor dejarlas en su mundo imaginario?

Necio, hombre necio  soy,  ya que busco  detrás de las sombras un poco de luz y a medida que las enfrento  se pierden entre los rayos tenues de la tarde,  quedando bañado de penumbras y seco de claridad, hecho que  relaciono con el siguiente fragmento del poema Penumbra y Claridad de la poetisa Cloth:

La penumbra ha llegado ya y ellos se esconden,

sus ojos no verán ni sus oídos escucharan.

Porque la confusión es tal, que el mal es bien;

lo anormal es normal, y lo antinatural es natural.

Pero algunos sanos y salvos, por tu amor quedarán;

 

Aprendo o trato de aprender que el presente es importante, porque es el ahora y no tenemos la certeza del mañana. Que el pasado ya partió a enterrar las horas difuntas. No obstante, que sería de la vida sin la esperanza del porvenir, que sería de la humanidad sin la convicción de que el sol saldrá mañana y que los errores de hoy se convertirán en recuerdos.

El gran poeta Cesar Vallejo dijo una vez:

 

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.

Por ellos va mi corazón a pie.

 

Ese poema casualmente me recuerda tu partida, aunque, todavía no te has ido. Es que  el susurro de tu voz en la noche se convierte en una cascada y esa ausencia cuando estas a mi lado, pero con el teléfono en las manos,  en más fría que tus pies sin medias.

Siempre se quiebra la tarde en el horizonte ambarino, sobre todo cuando estamos sentados en aquel tanque, donde nos comemos el cielo y tu corazón confundido de tanto mirar, se va desnudando, bañado de infancia y temor.

Entre tantos avatares llega Neruda y me dice con afecto; dile a tu amada:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

 

Sólo para recordarme que no es mía, que ella es de la vida, que nadie es de nadie y la pertenecía es un concepto egoísta para estar relacionado con el amor, sin embargo, sabio ese joven Neruda de 20 poemas de amor y una canción desesperada, que deja espacio a la esperanza, la esperanza de la palabra  que llega a lo lejos y también  ” se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas”, así como el beso que calla lo que no se desea oír, o lo que no necesita ser explicado.

Para concluir el poeta me aconseja, coméntale entre sábanas:

 

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

 

Y así, claro y sencillo como noche de luna llena, te regalé mi silencio y tú entre mis labios dejaste el silencio tuyo, con sabor a lágrimas.

 

David Figueroa González

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Un pasaje a tu nombre de Reynaldo Armas, misterio bajo el canto al amor

A todos aquellos que aman, o son amados en silencio

 

“No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,”

 Mario Benedetti

 

Hace poco conversaba con una amiga sobre el cantante y compositor Reynaldo Armas, hombre que sin lugar a dudas es uno de los iconos  de la música llanera venezolana. Ella me manifestaba que las canciones  amorosas de este artista lograban tocar su fibra almática y hasta  saltar de su pecho  suspiros al viento.  Es que la complicidad del silencio entre dos almas,  sólo necesita el revolotear  de unas tonadas  para abrir  una sabana de emociones, es por ello, que siempre digo que los seres humanos en  los asuntos  del sentir somos todo un mar.

En este sentido la canción “Un pasaje a tu nombre” compuesta por Reynaldo Armas, nos baña de esas experiencias sentimentales al ritmo del arpa, el cuatro y las maracas, pero en este caso en particular,  la musa inspiradora  es un ser que se describe etéreo y mágico, pero sin nombre,  hecho  que nos permite colocar  cualquier rostro de nuestra imaginación en sus líneas, así leemos;

 

Este pasaje quiero que lleve tu nombre
y no te asombres si lo escribo para tí,
yo no le puedo prohibir al pensamiento
que vuele tanto si él es quien vuela por mi.. .

Este pasaje llevará siempre tú nombre
y aunque te asombre nunca nunca lo diré,
no quiero voces que interrumpan el silencio
yo quiero notas que te digan el por qué?”

 

 Como el amor a primera vista,  o flechazo  pasional que  nueve el mundo en un segundo,   el cruce de una mirada con una extraña  puede  roba el aliento, algo así ocurre en  esta composición musical  que nos dibuja un corazón desbordado  de carnalidad y tribulación, que ama desde el mismo momento en que conoce a su fuente de iluminación. Sin embargo, la  actitud de indiferencia a la que se enfrenta,  no le resta fuerza a su galopante amor; muestra de ello lo leemos a continuación:

 

si estoy amando sin saber cómo ni a quien,
mi pobre vida se ha convertido en desdén
y es más intenso desde que te conocí.

 

 La canción   “Un pasaje a tu nombre”  refleja  los sinsabores del amor que se mantiene sumergido entre el miedo  a no ser correspondido y  las heridas de un pasado,  que  se han ido borrando gracias  al tiempo  que sabe hacer su trabajo.   Sus  versos   son un canto al amor sufrido, pero esperanzado  como los  amaneceres,  luces primigenias, luz  que  alimenta  los sueños  aún al despertar.  En tanto leemos:

 

¿Cómo negarlo?

si aquí en el fondo me parezco tanto a tí,
sé que te quiero también que voy a sufrir
y eso que importa pues no te quiero perder.

Te estoy amando
con gran delirio pero me siento feliz,
el mal de amores ya borró la cicatriz
sueña conmigo que yo también soñaré.

 

Como una invitación a la lucha por lo deseado entrevemos en las rimas de este pasaje una relación con en el siguiente poema del escritor Mario Benedetti titulado  NO TE RINDAS:

 

“No te rindas, aún estás a tiempo/De alcanzar y comenzar de nuevo,/Aceptar tus sombras,/ Enterrar tus miedos,/Liberar el lastre,/Retomar el vuelo./No te rindas que la vida es eso,/ Continuar el viaje/…Porque no hay heridas que no cure el tiempo./”.

 

Reynaldo Armas de manera ingeniosa,  concluye esta pieza con el mismo  velo de misterio que nos  mantiene durante toda la canción, ya que al igual que no da pista sobre quien es  la Dama que inspiró la obra, nos deja esperando en la voz del silencio, el murmullo de un te quiero que regrese en la noche para hablarle de amor;  hecho que descubrimos en las siguientes líneas:

Y no te asombres
si oyes tú nombre de noche como un rumor,

soy el silencio mira que quiere hablarte de amor
quiéreme un poco que yo también te querré.

 

 

UN PASAJE A TU NOMBRE – Reynaldo Armas

   https://www.youtube.com/watch?v=j1HjABAOU20

 

David Figueroa González

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El mundo insurgente de Las Hormiguillas

 

“La poesía es una hormiga
devorando un caramelo
en el fondo del mar”

Manuel Barreto

A veces cuando estoy en mi casa, sentado frente al escritorio de la biblioteca, y veo los libros agrupados hombro a hombro, lomo a lomo, recuerdo mi infancia y, dado que solía fantasear sobre la forma en que los libros llegaban allí, a su nuevo hogar para bañarnos con su sabiduría. Siempre fue agradable pensar que los libros tenían vida propia, incluso hoy día me place creer que los libros llegan a nuestras manos por una suerte de selección previa del libro sobre el lector.

La obra Las Hormiguillas del escritor Carlos Zambrano me refirma la creencia en cuanto a la elección previa del texto sobre quien la disfruta, pues, este trabajo publicado por la Fundación Editorial el perro y la rana, llegó primero a las manos de mi esposa enviado por su autor. Pero luego una tarde estaba en el refugio, “mi biblioteca,” y el libro estaba allí sobre el escritorio, como queriéndose colear entre los otros que esperaban ser disfrutados; así comenzó mi aventura entre las letras de esta novela.

El libro Las Hormiguillas es una aventura literaria que se desarrolla bajo un conocimiento concienzudo de diferentes técnicas narrativas, las cuales permiten al lector recrearse en una narración que evoca historia, poesía, filosofía y el encanto epistolar. No es casualidad que los interlocutores primordiales de esta narración sean los mencionados insectos ya que estos según el investigador Jean Chevalier en su Diccionario de símbolos: nos define de la manera siguiente: “La hormiga es un símbolo de actividad industriosa, de vida organizada en sociedad, de previsión.”, lo cual podríamos aplicar a la labor de armar este libro. En palabras del autor: “en esta obrilla no conseguirás entretenimiento alguno; por el contrario, sólo muertes, ingratitudes, voces imperialistas, bocas absurdamente sumisas y personajes mentirosos”

Esta historia consta de siete capítulos, el primero, es una especie de presentación titulada “El inicio de un todo insatisfecho para todos”, donde el escritor trata de sumergirnos en el argumento bajo el cual se desarrollará su creación literaria. En él encontramos un lenguaje íntimo y con una marcada connotación social, en el que se crea una atmósfera de trabajo colectivo del que van surgiendo las ideas, el síguete párrafo da cuenta de ello:

“En cuanto a los nombres de mis hormigas personajes (Negra y Marrona) te confesaré: En los primeros borradores inventé una discusión entre tú y yo para dotarlas de un nombre, luego rechice las palabras y eliminé tal enfrentamiento por cuanto veía en ello muchas páginas inútiles. Te resumo lo importante: allí tú querías para las hormigas nombres de humanos: María, Mac Piterson, Sinforosa. También deseabas colocar la ignorancia en sus mentes. Me opuse a eso, jajaja recuerdo mi respuesta: ¿Acaso no has aprendido que hasta las hormigas lectoras empiezan a darse cuenta de lo importante que es utilizar el tiempo llenando crucigramas?”

Más adelante el ensayista Carlos Zambrano mantiene ese diálogo del yo plural y nos revela, gracias a la humanización, cómo sus personajes las hormigas Marrona y Negra van digiriendo de la sociedad sus aristas más agudas. De igual manera, pudiésemos decir que esas simpáticas e irónicas protagonistas, logran generar en los lectores reflexiones sobre el colectivo, políticas culturales e incluso literatura. En algunos casos, es como si te encontraras en un aula con dos profesoras himenópteras que de forma amena instruyen sin aburrir, así, en el “Capítulo reclamado”, nos encontramos con:

“El Manco de Lepanto, desde la distancia, estará muy satisfecho de ver su obra en manos de toda hormiga, y no como quisieron, ¿quisieron? algunos “entendidos” d ciertas naciones hispanas….”

En el mismo orden de la ficción la hormiga Negra nos explica:

“¡Ah!, y en cuanto a los capítulos de la presente e inentendible narración no te sigas preocupando, por cuanto ya Sartre demostró que: la novela no debe responder a la premeditación del novelista, sino a la libertad de los personajes….

En otra palabras, estamos en libertad de hacer cuanto queramos- claro, sin rebasar los límites impuestos por Destino- para la hechura de este cuento-novela”

El título “Cornelio en el llano” comienza con una descripción del llano, un llano puro, con rasgos virginales y continua la presentación con una sátira contra el tema de la negritud y la esclavitud mediante el uso de la parábola y, a través de la personificación, le otorga al personaje, un perro, las característica de sumisión que le son propias, las que manifiesta ante los colonizadores. O como se explica en el Diccionario de símbolos de Jean Chevalier: “En el Japón el perro goza muy generalmente de una consideración favorable: compañero fiel”, más claro aún lo refleja la frase popular: “el perro es el mejor amigo del hombre”; razón por la cual, probablemente, sea éste la figura central en esta sección, muestra de ello lo podemos disfrutar en este extracto:

“Perro-dijo Violante-: de ahora en adelante usted queda encargado d los trabajos arduos, fuertes, dentro de esta casa. Está obligado a permanecer aquí día y noche. Sólo podrá salir cuando yo se lo indique. Arsenio, en tono más amable, acotó: Entienda, Perro: mi amada y delicada esposa no quiere lidiar con indios ni negros extraños; ella prefiere los brazos ayudantes de un esclavo con fuerza”

Como en una composición dramática encontramos un diálogo artístico entre el creador y la sociedad con cierto aire dramatúrgico. En algunas ocasiones Carlos Zambrano nos regala en las páginas de Las Hormiguillas una crítica a la avaricia y a la explotación del hombre por la codicia que reina en algunos corazones, el nacimiento de “El niño esperado”, se puede apreciar lo dicho anteriormente:

“Cornelio también era inculto, por eso se le debía perdonar sus incongruentes razonamientos caninos, uno de ellos:

La voluntad entreguista de la hormiga que se siente inferior produce, en el alma dominante, un refuerzo gigantesco; de tal manera, el de abajo cree necesitar ayuda y el de arriba llega a sentirse indispensable, con lo cual, la escondida voluntad interesada de éste queda solapada tras una máscara de utilidad que redundará en prejuicio para la mayoría hormiguera.”

“La carta de El Loco” es la voz del inocente, del no nacido que disculpa a sus padres, es quizás, la palabra del inconsciente colectivo que estudió Jung, quien establece que; “Contiene toda la herencia espiritual de la evolución de la humanidad, las grandes “imágenes primordiales” de como las cosas han sido para la humanidad, y aparece nuevamente en la estructura cerebral de los sujetos.” Por tal motivo, esta epístola nos incita a reflexionar con el siguiente discurso:

“Comenzaba yo a formarme en el vientre de mi querida y adorada mamá Domitila. Desde allí podía darme cuenta de lo que ella sufría por provenir, yo, de un ser distinto a los de la clase superior; ¡tonta!; no sabes las sandeces que te atormentan; ¿Qué harás con trono y riquezas si rechazas el que El Creador te haya dado la dicha y el milagro de ser madre?, ¿sabes cuántas mujeres en el mundo darían todo a cambio de sentir sus vientres con un latido en su interior?, ¿sabes cuánto lloró, suplicó Ana, la esposa Elcana, para que Dios la congraciara y poder así parir a Samuel?”

Por su parte. “Pueblo Imperial y pueblo Cautivo” es el canto triste y melancólico de un “Loco” ante el corazón oscuro de sus congéneres, especie de aullido solitario de un lobo sin manada, trova irreal, narración apológica en algunos casos que permite la introspección, como se expresa en el epílogo de Las Hormiguillas: “ Una novela fabulada o fábula novelada, donde el autor deja claro – tal vez con cierta ironía – que los acontecimientos allí narrados no se asemejan <por ningún motivo> a lo sucedido en nuestra patria”. El siguiente fragmento nos dibuja un trazo de ese fabular lleno de ironía:

“¡Ah, iluso y tan lleno de energía ajena!: ¿se te ha olvidado la transformación de los otroras rostros alegres hacia amargos caparazones de quienes pusieron todas sus esperanzas en un gobernante ex prometeico de un futuro mejor,, el cual, ante el poder recién tomado, optó por plegarse a las directrices de potencias extranjeras en desmedro del hormiguero agonizante”

La novela Las Hormiguillas es el grito insurgente de quien sufre por su tierra, es la oda de un hombre enamorado de su terruño, es la invitación al yo múltiple “voces juntas que alarguen la vida; y cuerpos prestos a darse paz. Como apunta la docente universitaria y prologuista Isabel Rivero: “En el texto Las Hormiguillas… hay toda una reflexión de la historia, una queja que rechaza la injusticia y hasta una voz irónica que clama por un mundo mejor.”

David Figueroa González

Publicado en Ensayo, Libros, Poesía

Caminar entre Diosas y demonios

Si Dios no existiese habría que inventarlo.

Porque, comprenderéis, es precisa

una religión para el pueblo.”

Voltaire

Caminando por el centro de Lima y deambulando sin rumbo fijo observaba la arquitectura, de repente un aroma familiar, un olor a papel viejo me llamó la atención desviándome aún más hacia una pequeña calle que parecía estallar de libros usados. Eran cuadras y cuadras de libros que estaban allí huérfanos de dueños y preñados de historias escritas y vividas. Sin embargo; parece extraño cómo los libros pasan de mano en mano, a veces me hace pensar que la fuerza que los crea le imprime su carácter misterioso el cual le permite llegar a tener vida animada en las manos generosas de quien llega a despertarlo. Son como especie de duendes caprichosos que saben dónde nacen, pero que no conocen su destino final.

Hace poco recordaba aquella tarde cuando reunido con los escritores Radamés Giménez y David Figueroa Figueroa, conversábamos en torno a los poetas que han influido en su formación lírica, y el poeta Figueroa, como siempre con sus libros debajo del brazo, sacó uno de sus autores favoritos, más para mí ocurrió lo sorprendente cuando dentro de ellos también aparece Diosas y demonios, escrito éste por el amigo Lucas Barreto o Lucas de Juana, como él mismo se hace llamar. Cuando aprecio el libro me digo con entusiasmo ¡qué bueno salió el poemario de Lucas!, lástima que no lo tengo. Inmediatamente, Radamés toma en sus manos dicho ejemplar y me dice: “tenga poeta, es suyo, yo se lo regalo”. Y así saltó de un dueño a otro, validándose mi teoría sobre la voluntad voluble de los libros.

Ahora bien, en algunos de los poemas de “Diosas y demonios” encontramos versos con una postura política bien definida y un desarrollo lirico sólidamente planteado. En los poemas constatamos lo que el ex Presidente Chino Mao Se Tung dijo en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte en el año 1942, cuando planteó la unidad de la política y el arte, es decir, la unidad del contenido y la forma. Para ese entonces, Mao decía:

Una obra de arte que carece de valor artístico, por progresista que sea en lo político, no tiene fuerza”. De acuerdo con lo expresado en el poema “Balar de ovejas por silbidos de bombas”,

Encontramos esa perfecta combinación “política-arte”, como lo planteaba el Presidente Mao. Muestra de estos elementos visualizados en el texto del autor Lucas de Juana que relacionamos con lo manifestado por Mao lo apreciamos y disfrutamos fragmento:

Y en ese génesis sagrado

con diásporas de Sión

fue formándose un feroz sionismo,

el que ha llevado el terror y holocausto

al nacimiento y vida de los niños palestinos

y ellos judíos desesperados

en masa quemados

Heredaron otro odio,

aprendieron otra furia

que con la quebrada cruz

les enseñó el nazismo”

Como si estuviese ungido por los poetas malditos, Lucas Barreto realiza un arte libre, provocativo e irreverente, y en algunos casos se aleja de las “normas establecidas” para dar rienda suelta a la creación; así como también se atreve a desarrollar temas considerados tabú, como la posición de las iglesias en la sociedad. Quizás por ello algunos versos nos dejan un sabor Sartriano de existencialismo ateo, pues en este sentido en los versos del poema “Creadores de dioses y demonios” podemos observar esos detalles:

Y así fueron apostolando

salmos y parábolas

y el espíritu del hombre silvestre

se confundió y todo se llenó de dudas

sectas y religiones

y el templo de Jesús

se convirtió en la empresa

más grande de los mercaderes

que visten de sonata

y la simonía conocen muy bien.

Ellos acusan de ateos

a quienes dejaron de creer

en su milenaria fábula

y de negar al Dios que crearon

y que ellos mismos mataron”

Uno de los elementos que se puede constatar en este poemario, es el canto de este trovador a sus raíces yaracuyanas, en especial, a la tierra mágica de Chivacoa, en el que se destaca la fertilidad de sus suelos y la majestuosidad de la naturaleza, como también la herencia de los aborígenes, Caquetios y Jirajaras; todo ello representado en la imagen mística de la reina: la Diosa María Lionza, corazón vegetal enclavado en la montaña de Sorte, en tanto el texto “Marialionza” es una oda a madre Natura:

Quiero dormir en tu lecho

sin velas ni fogatas

que luchen contra tu sagrada oscuridad

El sueño de nuestros aborígenes

tu lo haces realidad,

porque el sincretismo desafiante

ante tu merced se inclina

Y voces de toda la madre tierra

a ti claman en angustia

cuando no son oídos por sus dioses”

Otro aspecto digno de realzar, es la construcción tipo crónica que encontramos en algunos poemas, incluso, el juego literario que el autor realiza en las líneas de “Maíta. Allí disfrutamos de una carta escrita desde su corazón, la cual se sumerge en el universo, lugar común donde todas las almas son una, y desde ese plano se confiesa, sin rabia ni amargura, pero sí con nostalgia, la que nos hace viajar a su infancia, donde apreciamos en ese viaje a un niño que atesora las enseñanzas de su madre y transforma ese mundo en nuevos mundos, gracias a la poesía:

Entonces la soledad,

tristeza y dolor

por la luctuosa pérdida

de tu ser amado

acabaron con tu vida

que era mi vida

ahora camino solo y triste

y en tu ausencia

tu Dios me abandonó también

y espantado de mí hoy

me refugio en aquel abecedario

que me enseñaste cuando niño

y hago de mi dolor canciones

y poemas de mi tristeza

para decirles a todos

que tu oráculo se equivocó”

Leyendo algunos de sus textos notamos cómo sus palabras “se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas”, ello en cuanto al manejo tierno y delicado que hace el escritor de un recurso expresivo como el diminutivo y, a pesar del mismo, en ningún momento su uso resta fuerza a la palabra, sino que por el contrario, carga el verso de una connotación afectiva dejando ver una vez más la sensibilidad del poeta cuando describe o se refiere a los niños, en este aspecto en las líneas de “Claudia” esos elementos son descifrados por nuestros ojos:

Tus ojos son dos luceritos

que alumbran el porvenir

tu risa es un trinar de aves

que nos conmueve de dulzura

y tus ocurrencias sin darnos cuenta

nos llenan de orgullo y vanidad

y sin parar las contamos……..

y que alegría volver a verte Claudia

con tu carita de amor, de golosina,

de flores y mariposas.”

 David Figueroa González

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Juan Gelman…La Pluma de un Corazón Rebelde

 

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“Te creo pan multiplicado de amor
porque llenas de levadura el alma de los hombres”

Yony Osorio

Hay lecturas que son catapultas e instantáneamente nos avivan las alas de la imaginación y es que todos tenemos situaciones que sólo necesitan de un pequeño empujoncito para volver a aflorar. En mi caso al leer un trabajo elaborado por el escritor Pablo Montoya titulado Juan Gelman, Esperanza, utopía y resistencia, fue el impulso para volar hasta la escuela de mi niñez cuando en mi quinto grado me sentaba en mi pupitre a observar y observar a Ligia, esa niña, reina de mis pensamientos y de mis fantasías. A ella le comencé a escribir notitas que pretendían ser poemas. En tanto en el citado libro Pablo Montanaro relata un pasaje similar de Gelman el infante enamorado, el cual dice:

“A los nueve años, Juan se enamora de Ana, una vecina de su barrio, tres años mayor que él. Para cautivar su corazón le mandaba poemas de Almafuerte como si fueran escritos por él. No tuvo suerte, la niña se los rechazó una y otra vez hasta que Juan decidió crear sus propios versos”

Como leemos en el anterior relato, el Argentino Juan Gelman desde temprana edad comienza a dar pasos en el mundo de las letras buscando su propia voz, es así como gracias a la complicidad de su hermano Boris, a la edad de ocho años, descubre el mundo dramático de Dostoievski y en la misma época se deja seducir por la melodía, la cadencia y la armonía de los versos del poeta Alexander Pushkin cuando su hermano los recitaba en su idioma original, quizás fruto de todas esas situaciones brotó uno de sus primeros poemas:

“Al amor, sueño eterno y poderoso/ el destino furioso lo cambié”

En la obra de Juan Gelman observamos cómo la fe en los valores éticos del individuo genera un espacio de energía ante las amenazas del quehacer histórico que el propio sujeto crea en el acontecer del tiempo, lo que hace de los poemas de Gelman no sólo el ámbito de lo sagrado, como en el reino de los románticos, sino también un espacio donde todavía florece un corazón cargado de misticismo. En su primer libro Violín y otras cuestiones, publicado en 1956, específicamente en el poema Epitafio, disfrutamos de esos elementos románticos y rebeldes:

 

“Un pájaro vivía en mí.violines
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín)”

El discurso poético de Juan Gelman se distingue desde el comienzo por un absolutismo contundente. Son sus escritos poéticos atrevidos en sus planteamientos más esenciales, encontramos en ellos una suerte de inconformidad, un grito almático al mundo, a pesar de las consecuencias que ese grito pudiese acarrearle. Por lo que Gelman parece decirnos que no sólo debe cambiar la sociedad, el mundo y hasta la poesía, sino que el mismo como ser humano y como escritor se ha propuesto ese cambio. Tal vez por ello el crítico literario Jorge Rodríguez Padrón, afirma que:

“Gelman escribe con una ingenuidad cargada de intención, con una sencillez de doble fondo que arraiga en el verbo espontáneo y libre de Santa Teresa o se cruza dolorosamente con las sentenciosas alusiones de Quevedo”

En el poemario Gotán editado en 1962 observamos ese discurso cotidiano, por momentos contundente como un trueno, a veces delicado como un colibrí, irónico como una serpiente o esperanzador cual arcoíris, de tal manera que en el poema que le dio nombre al libro, nos dejamos seducir plenos de emoción poética:

“Esa mujer se parecía a la palabra nunca,gotan
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido dónde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.”

 

Es casi imposible hablar de la poesía de Juan Gelman sin mencionar de alguna manera su vida. Él es uno de esos hombres en que vida y actividad creadora van tomadas de la mano: una especie de matrimonio inseparable. También podría hablarse de una vida colmada de literatura y, aun más, bañada por la poesía porque ella tiene el poder de cambiar la sociedad y el mundo, lugar lleno de tantas desigualdades, injusticias y dolor, es así como entre lo lírico y lo narrativo Juan Gelman profundiza en distintos temas sociales, políticos y humanos. En palabras del mismo bardo en cuanto a este tipo de escritura:

“Si usted quiere escribir un poema de amor pero no lo siente, seguro saldría algo pésimo. Lo mismo pasa con los que se pueden llamar poemas políticos, o poesía social, mal llamada así, cuando la circunstancia exterior no coincide con la circunstancia del corazón, lo que se escribe no vale nada.”

En los versos del poema XCI del libro Cólera Buey, impreso en 1971 reflexionamos entorno a la búsqueda de lo esencial que plantea el escritor, cuando trata de conjugar las circunstancias del mundo con su corazón encendido de amor al prójimo:

“toda poesía es hostil al capitalismocolera-buey-
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial

puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que

en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra…”

Gelman en algunos trabajos retoma por momentos el lenguaje propio del habla infantil, escribiendo incorrectamente, usando diminutivos, interrumpiendo las frases, y aún más, él mismo se define como un niño:

“siempre seré lo que seré, centro de un niño en un cuarto sin luz”.

También el autor se presenta como sujeto amoroso porque es precisamente en lo amado donde el ser encuentra la inocencia del niño. En los textos de “El vez en cuando”, pertenecientes a País que fue será, dado a luz en el 2004, nos recreamos:

“ Adentro de tu normal loco haypais
algo que no me digas. Para qué.
El aroma que dice vida es igual al
aroma que dice muerte y eso es todo.
Quedan cosas sin hablar, claro.
Las cárceles de la pasión, libres.
Agujeros del cuerpo presente.
La noche orgullosa de su retirada.
Eso que vive en la maldición.
Quisiera verte cantando bajito en tu niñez.
Pedazos que no se van, franjas
de algún crepúsculo al piano.
Lo no besado es una ventana rota
con un poco de sol antes.”

 

Otra faceta importante de este escritor es la periodística, rol que asume como un género literario más, ésta le otorga la cercanía a la palabra como herramienta para la denuncia social y la vez le permite retratar con sus escritos la realidad y los distintos acontecimientos de nuestro tiempo, llegando a afirmar que: “Hay muchos países en un solo país, cada persona es un país”. Episodios que Juan Gelman escribe siempre con un lenguaje cotidiano, como lo manifiesta Pablo Montanaro:

“Lo que más le ha entusiasmado a Gelman de su trabajo periodístico es la posibilidad de mantener contacto con personas de variada calidad cultural y de lenguajes y particulares modos de ver el mundo”

David Figueroa González

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Jose Ochoa Díaz …Las casas de mi corazón

casaAcercamiento a las casa llena de siglos

Pero todo eso quedó atrás,

en la casa de la infancia”

Giorgos Seferis

Hay días que la nostalgia toca nuestra puerta y al abrirla llevan nuestros pensamientos a tiempos pasados, refugios en el ayer. Hoy amanecí recordando las casas de mis abuelos paternos, el patio estaba coronado por un árbol de Zapote que reinaba cobijando con su sombra ese hogar. Allí mis padres me dejaban mientras iban al trabajo, también en aquel lugar mi mamá me tomó por sorpresa cuando me regaló mi primer triciclo y quizás en la sala de aquella morada hasta di mis primeros pasos, rememorar esa casa es volver a mi infancia.

La casa es una referencia vital y emocional de gran magnitud, significa el ser interior, según Bachelard:

sus plantas, su sótano y su granero simbolizan diversos estados del alma. El sótano corresponde a lo inconsciente, el granero a la elevación espiritual.”

La casa es también un emblema femenino en el sentido de abrigo, madre, protección o seno materno. El hogar paterno evoca la seguridad, el calor, la protección de los padres, los orígenes, y el refugio inamovible al que siempre se puede volver.

En el poemario “La casa llena de siglos” del escritor José Ochoa Díaz encontramos reflejada el alma del poeta, su yo interno va surgiendo a medida que desarrolla su discurso, como veremos también emerge la personalidad de la casa, porque cada morador la individualiza, así sus poemas se convierten en el hogar donde se conjugan eventos de la vida y de la muerte, del dolor y de la alegría, un ejemplo de ello son los versos dedicados a mamá Bonifacia:

Son las seis de la tarde

en esta casa llena de siglos

donde tu silueta aun danza

en el aroma de la taza de café

en el jardín que te extraña

y en estos ojos turbios

que se desgastan a torrentes

en un día cualquiera

de un mes sin importancia”

A medida que crecemos la casa como “ser” pierde proximidad y se transforma en evocación, en ese lugar mágico que lleva uno consigo en su memoria a pesar del tiempo, así lo refleja Mario Benedetti en su poema:

Ésta es mi casa” donde encontramos esta visión de perpetuidad del hogar; No cabe duda. Ésta es mi casa/ aquí sucedo, aquí/me engaño inmensamente./Ésta es mi casa detenida en el tiempo.”

De igual manera el poeta José Ochoa Díaz nos dibuja la nostalgia de esas casas que van quedando atrás, aquellas que hemos habitado durante algún momento de nuestra vida, en el poema “Ya no viviré más aquí” observamos esta idea:

Ya no viviré más aquí

casa incierta

casa gris

Todos mis sueños se han ido

con el canto de tu soledad

casa mía

casa de nadie pero a la vez de todos

Ya no viviré más aquí

pero en mi carne y en mis huesos

queda tu templo”

Al adentrarnos en el poemario las casas empiezan una relación más íntima con la mujer y con un momento concreto del día: el atardecer, cuando las sombras ocupan la habitación y sugieren igualmente el sueño y la ternura como la angustia y la muerte, de esta manera en el poema “Esta casa”, esta atmósfera se encuentra presente:

Esta casa

de paredes grises

guarda en cada espacio

tu silencio

Sabe de tus pasos

alargados al atardecer

de tu cuerpo

que se desdibuja

en cada espejo de la habitación

y de aquellos ojos

que la noche besó

un día de ausencia”

La casa es símbolo de orden cósmico y centro del universo, es el abrigo cálido del padre, quien a su vez es refugio espiritual ícono de la transcendencia ordenada y sabia, pues en él subsiste la figura permanente del diálogo, pero también refleja el sentimiento de ausencia, una falta, una pérdida, un vacío, en el siguiente texto de “Mi padre” apreciamos lo planteado anteriormente:

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Mi padre

no es el inmígrate

pero en sus ojos vive el mundo

arrancado de los libros

leídos hasta el amanecer

Mi padre no es el inmigrante

pero esta mañana

le he mirado al rostro

y pude ver en sus ojos

la tristeza del huérfano

y la angustia del desterrado”

El psicoanálisis reconoce en los sueños sobre la casa, diferentes consideraciones según los segmentos representados, pueden corresponden a diversos ámbitos de la psique. El exterior de la casa representa la apariencia del hombre; el techo la cabeza y el espíritu, el control de la conciencia; los pisos inferiores señalan el nivel del inconsciente y los instintos; la cocina simboliza el lugar de las transformaciones alquímicas o las transformaciones psíquicas, es decir, un momento de la evolución interior, para la visión freudiana esta equivale con el útero materno, en el poema “No sé qué fecha es hoy, el escritor nos menciona esta área de estudio del pensamiento:

No sé qué fecha es hoy

tampoco sé por qué estoy aquí

en un diván que trata de descifrarme

entre cuatro paredes…

Alguien habló de un tal Freud

y sentí una gran alegría en mi soledad”

La casa o maloca es una metáfora al parecer universal entre las sociedades indígenas para hablar del cosmos. Casa y cosmos se conciben como semejantes. El cosmos es representado como una gran casa, construida en el inicio de los tiempos y en su interior se alojan los diferentes cielos y tierras, en “Amasa el pan” el poeta invierte el sentido del universo y lleva a su casa la alegría del sol:

Amasa el pan

diles que el sol

buscó un lugar temprano

en tu casa

Muéstrales

que su fuego milenario

calienta con aire fresco”

Las casas de José Ochoa Díaz reflejan su deseo de comunicación y los recursos que utiliza construyen más que un paisaje real, dibujan sensaciones que hacen suspirar los recuerdos, tal como lo hizo el escritor Pablo Neruda en su poema “La casa”:

“Mi casa, las paredes cuya madera fresca, /recién cortada, huele aún: destartalada /casa de la frontera, que crujía a cada paso”

En “La casa llena de siglos” respiramos esa misma nostalgia que nos transporta a la infancia, de la misma manera en “Mirarte” leemos:

Mirarte

con estos ojos inundados

casa mía

casa vieja

es sentir en el tiempo

en esta piel mítica

que cada canto tuyo

estremece con su silencio”

La casa simboliza, pues, las raíces, el asentamiento y en el poemario de José Ochoa Díaz son un refugio cálido que nos hace evocar momentos especiales, esas casas somos nosotros, nuestros afectos, nuestra interioridad, la esperanza de disfrutar la paz, el amor y la comunión que concurren dentro de esas paredes (líneas)

DEL LIBRO “LA CASA LLENA DE SIGLOS” DE JOSÉ OCHOA DÍAZ

David Figueroa González

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Cuando un dibujo es un poema

 

“Cuando los niños juegan,
hasta la muerte vive”

Orlando Araujo

Hace poco tuve la oportunidad  de conversar con la escritora Natividad Barroso sobre la importancia de la literatura infantil en el proceso de formación educativa, ella me ilustraba como durante una de sus pasantías en una escuela de un barrio en caracas, llevó el cuento El niño que llegó hasta el sol del poeta barinés Orlando Araujo (Barinas , Venezuela, 1928 – Caracas, 1987) para trabajarlo en el aula con los niños, y a pesar que le habían recomendado no usar ese texto por que “era muy profundo” para los pequeños, sin embargo ella  se arriesgó, ya que conocía la pluma de este poeta revolucionario con alma de niño, los resultados fueron maravillosos, durante la lectura del cuento hubo una atmósfera de complicidad entre los jóvenes y la lectura, incluso hasta la identificación con el personaje, me explicaba que las metáforas utilizadas en el cuento  fueron captadas por los infantes, al punto de describir las situaciones cual si hablasen de fotografías.

Por mi parte le comentaba que cuando leí del mismo autor Cartas a Sebastián para que no me olvide, quede atrapado en la pureza de las palabras del poeta, cuando le habla a los hijos del mundo, las vivencias y lo cotidiano. Así lo refleja el extracto del poema, “carta del día y de la noche”:

“La tierra es una animal blanco, azul y verde que danza frente a la luz del sol.
Sobre sus lomos lleva mares, ríos, montes, hombres, animales, ciudades. Es como una ballena del espacio. El espacio es el mar que no termina nunca…”

También le hablé del poeta cubano Arístides Vega (Santa Clara, Cuba, 1962), a quien conocí gracias al escritor y amigo Jairo Brijaldo. Este poeta cubano compartió con nosotros varias actividades, pero en especial recuerdo la realizada en las instalaciones de la Unefa San Felipe, allí el disertó con los emprendedores sobre la poesía infanto- juvenil y en particular de un libro Dibujo de Salma, el nos explicaba que este poemario nació cuando estaba dictando unos talleres en el exterior y su hijo le enviaba cartas con dibujos donde ella le describía situaciones varias.

aristides

Con la esperanza en el verbo y sin aires de grandeza comienza Arístides Vega su poemario “Dibujo de Salma” allí un padre abre su alma ante su hija y le entrega un legado de palabras, las cuales le acompañarán a manera de prueba escrita del amor filial, ello sin dejar de ser didáctico en la presentación de sus versos, de la misma forma Orlando Araujo lo plasma en Cartas a Sebastián para que no me olvide el poeta se plantea de modo personal y artístico un diálogo con sus hijos a través de epístolas donde da su visión del mundo que a ellos le tocará vivir sin perder la magia o la inocencia en sus versos. En las siguientes líneas vemos lo indicado anteriormente:
Salma

“No tengo la destreza de un carpintero,
ni valor para atravesar los océanos
o el esplendor de los cielos que adornan
el mundo.
Falta en mí el talento de los sabios
que mañana descubrirán un secreto.
Tampoco se me premió con el don
de la sanidad,
ni pude conocer el noble lenguaje
de los mapas
con que un cartógrafo dibuja las tierras
más lejanas.
Perdóname, hija,
pues todo cuanto puedo es ordenar estas
palabras
que ojalá te sean útiles.”

Arístides Vega

Dedico este libro a Juancho
(Primerísima carta)
Fragmento…

“Este libro te acompañará mientras vivas. Después nos encontraremos para comentarlo. Mientras tanto ve con Sebas por el mundo. Descúbranlo y ámenlo y súfranlo muy por dentro de usteditos mismos, bañándose en el río de la vida.”

Orlando Araujo

El poemario Dibujo de Salma de Arístides Vega esta dirigido a jóvenes y llevan incluido diversos motivos, ellos narran una serie de  acontecimientos, siempre estructurados sobre la base del discurso intimo, ese que únicamente un padre sabe hilvanar y son los dibujos de su hija, precisamente, quienes protagonizan ese viaje por las páginas, allí el lenguaje pictográfico es transformado en mensajes poéticos, de esta manera lo observamos en el siguiente poema titulado “Dibujo de un radiante sol en el mar Caribe”

índice

“Despavoridas se alejan las aguas
de la costa santiaguera
sin temor a las invisibles líneas de fuego
que del sol escapan.
Desconocen su grandeza
y el astro, creído de su poder,
aspira a reducir con fuego
el agua que ahora semeja un espejo
en el que se muestran todos,
incluso el cielo y los peces
que juegan a alcanzar el sol”.

Los poemas están escritos en algunos casos tipo crónicas, pero siempre convertidos en imágenes y enseñanzas, la palabra instrumento de la alquimia es el motor que transforma todo para hablar de la naturaleza, de la vida, del hombre que reflexiona, plasmando en un lenguaje sencillo y nostálgico sus versos tal es el caso de “Dibujo del otoño”

A Flora Fong.

En el fondo de la espiral de oscuros vientos
las palmas reverencian la tierra.
Humildes muestran sus penachos
consumidos por la luz violenta.
Sin corona no es posible reinar,
se les escucha decir acongojadas.
Vencido por el mal tiempo
el cielo se deja sepultar
por los ríos que olvidaron su cauce
apoderándose de todo.
Las magníficas manos de plátanos
—hermosísimas frutas que simbolizan la
ventaja del trópico—
quiebran estruendosamente los tallos
para entregarse a las ráfagas
con que el viento embiste cuanto a su paso.

A pesar de que grandes escritores han desarrollado este género y dejado su huella, existen algunas opiniones que no le dan el justo valor, sin embargo personalidades como la escritora Laura Antillano han opinado al respecto “La gente piensa que lo que se escribe para niños es un género menor. Yo encuentro gente muy divertida y muy inteligente escribiendo literatura infantil.” La literatura infantil y juvenil tiene sus características que la identifican, entre diversos autores encontramos las siguientes coincidencias:

1.- Simulación de lo cotidiano.
2.- Estilo no recargado ni retórico; por el contrario ágil, dinámico
3.- Imágenes de maravillosa sencillez, no triviales.
4.- Empleo del sinsentido, el absurdo y la hipérbole, entre otros recursos
5.- Presencia de lo fantástico.
6.-Plano lúdico.
7.- Empleo frecuente del diálogo, en un estilo narrativo.

En Dibujo de Salma visualizamos varias de estas características: Hipérbole “el cielo desciende buscando en mis ojos un sol radiante”, Paradoja “la helada luna nos muestra la fiereza de su luz.” Pero estas características presentes a lo largo de la obra la observamos mejor en el poema “Dibujo de la cena familiar”, donde lo íntimo, lo cotidiano, la imaginación, el amor filial y la destreza en la narrativa, nos regala un poema que es una invitación al pensamiento elaborada mediante una comunicación confeccionada a costa de elementos minimalistas.

“Mamá dispone sobre la mesa las flores
de un mantel.
Lo alisa para en su perfección reposar la cena.
Papá acerca la porcelana humeante
en que aún saltan los blandos frijoles,
cocidos con aromáticas yerbas del Oriente
que dejan a su paso fragancias exquisitas.
Los cubiertos
sin más adorno que el brillo de sus filos
junto a los pulcros vasos:
cristal humedecido por el agua
que muestra a mi madre y mi padre
satisfechos.
Al centro de la mesa un candelabro de pulido
bronce.
Recuerdo familiar, responde mamá si lo
celebran.
Falta el cirio
que hace largo tiempo consumió la oscuridad.
Pero nadie se percata de esa ausencia
pues nunca necesitamos que la cera sostenga
luz para sentir paz alrededor de la mesa.”

El lenguaje utilizado a lo largo de la obra es sencillo sin llegar a la trivialidad o como expresaría el mismo Orlando Araujo  “No soporto esa literatura infantilista, donde se le hacen concesiones al lenguaje. Mi amiguita, coleguita, me parece bobalizante para el lenguaje y para el niño, los -itos, las -itas, los -icos y las -icas que suponen un mundo reducido, enano y pequeñito donde todo parece de mentirita” Durante el recorrido por las páginas que conforman“Dibujo de Salma”, no encontramos dentro de la composición de los poemas diminutivos, solo en el titulo de uno de ellos y es por el nombre propio del lugar, es el caso del poema “Playita Allende, en Matanzas”:

“Avanza el mar
desde el invisible horizonte
hasta la arena habitada por cangrejos
y caracoles,
huidizos como olas,
que al alejarse me soplan hermosos mensajes.”

La literatura abre los sentidos, es la magia que hace todo posible ser astronauta, bombero, incluso pirata, permite descubrir mundos y también crearlos. Los textos para niños o jóvenes tienen el compromiso de captar a éstos para que el amor a la lectura comience en esa etapa temprana.

David Figueroa González

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El café: templo para soñar y dialogar

saidman

A veces me metía en un café
acompañado de mi soledad”

Mario Benedetti

Hay palabras que evocan recuerdos e incluso rescatan aromas del tiempo, una de ellas es café, ese término me traslada a la hermosa ciudad de Mérida, era el año 2000 y visitábamos la patria chica de Don Tulio Febres Cordero, el viaje era motivado a la despedida de soltero de mi compadre Miguel. El siempre amigo Libio y mi persona habíamos acordado darle esa aventura como regalo, en vez de la fiesta tradicional que suelen hacerse para este tipo de acontecimientos (estríper entre otras cosas). Creo que visitamos todos los cafés del centro y en cada uno de ellos nacieron cientos o quizás miles de ideas, en particular rememoro el “Café el ático”, era un lugar bien íntimo con acabados de madera al estilo de los cafés europeos, que aparte del preciado líquido oscuro y humeante, conocido por ser la bebida social reconfortante más popular del mundo, también expendían las hermosas rubias espumantes.

Un café es un templo para soñar y dialogar, es la comunión de un grano tostado y molido, con el alma soñadora del hombre. De tal manera, en el libro AMÉRICA y otros cafés de la escritora y periodista Daniela Saidman, disfrutamos de esa intimidad y tranquilidad que conseguimos al compartir una buena taza de café y es que al degustar sorbo a sorbo los versos de este poemario nuestros sentidos entran en calor, calor que embriaga y nos invita a soñar, en el texto “Taza” saboreamos esas sensaciones:

Caf_Taza_1

Te imagino revolotear sobre la taza

asomarte al borde como un abismo

sumergirte

tanteas los espacios que le sobran al asa

mides las ausencias de los poros

mientras todo lo descubres con ojos de recuerdo

te sé con alas y con viento

presiento tus lágrimas y nostalgias

me humedezco mientras tanto

en lo poco que le han sobrado a los antojos”

Daniela Saidman nos regala en las páginas de AMÉRICA y otros cafés la oportunidad de impregnarnos con metáforas vestidas de aromas y ausencias, también percibimos ciertos aires de nostalgia y pérdida, los cuales le otorgan a algunos de sus poemas un baño de imágenes que nos sumergen en esa taza de café sin azúcar que a veces puede ser la vida. En este sentido, en el poema “Sinsabores” logramos captar esas impresiones:

Hay nostalgia como océanos

sinsabores y sabores, solos y compartidos

hay recuerdos que son olvidos

aunque ningún olvido pueda ser memoria

hay voces y rostros

manos y bocas

distancias y adioses

bienvenidas y cortejos

hay desencuentros y encuentros

margaritas y nomeolvides

y hay días en que la soledad es un consuelo”

Con la lectura de América y otros cafés descubrimos un poeta de elocuente brevedad, que sabe gerenciar la palabra para exteriorizar su mundo interior, cosmos que invita al encuentro con la mujer del siglo XXI, mujer que sin recelo canta al cuerpo, a la entrega y que dibuja las incidencias del amor que partió, de esta manera, divisamos en los versos de “Tiempos” esas huellas que la autora nos deja para seguirla:

el tiempo siempre termina por pasar

de espalda a las ganas o al futuro

los días se internan en lo imposible o posible

de lo que hemos dejado de ser

o de lo que nunca fuimos y quisimos

las horas transcurridas por mi vida

de sueños y utopías casi todas realizables

han dejado a esta mujer que se multiplica

en las entrañas de los cuerpos recorridos y por

recorrer

mis voces arena y ganas

del presente recién pasado

han dejado de pronunciarte”

También corren por América y otros cafés las penas de la cotidianidad donde el silencio escolta al amor, la soledad se ve acompañada de nuevas soledades, es el café de la despedida con ese dulce-amargo que la vida suele presentarnos, a veces con más frecuencia de lo deseado, en tal sentido en “Cumpleodios” logramos sentir el pesar que las palabras consiguen transmitir:

Otra soledad se suma a las veintinueve ya vividas

una más

otro silencio

diciembre de arena en la boca

soledad acumulada en los ojos

debajo de las uñas

como rasguños de años y vidas

como heridas en los pasos con que se imaginan

las mañanas por amar”

América y otros cafés es un sitio de encuentros donde disfrutamos no sólo de las composiciones poéticas de Daniela Saidman, sino también un universos donde se conjugan mares de ideas con suma naturalidad, incluso podemos observar en algunos párrafos propuestas con ciertos matices socialistas, tal vez como diría el comandante “Che”: “Si no hay café para todos, no habrá para nadie”. Dicho de otro modo, disfrutamos en este texto una invitación a la reflexión presentada de manera lirica y personal, casi tan cercana como si estuviéramos sentados, conversando en una cafetería, en el poema “Noción de patria” podemos dar cuenta de ello:

Noción de patria

es tu cuerpo y mi cuerpo sediento

América en minúscula

guayabas sin nortes

tierra sin muertes

realidad de cerros y ríos crecidos

banderas de sueños

noción de patria es la memoria

la herida silenciosa

brotando de los ojos

y las manos del nosotros

noción de patria es el arrullo

de los niños que andan despacito

el recuerdo del futuro”

En las hojas de América y otros cafés saboreamos la comunión del gozo y el deseo las cuales se fusionan en una taza humeante llamada cuerpo; así descubrimos tazas nostálgicas por caricias ausentes, tazas anhelantes del café que incita un vibrante despertar, taza portadora de un café hecho besos, tal vez por esta relación el escritor Alejandro Dumas dijo: “La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir”. En tal sentido en la composición “Ganas” la poeta nos revela un bouquet lleno sensibilidad:


“Un café en mitad de la noche
un estornudo venido desde el rocío
una mañana conmovida por el abrazo
um sorbo alcoholizado de nostalgias
tu beso sobre el abismo de mi boca
Un chocolate a medias
y la certeza del amor sobre la almohada”

Dice una antigua reflexión española: “Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, haces que las cosas a tu alrededor mejoren”, probablemente el poemario América y otros cafés fue para su creadora ese grano de café que le ayudó a exorcizar sus demonios para lograr ese bienestar que menciona la anterior sentencia española, lo que sí es cierto, es que sus palabras han resultado ser bebidas estimulantes para los sentidos, como es evidente en las líneas de “el cielo”:

el cielo

cortina de aspas y ronquidos

tu nombre silenciado por las hélices

que rasgan el aire

en una procesión de odios

la distancia sabe a café recién colado

como una especie de infusión

que se parece al andar del Orinoco”

cafe

David Figueroa González