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El creyente

Aquella sensación le era familiar, la tenía presente desde hacía varias semanas.

Al levantarse sin ninguna razón aparente podía sentir un peculiar olor a sudor y muerte que impregnaba su habitación. Cuando caminaban por la casa de paredes marchitas, las sombras agobiadas por la soledad, se suicidaban saltando a la luz .

A medida que el día se consumía, un extraño sonido que le perturbaba desde el amanecer se hacía más sólido. Era una especie de eco que le erizaba el cuello.

Una mañana ahogado por el desespero le abrió la puerta a un testigo de Jehová, con la esperanza que sus salmos le librasen de sus males, sin embargo y a pesar de sus ganas de evangelizar, el fiel creyente no pudo cumplir su cometido, ya que con asombro e incluso temor en sus ojos, gritó; . .Señor báñese

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EL LADRILLO QUE TOMÓ VIDA

 

“Hasta que ya entonces
no quede más que un ladrillo solo,
el último ladrillo… la última palabra”
León Felipe

 

   Cierto alfarero luego de ardua labor exponía con vanidad el fruto de su trabajo, un brillante ladrillo que a la vista era perfecto. Todos los transeúntes miraban el ejemplar con algo de admiración en sus ojos.  El tiempo inclemente mostraría la belleza que el fabricante con su sudor le imprimió al objeto.

    Aquel ladrillo comenzó su vida con un trabajo importante, había sido parte de la construcción de la majestuosa  Muralla China, él y sus compañeros de faena habían murallalogrado intimidar a los invasores en más de una oportunidad. Pero cierto día   los bárbaros pretendieron  invadir ese país asiático, más  luego de varios esfuerzos, sólo lograron llevarse de recuerdo un  ladrillo algo cansado y ya no tan brillante, ni vanidoso como en sus día mozo.

 No  se sabe de qué manera  viajó   ese hijo del fuego y del barro para  terminar como parte del Domo de la Catedral de Notre Dame, donde  logró a lo largo de los años,Paris-Notre-Dam presenciar innumerables acontecimientos históricos, tales como: la coronación de Napoleón Bonaparte y la de Enrique VI de Inglaterra, también la beatificación de Juana de Arco. Sin embargo hasta en los días más claros las nubes se empeñan en ocultar al Sol.

   Fue así como en la Primera  Guerra mundial y luego de una serie de bombardeos por parte de los alemanes, en ese  septiembre infausto, aquella pieza de arcilla salió expelida surcando los cielos grises de Francia, hasta llegar a un río Sena pintado por la muerte.

   Dormido en el fondo del Sena  por más de dos décadas, el desafortunado  bloque desena barro   vio las aguas pasar mientras confirmaba las palabras de Heráclito de Éfeso: “No nos bañarnos dos veces  en las aguas de un mismo río”. Fue así como sobre un nuevo caudal salió a la superficie de las manos de Leslie Robertson, quién casualmente se encontraba en Europa recordando sus años de soldado en la Segunda Guerra Mundial, mientras  admiraba  las aguas de un Sena calmado. De esta manera el sobreviviente de siglos fue  a parar al escritorio del joven pero promisorio arquitecto.

   Por motivos del destino,  años más tarde sería él junto a Minoru Yamasaki,  los arquitectos encargados de diseñar el World Trade Center de la ciudad de Nueva York,  y a modo de honrar las vidas perdidas durante la Segunda Guerra Mundial, Leslie Robertson colocó el maltratado pero orgulloso ladrillo que había rescatado de las manos del Sena, en el pináculo de recién terminado edificio

   Un septiembre,  nuevamente septiembre,  la desgracia llegó al lugar de su wordmorada de las manos de un avión que impactó la torre donde descansaba

El día de hoy su paradero es incierto, algunos piensan  que ha vuelto a  su esencia y es parte de la tierra que  alimenta los árboles del Central Park, los más escépticos creen que ha vuelto a trabajar en la arquitectura, donde espera su  nueva desgracia…

 

DAVID FIGUEROA GONZÁLEZ