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Pálmenes Yarza más allá del tiempo

 

David Figueroa González

“Cada paso anterior deja una huella
que lejos de borrarse se incorpora”
Pablo Milanés

Era una tarde lluviosa de mayo, en la casa de mis padres las gotas parecían  kamikazes estrellándose contra todo, la lluvia en Yaracuy tiene el encanto de un concierto y la nostalgia de un adiós, así que sin poder salir decidí sentarme en la sala y bañarme por primera vez con los poemas de la escritora yaracuyana Pálmenes Yarza, ese primer encuentro con sus versos me sembraron el deseo de buscar sus libros.

Una pregunta basta para que nuestra imaginación vuele a lugares, épocas e incluso nos traslade hasta la presencia de almas que ya han partido, la velocidad del pensamiento es como las alas de un colibrí seduciendo una rosa. Esta relación entre rapidez, resistencia y ternura la podemos observar en el poema “Retrato al olvido” de la gran poeta Yaracuyana Pálmenes Yarza, el cual pertenece a su libro titulado “Pálmenes Yarza”:

“Sé para mi constancia
música de río sin término.
Sé en mi soledad, fantasma,
sé penumbra!
No hagas nunca la noche en mi cielo
sin luna y sin estrellas.
Vete sin irte
como la brisa.
Llégame siempre
como una música ausente.”

En el prólogo de este su primer poemario el escritor y maestro Andrés Eloy Blanco la define como: “Poeta hondo, de absurda claridad sin transparencia; alma lírica en limbo… se nos expresa en una lucha con la inexpresión que deja por residuo ese poema entrecortado, que dice algo y deja sospechar más y angustia por lo que se le queda a ella en hervor, que es su forma de fervor”.

Pálmenes Yarza en algunos versos nos presenta el tiempo como símbolo del límite entre nuestro mundo y el más allá, mientras que a través de sus poemas trata de burlar el tiempo como un chamán en éxtasis, como un ser divino e inmortal, este aspecto de la vida, la divinidad y el tiempo lo observamos en la composición “Otro tiempo” del poemario “Contraseñas del tiempo,” así leemos:

“Hace su ademán el que entrega la ofrenda finita
y me entrega otro tiempo, otro tiempo.
Una promesa tiene letras borrables.
Una corola tiene breve vida.
Mi vida y mi muerte me dan otro tiempo.”

En el mismo orden de idea la escritora Judit Gerendas nos comenta: “La poesía de Pálmenes Yarza intenta captar la imagen del presente, el momento clave, y a la vez reencontrar el ámbito del pasado, el tiempo perdido. Se va produciendo un contraste rítmico entre espacio y tiempo y, en lograda cadencia, se evoca el mundo rural, el mundo de la infancia, a la vez que se atrapa, por momentos, el instante dentro de las entrañas del tiempo, en un asedio a la hora, al minuto, al parpadeo del segundo, en un ir y venir dentro de Cronos, el que a todos devora.”

Podemos detallar como la ontología tiene relevancia en los trabajos poéticos de la escritora Pálmenes Yarza, ello sin perder su acento femenino, su matiz fresco y romántico, sin relegar la profundidad metafórica de sus palabras que nos lleva a lo más intimo de su espíritu y sin apartarse de su influencia clásica en las formas y contenidos de sus poemas, muestra de ello lo encontramos en el siguiente fragmento del poema “19” de su obra “Borradores al viento”:

“Qué sería de mí si volvieras con tu bien
y tu forma definitiva?
Trueque nuestro, te fundes en un tú,
allí estoy enterrada,
te prolongan mis propósitos
allí destila la palabra no dicha.
Fechados por unanimidad
los ardientes bucares en el fondo del agua.
la piedra es una efigie secreta, un dios caído,
tu otra efigie en el tiempo,
la alcanzo tras el pecho desmañado aún tibio
de amarga sábila de miedo y desconcierto.

Pálmenes Yarza versifica el ritual de lo cotidiano, lo femenino, y la naturaleza, en sus producciones poéticas se evidencia de distintas formas como la ecología da un nuevo significado al tropo del cuerpo, ya sea a través del erotismo o recreando la figura del padre ausente, el escritor Gilberto Antolínez nos aclara al respecto: “podríamos decir que Pálmenes no conoció a su padre. Pues fue violentamente muerto cuando la poetisa entrada al sendero de la vida…Así habrá de surgir esa su poesía de continuas reminiscencias paternas, de presagios terribles de gritos de sílex contra eslabones crueles, de cósmicos hundimientos cataclísmicos, de simbólicos derrumbamientos del yo ante el mar del infinito” de esta manera en el poema “14” de su creación “Recuento de un árbol y otros poemas” encontramos:

“El samán sugiere el padre dual,
su fantasma hierático, después de la muerte final.
Al mío se lo tragó el mar,
y era testigo de los piélagos
de toda soledad.
A este
testigo de la estrella
no se lo traga el cielo.
De nosotros parece venir la tarde.”

Otro tema que la poeta desarrolla en sus escritos es el de la casa, donde la casa “no es simplemente una invención original de la cultura femenina”, como afirmaba Georg Simmel “Cultura femenina y otros ensayos”, sino también la metáfora de otra construcción, de una nueva poética que convierte la casa en la gran imagen reminiscente de su niñez, del pasado, de aquel pueblito que la vio partir. El poema “Miro mi casa” del poemario “Memoria residual” observamos lo siguiente:

“Miro mi casa: mi mejor parentesco,
en un minúsculo pueblo donde morí hace tiempo
extraña a las ciudades;
coloquio penumbroso
donde ofrecí
aquel vino
saliendo de un suelo sagrado
desde tumbas remotas”

Al margen de su producción poética, Pálmenes Yarza cultivó también el género ensayístico, ámbito en el que nos presentó varios volúmenes, entre ellos Al paso del tiempo (1955), Una ojeada al modernismo en la lírica venezolana (1994) y Miscelánea. En los ensayos de Pálmenes Yarza encontramos el pensamiento crítico, la seguridad del creador y la sutileza del conocer. En estos textos presenciamos, como la agudeza y la experiencia de una escritora puede destilar la verdad a través de su pluma y disfrutar de las trascendentales reflexiones sobre diversos tópicos que aborda en cada trabajo. Por ello en el ensayo “Arturo Michelena” la escritora nos dice:

“Aun recuerdo la primera vez que ví cuadros pictóricos: fue en un museo destinado a cárcel pública para entonces, en la ciudad de Valencia. Atraída por leyendas a título de máximas, héroes y batalla, y escudada en mi bulto de escolar, recorrí impávida el recinto. Otro día, ante el busto de una plaza, conocí al creador de aquellos cuadros. En mi proximidad alguien me informó que el busto representaba al pintor Arturo Michelena, autor de las decoraciones del Museo Páez. Así penetró mi fantasía una nueva voz, un nuevo personaje de sueños: el pintor.”

La anterior narración nos traslada desde el principio al mundo que la poeta comienza a relatarnos, la atmósfera nos envuelve mucho más allá de una simple crónica, nos hace cómplices y testigos de sus descubrimientos.

Pálmenes Yarza vivirá por siempre, no sólo como figura dentro de la literatura de gran vuelo en Venezuela y Latinoamérica, sino como maestra y formadora de quienes se acerquen a sus publicaciones. Ya lo decía el poeta Jacinto Fombona Pachano: “Hace tiempo he venido siguiendo la trayectoria de su poesía en las letras venezolanas, hoy puedo decirle que en las Américas. Créame que siempre distinguí las dotes singulares de alto y fino poeta. Y digo poeta porque para mí en el arte no hay sexos”

 

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Canto a la Diosa de las noches, un paseo por la antología Bajo la luna

 

 David Figueroa González

 

“Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada más,
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar”

 Atahualpa Yupanqui

 

 

Hay pasiones que nacen y no tenemos memoria de ese origen ,  yo siempre he sido amante de la luna y sus cosmogonía, quizás por esa herencia española que corre por mis venas , o por esas nanas con las que me solía arrullar mi mamá. Lo cierto es que aparte de ese legado, tal vez, existen otras razones más personales y más consciente de mi fascinación por  esta Diosa nocturna. Es que en mi infancia fui asmático y en esas noches de crisis cuando el aire parecía no querer colaborar con mis pulmones,  la habitación se achicaba, entonces  allí, la luna se asomaba y parecía mirarme con ojos de piedad, pues, se quedaba en mi ventana para hacerme compañía hasta que el sueño me vencía.

Con los años esa admiración fue  creciendo, al punto que muchas veces me escapaba en noches de luna llena a la playa a ver como esta gema emergía  de entre los brazos del mar,  para alumbrar todo con ese misterioso y mágico halo.  Especie de Manrique  el protagonista  del relato de Becker  El rayo de  Luna, el cual   en su afán  de búsqueda de su amada  descubre que esta es un rayo de luna llena. Todo esto generó en mí una  fascinación licantrópica que todavía hoy conservo.

Bajo esta óptica y con ese fulgor  llega a mis manos gracias a la tecnología la antología Bajo la luna poesía para niños y niñas,  poemas compilado por el poeta merideño José Gregorio González Márquez, este libro consta de  26 poemas y en el encontramos las loas de 25 escritores a este satélite de brillante faz, o  como lo escribiera  Julio Verne,  en De la Tierra a la luna. “La rubia Selene,  es más humana y se complace en dejarse admirar en su graciosa modestia; es poco ambiciosa y dulce a la mirada y, sin embargo, a veces se permite eclipsar a su orgulloso y radiante Apolo, sin verse nunca eclipsada por él.”  Por esa razón de admiración   nacen las siguientes líneas.

 

Esta dueña de las noches, debido a su relativa proximidad y al espectáculo constante de sus caras  renovadas, ha llamado  la atención de los habitantes de la Tierra; es por ello que su presencia sublime en el paisaje nocturno ha despertado desde la Antigüedad multitud de reacciones en los seres humanos, así  en los poemas de esta antología logramos disfrutar de esos elementos místicos, sublimes, y románticos, en los versos de Luna de miel  de la poeta uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard   lo constatamos:

 

Mi luna es de lana

de lana y papel.

Campana del cielo

mi Luna es de miel.

 

Un velo de espuma

envuelve su piel.

De pan y lucero,

mi luna es de miel.

 

El mundo  literario  dirigido a los niños no ha sido ajeno a este fenómeno lunar. Ya sea como protagonista de desventuras  o como espectadora de historias, lo cierto es que la luna siempre ha estado  presente en gran número de obras. Donde la humanización junto a la ternura son  componentes fundamentales a la hora de dar cuerpo a los  relatos, en  Allá va la luna del escritor  venezolano  Pedro Yajure Mejía podemos apreciar esos elementos:

 

Allá va la luna

se me salió del bolsillo,

corretea y

corretea

lleva colgando dos zarcillos.

¡En su pelo una moñera!

En sus dedos los anillos,

en su carita el cielo,

y en su corazón

sonrisas de niños.

Alláaa va la luna

se me salió

del bolsillo.

 

Lunas reales o imaginarias, lunas que bajan hasta la Tierra o que esperan ser visitadas, lunas alegres o que sufren con los problemas humanos, lunas iluminadoras, amantes o enemigas del sol, son tramas que se han desarrollado a lo largo de la historia y que han permitido transmitir múltiples  enseñanzas; podríamos decir que la luna-pedagoga  ha desarrollado sus mecanismos,  su “voz”  para guiar con sus moralejas  a través de los vates, en las líneas de Luna, alunada el escritor venezolano  José Gregorio González Márquez nos ilumina el ejemplo:

 

Fino rocío

escarcha de plata

lleva la luna

hasta la charca.

Mira su cara

toda arrugada

ha envejecido

se siente ajada.

Muy preocupada

pregunta a la rana

¿Qué me ha pasado?

¿por qué tantas rayas?

 

La rana asombrada

se asoma a la charca

ve una viejita

con cara de nácar.

No se han percatado

que en la enramada

un grillo agita

el agua estancada.

Las ondas semejan

arrugas plegadas

en la cara niña

blanca alunada.

Ahora que el agua

se aquieta cansada

la luna se mira

radiante, encantada.

 

En nuestro idioma escritores como Borges, Unamuno, Alberti, Celaya, Juan Ramón Jiménez o  León Felipe, se han encargado de regalarnos bellas composiciones con la luna de protagonista. Pero si buscamos entre los creadores que miraron a la luna de manera intensa y productiva, encontramos inevitablemente a Federico García Lorca. Buena parte de las dieciocho composiciones de su Romancero Gitano incluyen la luna como símbolo de la muerte, aunque en otros libros, entre los que destaca Canciones, también la podemos descubrir en asociaciones menos funestas, como compañera de los juegos infantiles o como fondo escénico de momentos inolvidables, en tal sentido esta visión  nostálgica  y romántica  es el caso de  SUITE DEL AGUA Acacia:

 

¿Quién segó el tallo

de la luna?

(No dejó raíces

de agua.)

¡Qué fácil nos sería cortarlas flores

de la eterna acacia!

 

El juego es la forma natural de aprendizaje en la infancia,  y constituye una expresión cultural del ser humano, así lo demostró A. Huizinga en su obra Homo ludens. La actividad lúdica se caracteriza, entre otros rasgos, por su carácter libre, desinteresado; no está limitada a fines prácticos o a otros resultados más productivos que no sean el placer . Posee, además, “sus propias coordenadas temporales y espaciales, y se estructura segun unas reglas establecidas por modelos culturales que se transmiten de unas generaciones a otras, y que conforman una tradición”  Estas características  permiten relacionar el juego con el arte en cuanto que ambos se revelan como expresión libre y creadora del pensamiento humano. Así lo recoge la tradición clásica donde la poesía surge como un juego sagrado, ligado al culto, la danza y la música. En los versos de Jaikús ultralunarios, del  estudioso zuliano  Carlos Ildemar Perez,  identificamos  gran parte de  esos componentes:

 

1

La luna es el sol al revés

Por eso al llegar

La noche es que la vez

 

2

Al pozo bajó la luna

Para que él

Bebiera algo de su luz

 

3

Abre su claraboya

La luna en el cielo

Girando se apoya

 

4

A plena noche

La luna llena

Un festín es un derroche

 

En los libros infantiles llama la atención los sonidos, canciones, arrullos, rimas, cantos largos y cortos, cadenciosos que sostienen, que acogen a los niños y los acunan, los protegen del aullido de los lobos. Con la poesía cultivamos en los niños  el  amor;  los salvaguardamos de los monstruos y de las pesadillas, que los rondan; los iniciamos en el placer del juego y les entregamos imágenes que nutren su mente y los invitan a crear mundos posibles, así no los expone el poeta yaracuyano David Figueroa Figueroa en gran parte de su obra para los niños, donde el amor y las moralejas siempre están presente;  en las estrofas de  Luna  detallamos  lo planteado:

 

La luna estaba feliz

porque el jardín la miraba

y en cada flor que crecía

cartas de amor le entregaba.

Mira mi cara risueña,

dijo la luna a la noche,

es porque ayer el vergel

me llevó a pasear en coche.

La luna de algarabía,

no esconde estar jubilosa,

eso lo sabe la estrella,

también la nube y la rosa.

La luna de primaveras

se ha vestido de candor,

es porque ayer el jardín

le declaró su amor.

 

Literatura infantil,  hoy día,  más recomendada que nunca para lectores de cualquier edad,   ofrece una nutrida lista de títulos en los que los protagonistas viajan o comparten diversas aventuras, que permiten  soñar despiertos, y precisamente para Compilar textos y sacar a la luz una antología como Bajo la luna poesía para niños y niñas,   hay que ser un gran soñador.

En el siguiente en lace podrá descargar gratuitamente todo el libro Bajo la luna poesía para niños y niñas

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José Martí: La pedagogía de la palabra

David Figueroa González

 

“Maestro, hazme perdurable el fervor

 y pasajero el desencanto”

Gabriela Mistral

 

Hablar de José Martí más allá del hecho político es dirigir  nuestra mirada  a la formación educativa,  para él  la educación debía estar encaminada a la liberación, pero basándose en el conocimiento y en la revalorización de la cultura y los valores latinoamericanos.

Martí nació en La Habana, Cuba un  28 de enero de 1853, fue un gran estudioso y analítico de los problemas de la educación, tema al cual le planteó diversas soluciones, ya que él  los vivió, sintió y a la vez previó para los nuevos tiempos que se avecinaban.

 He querido enmarcar en estas líneas  algunas de las ideas pedagógicas expuestas por este  filósofo y poeta cubano, entre los que se encontraban los cambios que debían hacerse en el sistema educacional, sus escuelas, tipos de enseñanza , programas, libros de textos, es decir, los métodos, procedimiento, vías para formar la generación que posteriormente sería la encargada de llevar a cabo las guerras de independencia, puntos de vista que en el sistema educacional de hoy cobran una gran vigencia no sólo para Cuba, sino para América Latina y los países que forman el ALBA. En palabras de él:

“Educar es depositar en el hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre un resumen del mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre el y no dejarlo debajo de su tiempo con lo que no podrá salir a flote, es prepararlo para la vida”.

Las ideas de Martí sobre la educación no es una línea paralela a la obra que dedicó  su vida, , es decir,  sacudir y fundar América -como ya lo había anunciado acá en Venezuela en el año 1881, donde por cierto estuvo cerca de tres meses. Una Referencia a esta visita se encuentra reflejada  en el relato Tres Héroes de La Edad de Oro, dónde, Si nos guiamos por el inicio del texto podemos inferir que tiene un tono  autobiográfico:

“Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó donde se comía ni se dormía, sino cómo se iba a donde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo. El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos: al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria.”

Martí  afirma “educar es poner al hombre a nivel de su tiempo”, en esta frase  sostiene que la educación debe enseñar al hombre a que comprenda su época, que sea dinámico y creativo, para que pueda ver en la oscuridad y buscar solución a problemas donde otros sólo se pierden en la niebla, para ello es necesario  desaprender los vicios, y  ser capaz de continuar ilustrándose a lo largo de su vida. A través de diferentes medios, no sólo  los que prevalecen  tradicionalmente en los centros educativos, en la siguiente cita el “Apóstol”  Martí nos aclara:

“El remedio está en cambiar bravamente la instrucción primaria de verbal a experimental, de retórica en científica, en enseñar al niño, a la vez que el abecedario de las palabras, el abecedario de la naturaleza; en derivar de ella, o en disponer el modo de que el niño derive, ese orgullo de ser hombre y esa constante y sana impresión de majestad y eternidad que vienen, como de las flores el aroma, del conocimiento de los agentes y funciones del mundo, aun en la pequeñez a que habrían de reducirse en la educación rudimentaria.”

En el libro  Cartas a María Mantilla, descubrimos una conmovedora serie de epístolas escritas por Martí a la hija de los propietarios de la pensión que le dio cobijo en Nueva York durante parte de su exilio. La escritora Laura  Antillano en el prólogo de esta edición con su agudeza literaria  nos acerca  a las palabras de este gran escritor, así leemos:

 “Estos textos son la memoria de la vida del poeta y de su preocupación por la libertad, la educación, la ética, el sentimiento social hacia la América adolorida y necesitada. Contienen una cátedra de formación desde muchas perspectivas. Pero esas verdades absolutas, propias del buen  maestro, están dichas de una forma tan atractiva que se leen con avidez y goce”.

En tal sentido en la siguiente epístola fechada  Cabo Haitiano, 9 de abril, 1895,  detallamos lo planteado:

“Es como la elegancia, mi María, que está en el buen gusto, y no el costo. La elegancia del vestido, -la grande y verdadera,- está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tienda, poco alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera.”

José Martí es considerado junto a  Rubén Darío el precursor del Modernismo en Latinoamérica.  Una de las características del movimiento literario modernista es la recreación de temas mitológicos latinos, griegos y franceses. Martí, humanista ante todo, sabe hasta dónde es necesario el uso de este conocimiento. Él supera a los contemporáneos por la forma y el contenido, el modo y el estilo ya que no recrea en su obra cosas sublimes por el decir sino por analizar en sus valores reales los problemas y tratar de dar opciones de solución, propias y viables, a viejos asuntos por resolver. En el siguiente fragmento del texto Estrofa Nueva  el cual está incluido en el poemario  VERSOS LIBRES reconocemos:

 

Los niños, versos vivos, los heroicos

Y pálidos ancianos, los oscuros

Hornos donde en bridón o tritón truecan

Los hombres victoriosos las montañas.

Astiánax son y Andrómaca mejores,

 

Mejores, sí, que las del viejo Homero.

 

Naturaleza, siempre viva: el mundo
De minotauro yendo a mariposa
Que de rondar el sol enferma y muere:
Dejad, por Dios, que la mujer cansada
De amar, con leches y menjurjes híbleos
Su piel rugosa y su beldad restaure
Repíntense las viejas: la doncella
Con rosas naturales se corone:?
La sed de luz, que como el mar salado
La de los labios con el agua amarga
De la vida se irrita: la columna
Compacta de asaltantes, que sin miedo,
Al Dios de ayer sobre los flacos hombros
La mano libre y desferrada ponen , ?
Y los ligeros pies en el vacío, ?
Poesía son, y estrofa alada, y grito
Que ni en tercetos ni en octava estrecha
Ni en remilgados serventesios caben:

 

La filosofía martiana del arte literario fue más allá de lo puramente estético, pues al exhibir su obra de periodista, de orador, de poeta y de escritor para los niños y niñas, lo hizo con una nueva forma de decir. El escritor David Figueroa Figueroa en su ensayo José Martí Palabra de bandera y Canto; nos aclara al respecto: “Nada de opiniones abstractas, sus ideas eran tan reales que lo demuestra al dejar su vida combatiendo por su creencia, por la independencia, por la liberación y el libre albedrio”.  En tal sentido el Apóstol Martí  dibuja con sus palabras en muchos casos la realidad latinoamericana por encima de nacionalismos, y  plantea  la búsqueda incesante de nuestros males con el fin de sembrar al menos la curiosidad en las almas de los lectores, así lo notamos en  el siguiente Extracto del la crónica  “Viaje a Venezuela”

“Otro mal que contribuye a malversar las extraordinarias fuerzas intelectuales de la República es el siguiente: en los hombres hay una necesidad innata de lujo; es casi una condición física, impuesta por la abundancia de la naturaleza que los rodea; -llevados, además por el desarrollo febril de su inteligencia a las más altas esfera de apetencia, la pobreza resulta para ellos un olor amargo e insoportable. No creen que la vida sea, como es; el arte difícil de escalar una montaña, sino el arte brillante de volar, de un solo impulso, de la base hasta la cima.  (…) Hay que casarse, poner casa lujosa, vestir bien a los hijos, vivir  al uso de las gentes ricas, gastar en resumen mucho dinero. (…)”

Toda la obra martiana incita a la cultura y permite desarrollarla al acercarse a ella, en cualquiera de las formas analizadas. La poetisa chilena Gabriela  Mistral diría: “El caso de la palabra martiana se parece al de la piedra imán (…) ella atrae porque convida a la vez al mozo, al viejo y al niño (…) La verdad es que a Martí siguen naciéndole hijos a causa de que su musa fue el amor…”. Eso sintetiza la poesía martiana, como exponente de la condición de Martí como educador, en la que se relacionan puntualmente lo político y lo social, lo ético y lo estético con lo educativo y lo cultural, mediante el amor como contenido esencial que en ella se desarrolla.

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LA PIEDRA ES UN FILÓSOFO, GUARDANDO MISTERIOS

 David Figueroa González

 

“La poetisa cumple medida
 y riesgo de la piedra de habla”

Ana Enriqueta Terán

 

 

De  niño me encantaba recoger piedras las escogía por su figura o por sus colores creo que en algún momento llegue a tener más de 100 tipos de ellas en una caja de madera que guardaba bajo la cama, con el tiempo descubrí que esos objetos poseían un sinfín de simbologías.   La piedra, representa  lo perdurable, lo imperecedero, en muchas culturas  es símbolo de poder divino. Su dureza y duración, afirma Cirlot en su diccionario de símbolos, impresionaron a los hombres desde siempre, quienes vieron en ella lo contrario de lo biológico, sometido a las leyes del cambio; la decrepitud y la muerte. Quizás, las características de ese Ente facilitaron la elección del título de  la última antología Piedra de Habla, de mi siempre admirada Ana Enriqueta Terán,

En este libro encontramos   una colección de poemas que parten con Al norte de la sangre donde la poeta nos regala un cosmos que hacen vibrar hasta la última fibra del corazón, en una danza cósmica y metaespiritual que transforma todo en luz. En los versos de esta  escritora trujillana  descubrimos esos mundos mágicos bañados de tonalidades  métricas y plasmados  con destreza rítmica, en sus trabajos observamos  el deseo de fotografiar, de atrapar la música en la ritmicidad de sus textos, el poeta  Ramón Palomares nos ilustra con las siguientes líneas  su parecer  sobre la creación de esta maestra de la palabra: “la música sagrada de Ana Enriqueta Terán”. En este sentido, el siguiente soneto disfrutamos de esos matices:

Alta niebla circunda mi cabeza

desde que puse en ti mi pensamiento,

amador del azul conocimiento

y de la flor de amor y ligereza.

 

he saltado tu muro y tu dureza

y los surcos profundos del lamento;

para buscar la fe de aquel momento,

cuánta pasión y cuánta gentileza.

 

¿Qué ciego pensamiento desafía

mi lumbre que en amor fuera tu lumbre,

mi campo que en amor te pertenece?

 

¡Ay! del fuego que pierdes en la vía.

¡Ay! de aquel sollozar en mansedumbre.

¡Ay! de la oscura sangre que perece.

 

La poesía  crea los vientos,  mares, sones y pasiones.  En la pluma de Ana Enriqueta Terán el infinito es el silencio, los gritos, las montañas,  el sol, el  cielo claro y  la lluvia; algo semejante a un  bolero cargado de melancolía. Por consiguiente los poemas  de  Terán  florecen del mismo modo que  un campo de sentimientos en primavera . En ellos la escritora se retrata como un oráculo  que muestra lo oscuro en su intensidad, sugiriendo sin mostrar,  al igual que los cuerpos entre la niebla, en el  siguiente fragmento canto IV del poemario Verdor secreto  captamos esa naturaleza que logra transportarnos a lugares de sombrío esplendor   donde satisfacción o dolor, cólera o sumisión, forman la trama en su poesía:

 

¡Ah! qué fuego, qué altiva,

pesadumbre en el gesto detenido;

qué soledad esquiva

en el ámbito asido,

a la sonrisa y a su cruel latido.

 

Estatuas infinitas

al este del aroma levantaron

soledades escritas

en la sien revelaron

los signos de la lumbre que alcanzaron.

 

La influencia de  grandes maestros como   Garcilaso, Santa Teresa  y Góngora  se vuelve néctar de libertad en las liras, tercetos y sonetos que Ana Enriqueta nos regala. En  este sentido el escritor  José Napoleón Oropeza, al referirse al poema A un caballo blanco que pertenece al libro Presencia Terrena  manifiesta: “Se afirman, se condensan y se prefiguran en ese soneto los temas, variantes y obsesiones de su poesía: la síntesis cosmogónica de la imagen que convierte a los elementos de la naturaleza en reflejos y espejos de un solo ser; el paisaje como cuerpo del poema, arboladura del vivir”. Por lo tanto La palabra cuerpo de la belleza, es  pintura que toca el espíritu de quienes se acerquen a los textos de esta arquitecta de la poesía:

 

“Que  fragor en las crines, qué lamento

de cuello hasta los belfos conquistados,

resbaladas llanuras el costado:

¡caballo blanco por mi solo intento!

Copian sus ojos el paisaje lento

y un árbol al fondo gime anclado

los tintes del azul y del morado,

trepan sus ancas, siguen en el viento.

 

Huye de mí, se pierde en la verdura

de las yerbas crecidas, adelantes

su pecha hasta el poniente  y la espesura,

 

huye de mí como una racha oscura

y blanco desde el pecho a la garganta

en el fondo de mí canta su albura.”

 

La poeta Terán marca el compás de su trabajo creador a través de una poesía  geografía cuyo camino  indica el florecimiento de la autora en el discurso poético: los valles de Momboy  cobijaron su infancia, en ellos los olores y sonidos construyeron el imaginario para lo que vendría después.  La adolescencia la vivió  en Puerto Cabello donde descubre el mar.  Quizás  gracias a estos encuentros surge la estrecha vinculación de la poesía de Ana Enriqueta Terán con la naturaleza y su íntima conexión con el mundo. Por esa razón, la poesía de Terán resiste los embates del tiempo, hecho que podemos palpar en las siguientes líneas de Elegía a un Samán el cual está incluido en las paginas De bosque a bosque:

 

Recuerdo cómo fuiste y dónde fuiste

mezcla de viento y cielo enfurecido

y entresoñado silabario triste.

 

Tu musical urdimbre de colmena

era la niña tiempo desceñido

y monedero de la luna llena.

 

Hubo patio interior y barandales

que traspasaste libre y encendido

con tu amarilla venda de turpiales

  

 Ana Enriqueta evoca en cada verso una suerte de canción, en sus pasajes la poesía entona el himno de la vida con todos sus misterios. Su ejercicio profundo de soledades tiene el sabor de la luz,  de lo cierto,  lo desgarrado y a la vez de lo nuevo.  Su poética tiene la textura de la tierra abonada de vida,  del color del campo y de girasoles floridos.  Tales universos se pueden disfrutar en el siguiente fragmento de Piedra de habla, el mismo forma parte del poemario Libro De Los Oficios

 

“La poetisa responde de cada fuego, de toda quimera, entrecejo, altura 

que se repite en igual tristeza, en igual forcejeo por más sombra

por una poquita de más dulzura para el envejecido rango.

 

La poetisa ofrece sus águilas. Resplandece en sus aves de nube profunda.

Se hace dueña de las estaciones, las cuatro perras del buen y el mal tiempo.

Se hace dueña de rocallas y peladeros escogidos con toda intención.

Clava una guacamaya donde ha de arrodillarse.

La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla”

 

Esta mágica mujer es una poeta intemporal, ella  refleja los movimientos del  tiempo  en cada poema,  hora y espacio se convierten en  sonidos indelebles y constantes de paisajes cristalinos, los cuales cobran vida con el palpitar de su rima primigenia.  En ella la poesía no deja de conectarse con la existencia, con la introspección.  La poeta hace de la  palabra  una suerte de  juego, de vacíos metafísicos que nos  enfrenta a la realidad, donde va y viene como el agua, como el viento, o el sonido. Estos ecos de la vida los podemos apreciar  en Autobiografía en Tercecetos, para muestra les presento  El gran río :

 

Río mayo, mi soledad interna

unirse a tu caudal, marcha profunda,

abundancia sagrada, sombra lenta

en pos del movimiento, que redunda

en estrechez de abajo; copa abierta

hacia bordes de arriba. Y se confunda

con extensión caída, pulpa incierta

en tono verde-oscuro, asaz, mullida,

asaz, acompasada como cierta

lentitud, que asegura clara herida

para fluir de adentro, de manera

que inicien luces piel acontecida.

 

 

Publicado en Ensayo, Poesía

La palabra: Un resplandor en los versos de Luis Alberto Crespo

 

 

David Figueroa González

 

“En tu mirada o en la altura de su sol
Toda mi vida se vuelve una palabra”

Odiseo Elytis

 

 

Evocar  la adolescencia es volver a una etapa fuerte pero divertida. En ese período de mi vida tuve la oportunidad de viajar por algunos lugares de Venezuela. Entre ellos, rememoro con especial detalle mi primera visita a Carora,  estado Lara. A esta cita llegamos con el sol bajo los hombros  y nos hospedamos en la casa de la Familia Campos. Allí, después de la copiosa cena donde el suero, las arepas y el queso eran las vedet, nos dispusimos  a dar una vuelta, pero como ya era algo tarde sólo caminamos hasta una bodeguita cercana para refrescarnos y celebrar nuestra primera noche en esta maravillosa ciudad, conocida por su arquitectura colonial y su cultura.

Al  Pensar en Carora, recuerdo al poeta y amigo Luis Alberto Crespo, un personaje inseparable de las impresiones y perspectivas de su natal Carora, paraje este de aridez, polvo y espina, y desde donde se erige la visión de mundo que a través de sus poemas expresa el poeta, tomando a Carora como epicentro del mundo, así lo manifiesta el autor cuando nos dice: “El lugar de mis sueños es una casa de ladrillos, tejas, corredores sobre un paisaje igualito al otro lado del río de Carora o sea de arcilla, de tunas, de cardones, pero eso sí, al otro lado está el mar. El lugar de mis sueños es París en Carora. Florencia en una calle que hay en Carora que se llama la calle San Juan… Después un lugar donde esté yo con caballos, con cabras, haya mar, desierto, un río”.

Luís Alberto Crespo logró fusionar  su prosa periodística con el albor de sus palabras,  sagacidad poética que desborda en su lenguaje de luz en la aridez, escritura que se disipa con la sencillez de la poesía, como un poema que cabalga en la llanura. Su prosa  rescata la nobleza y vigor del caballo a través de la historia, ya que para él  este animal es más que una imagen, es, quizás, la estampa misma de su ser, tal vez,  su alter ego;  caballo que pasa con igual facilidad de la noche al día, de la muerte a la vida, de la pasión a la acción: atando los opuestos en una  creación  continúa. Así que para este autor: “el caballo es el ser que me lleva hacia el infinito. La lejanía, el horizonte era mi cómplice, esa sensación de cuidado, de estar con él”. Los siguientes versos del poemario Señores de la distancia nos aclaran mejor la idea:

 

“Te llamo de memoria en el potrero

Nos violentamos en ese limpio ardiente

Esta es la sabana

de la que salgo de mí con tu fuerza

El sudor nos une

la placidez del desenfreno

Sólo soy persona

cuando tu cuerpo es ese otro conmigo          

exaltándome” 

 

A menudo los poemas de Luis  Alberto Crespo parecieran grabar en las páginas el proceso de evaporación  que ocurre  “en algunos desiertos de la tierra o en algunas almas”,  la calidez de sus imágenes dan a las casas de teja, colores ocre en la distancia, al punto que semejan sus paredes la cara de viejitos con la piel cuarteada por el tiempo; en tanto  el escritor Rafael Castillo Zapata, comenta: “Toda la poesía de Crespo, acontece, pues, es un espacio y tiempo determinados por la atmósfera de un mediodía persistente”. Pero  a la vez  el escritor se  deja seducir por la armonía de un ocaso en el  desierto, de noches estrelladas,  y de cielos crepusculares. Para Crespo, el poema es el tormento que lastima y exalta  la existencia, convertida en voces desnudas, claras y profundas. En el siguiente poema del libro Rayas de lagartija  damos cuenta de lo descrito anteriormente:

 

“La peladura del mediodía

La calle al revés, sin querer soltar,

Jalándome, sin querer decir adiós

Lado grande, sin llave

y el nombre, de cabeza, que llaman oscuro

Y el torcido, la reja de mirar,

de estar diciendo a lo mejor viene,

mientras la calle se junta en un ardor”

 

Así pues, la poética de Luis Alberto Crespo apunta a representar la posición  del hombre frente a sus semejantes, frente a la vida. Busca dibujar el conjunto de complejidades que a cada momento presenta  la existencia, como si el poeta tuviese la “necesidad de que las palabras digan más de lo que dicen.”  Mediante la metáfora,  junto a cada imagen, posiblemente  Crespo encuentra  la manera de darle rienda suelta a su yo espiritual. Esta visión podemos percibirla en un poema donde el tema central es la casa, que según Jean Chevalier en el Diccionario de Símbolos,  esta es la imagen del universo, representa el ser interior y la totalidad del cuerpo

 

 “Afuera

Ninguna casa es para vivir

No hay otra pared

Que la grieta en el cuerpo

Lo borrado

Me quita la voz de la boca

Mi casa nunca se alza

Nunca es por dentro

Mi casa es la espina continua

Que  me roza”

 

Luis Alberto Crespo es un escritor que le despoja al tiempo parte de su sustancia  y al mismo tiempo  disfruta en la medida en que se aleja y se va adentrando en su escritura, pues busca el silencio en las páginas blancas,  donde Carora, las tunas y la  llanura están siempre bañados por el sol.  Como lo expresa en su libro Lecturas de poesía  el escritor Alfredo Chacón:  “la poesía de  Luis Alberto Crespo se inscribe  en la tradición estoica del coraje sobrio, esa que acepta la carencia de plenitud  como el dato fundamental de todo intento; y que, tal como en las poéticas clásicas, expresionista o dadá, identifica  a la intensidad creadora con la tensa elocuencia del aliento capaz de sostenerse en el desvelo y en el desamparo”, ya que para él como escritor su voz  fluye  solo mediante  los versos de  un poema, o como dice el escritor: “Yo no tengo otra manera de conversar sino a través de la poesía”.  En el poemario Duro, más específico en el poema  “10”, el poeta pone de manifiesto esta particularidad:

 

“Quisiera ser Ungaretti cuando miraba a Carora

en el norte de África

y pasaba un beduino por el reflejo de su vino seco

frente a la ventana de mi casa

¿Escucharía balar la cabra de su amigo Umberto Saba

por estos cerros?

Poco

en vez de sombra    

quedaba entre el Sahara y la plaza Bolívar

“Viejo”

Le escribo sobre esta página en una playa

“¿Cómo puede uno iluminarse por dentro

con nuestro ser allá afuera?”     

     

Podemos encontrar cierto aire de silencio en la poesía de Luis Alberto Crespo, según él manifiesta: “amo el silencio por lo tanto amo la música”  en este sentido es un escritor que   se sirve de la palabra  para crear su espacio, y en él trata de enlazar a la sonoridad con el silencio.  Por eso, en algunos versos, aparecen las aliteraciones como un intento de dar alma al sonido. Sus poemas son retratos de un paisaje cotidiano, donde  el mundo es tenuemente iluminado por una mirada taciturna, y es así como la belleza de la palabra resplandece. Un ejemplo de esto lo descubrimos en el poemario Lado donde el poema “una escritura por toda sombra” da fe de ello:

 

“Un pájaro canta. Pero lo que sucede es mudo.

Una rama tiembla, pero lo inmóvil es el rumor.

La tierra sigue afuera, pero la que piso queda lejos.

Un cerro sube y otro desciende: vuela el zamuro.

El monte es por dentro como una puerta sin abrirse.

Irme me empequeñece en la despedida.”

 

El poeta se aproxima a una definición de la  inspiración,  cuando nos señala: “se ha hecho mucha referencia a eso, de dónde viene la inspiración, qué es esto, qué es el hombre tocado por la creación. No, yo creo que eso es un ejercicio del espíritu. Hay personas que tienen aptitudes y actitudes para determinado oficio. Yo creo que un artesano es un poeta, un filósofo, un ordeñador también lo es…esa capacidad de captar la belleza infinita que existe en una hoja que cae o en una flor que nace, o un niño que nace o en alguien que muere. En la medida en que vida y muerte se conviertan en la invención de la eternidad, en ese sentido un ser humano está en capacidad de ser universal”.  Con esas mismas palabras definimos el alma creadora de este venezolano, que en el ejercicio de la escritura,  ha sabido fundar mundos plenos de blanco y de añoranza por un terruño que se quedó congelado en sus versos libre del tiempo, por lo que no está demás que miremos este universo funcional atrapado por un instante en la casa, la cual es el todo:

Casa

                      A Luis Alberto Crespo

Casa de barro

agrietada de sed

guardas los recuerdos

de mi niñez

 

En el patio de la casa

veo las tunas saltar

ebrias de calor

bajo un hechizo lunar

 

En el patio de la casa

los caprinos no juegan ya

el sol inclemente

agobia hasta el cardonal

 

En el patio de la casa

las aves revivirán

la memoria de mi abuela

con su eterno cantar.

 

 

 

Publicado en Ensayo

Del hecho migratorio al Anhelo literario

 David Figueroa González

A mis amigos en el exterior
“Emigrar es siempre desmantelar
el centro del mundo,
y mudarnos a uno de sus fragmentos”
John Berger

Nada se mantiene estático en la vida, todo cambia, todo se transforma, evoluciona o involuciona, ese hecho nos hace recordar a Heráclito quien dijo: “No nos bañamos dos veces en las aguas de un mismo río” Y aun que parezca extremo decirlo el cambio es lo único constante. Gracias  esa máxima llega a mis pensamientos la imagen de los que han partido al exterior dejando atrás  su pasado, la vida que construyeron o la que soñaron construir, y en algunos casos cambiando radicalmente sus costumbres su ritmo de vida.

 

La emigración no es nada nuevo en el mundo, menos para los venezolanos quienes siempre vieron  ese fenómeno desde el otro ángulo, es decir, de quien recibía en su país a los que llegaban, y como es característico del venezolano abría las  puertas de su casa e incluso su corazón para abrigar a estos viajeros. Así llegaron mis ancestros de España para radicarse en este país de sueños, también arribaron personas de otros lares, tales como; Italia, Perú, Colombia, Chile, Argentina, Alemania, Portugal e incluso de China buscando la miel de estas tierras.

 

            Según el DRAE, emigrar es “Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero”. O como poéticamente lo dibuja el intelectual argelino Sami Naïr en su libro El peaje de la vida. Integración o rechazo de la emigración en España “Emigrar es desaparecer para después renacer. Inmigrar es renacer para no desaparecer nunca más”

 

Desde diferentes épocas y por distintos motivos los escritores han transmitido los movimientos del hombre. Podríamos hablar de  ejemplos muy antiguos como los encontrados  en la Biblia, con la salida de Adán y Eva del Paraíso o el periplo del pueblo judío por el desierto o como lo plantea el poeta Vicente Gerbasi, en su poemario Mi padre el inmigrante; en los siguientes versos:

 

CANTO I

 

Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores,
donde vive el almendro, el niño y el leopardo.
Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos,
con volcanes adustos, con selvas hechizadas
donde moran las sombras azules del espanto.
Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses,
solos en la tristeza de lejanas estrellas.
Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan
ráfagas seculares.
Atrás quedan las puertas quejándose en el viento.
Atrás queda la angustia con espejos celestes.
Atrás el tiempo queda como drama en el hombre:
engendrador de vida, engendrador de muerte.

 

La presencia del hecho  migratorio se ha ido acrecentado en los textos literarios al igual que en la vida de muchos ciudadanos, mimesis o anti-mimesis, donde no sabemos si la vida imita al arte o viceversa. La literatura en este sentido expresa ese aspecto mediante sus testigos estrellas o como lo llamamos: los escritores, ellos  bosquejan la realidad y la ficción  haciéndolas  compañeras en sus discursos literarios, a tal punto  que, cuando se leen o escuchan en las canciones no se sabe si es realidad o ficción. Ejemplo de ello lo expresa Joaquín Sabina  en la letra de la canción La casa por la ventana:

 

Quemaron todas las naves

Para iniciar una nueva vida

Pagaron cara la llave

Falsa de la tierra prometida.

Pero, en lugar del Caribe,

Con su bachata, con sus palmeras,

La Madre Patria recibe

Al inmigrante por peteneras.

Y no es bona Barcelona

Cuando la bolsa, primo, no sona

Y gana el cholo en Madrid

Menos que un perro sin pedigrí,

Y el mestizo, por Sevilla,

Va dando un cante por pesadillas,

Y, si dos vascos atracan

A un farmacéutico en Vigo

Jura el testigo que eran sudacas.

 

            La emigración, es una realidad cotidiana  que hoy día no se hace ajena  a los venezolanos,  quienes a pesar de su poca experiencia como pueblo emigrante, se han diseminado por América e incluso por Europa, sobre todo  en estos últimos años. Hay algunos aspectos de la vida cotidiana que están muy presentes en la experiencia de la emigración: una de ella es la profunda grieta en las relaciones entre padres e hijos. Los padres mantienen un apego a la tierra de origen, a sus costumbres y tradiciones, comidas. El país de origen está siempre presente en sus vestidos, en la lengua. En cambio la segunda generación, la de los nacidos o crecidos en el país de adopción viven una doble vida, una especie de dicotomía, puesto que pertenecen a ambos mundos. En la letra de la pieza El Emigrante que compuso Juan (Juanito) Valderrama en el año 1949, podemos apreciar ese sentimiento de apego:

 

Adiós mi España querida,
dentro de mi alma
te llevo metida.
Y aunque soy un emigrante
jamás en la vida
yo podré olvidarte.

Yo soy un pobre emigrante
y traigo a esta tierra extraña
en mi pecho un estandarte
con la alegría de España.

 

            Emigrar es doloroso tanto para los que parten, como para los que se quedan,  aunque la esperanza siempre dibuja una sonrisa en la cara del horizonte. El tema de la nostalgia comprende el lamento y el recuerdo de la patria lejana, los seres queridos y el deseo de retornar a ese espacio paradisíaco perdido, pero recuperable a través de  los sueños; partir con la anhelo de mejorar,  este tema es planteado por cantautor español Ismael serrano  en su composición Zamba del emigrante:

 

Tengo que partir, mi corazón,
antes que yo otros se fueron.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.
No llores más, mi corazón,
que yo no busco el olvido.
Sólo busco futuro y horizonte,
el faro que orienta al naufrago perdido.

El  mito de la tierra prometida, perfectamente arraigado en el subconsciente colectivo de los distintos pueblos,  nace del afán de superación que anida en el corazón de todo ser humano. Así, anhelantes, los emigrantes salen de sus hogares empujados por la desventura y buscan una vida mejor, una madre-tierra con  pechos de donde brota el  mana. De esta manera la motivación/visión de la tierra prometida, ha adoptado a lo largo de la historia múltiples variantes  como podemos detallar en  los siguientes versos del escritor Pablo Neruda titulado MIGRACION:

Sobre el agua, en el aire,
el ave innumerable va volando,
la embarcación es una,
la nave transparente
construye la unidad con tantas alas,
con tantos ojos hacia el mar abiertos
que es una sola paz la que atraviesa
y sólo un ala inmensa se desplaza.

Ave del mar, espuma migratoria,
ala del Sur, del Norte, ala de ola,
racimo desplegado por el vuelo,
multiplicado corazón hambriento,
llegarás, ave grande, a desgranar
el collar de los huevos delicados
que empolla el viento y nutren las arenas
hasta que un nuevo vuelo multiplica
otra vez vida, muerte, desarrollo,
gritos mojados, caluroso estiércol,
y otra vez a nacer, a partir, lejos
del páramo y hacia otro páramo.

 

 

Publicado en Ensayo, Poesía

Una Pluma Delirante: la obsesión de un escritor

Una Pluma Delirante:

 la obsesión de un escritor

 

David Figueroa González

 

“Alguna gente no enloquece nunca.

Qué vida verdaderamente horrible deben tener.”

Charles Bukowski

 

Hace poco desperté algo confundido en mi cuarto, por inercia bajé de la cama y sin darme cuenta miré el calendario, para sorpresa tres días se habían ido de mi vida. No entendía  dónde se habían ido todas esas horas, sin embargo, me sentía lleno de una nada absoluta, de un sin recuerdo tan espeso como el chocolate que solía beber en mi infancia. Esta situación extraña   me hizo recordar varios textos de mis autores favoritos, no sé si por sus vivencias sórdidas o por sus relatos donde la locura es tan común como la sensatez. Al respecto, la enajenación mental es una temática de larga data dentro de la literatura moderna. Por un lado, es como si hubiese una parte loca y otra parte cuerda en el autor. El loco sueña furiosamente o delira, mientras el cuerdo selecciona, modula, censura y organiza, hasta darle forma a la historia que va a desarrollar.

 

Con esa idea volando a mi alrededor, recordé   los versos del poeta Antonio Machado, en especial sus poemas de   Locura, los cuales se utilizan generalmente para simbolizar la actitud de las personas que se rebelan contra los límites de la razón, y que se dejan gobernar por la conciencia no-racional: la intuición, el idealismo, el pensar poético. Y de esta forma disfrutamos en el poema “Crepúsculo” apreciamos un estado de conciencia intuitiva, donde el autor evoca el momento en que el universo emana de la mente divina;

 

Caminé hacia el crepúsculo glorioso,

congoja del estío, evocadora

del infinito ritmo misterioso

de olvidada locura triunfadora.

De locura adormida, la primera

que al alma llega y que del alma huye,  

y la sola que torna en su carrera

si la agria ola del ayer refluye.  

 

Existe una línea delgada entre la demencia y la razón, y así lo descubrí al encontrarme con mis sombras en esas noches de escritura y desvelo, cuando las ideas son conejos que se reproducen sin parar, mientras la soledad y el frio juegan a abrazarme,  regalándome su compañía, especie de obsesión  que  anula la distancia entre realidad y ficción.  Igualmente revelamos como escritores de todos los tiempos han vivido en ese límite en el cual la normalidad y la locura se contagian, se mezclan como las aguas del mar y el río. Es decir, el escritor ha sido un mago, que puede asomarse al mundo de la locura sin perder de vista su propia visión de la realidad. De esta manera, la creatividad se vuelve posible, y el escritor exorciza sus demonios transfiriéndolos a la obra y a los personajes que los encarnan.

 

 En este sentido   el escritor Nicaragüense   José Coronel    al hablar de la poesía de su coterráneo Alfonso Cortés, manifiesta: “su poesía es misteriosa, disparatada como los sueños y oscura como las profecías.”   Así lo descubrimos en el escrito sublime titulado originalmente “Un detalle” y posteriormente por sugerencia del poeta Coronel Urtecho rebautizado “Ventana”. Este sutil escrito nos lleva como niños esperanzados a descubrir a través de su alma, un color azul, más azul que todo el cielo, tan increíble tonalidad que embriaga nuestros sentidos al contemplarla, leemos:

 

Un trozo azul tiene mayor
intensidad que todo el cielo,
yo siento que allí vive, a flor
del éxtasis feliz, mi anhelo.

Un viento de espíritus pasa
muy lejos, desde mi ventana,
dando un aire en que despedaza
su carne una angélica diana.

Y en la alegría de los Gestos,
ebrios de azur que se derraman…
siento bullir locos pretextos,
que estando aquí, ¡de allá me llaman!

 

 El psicoanalista austriaco Sigmund Freud planteó: “el sueño es un arte poético involuntario y que la construcción de los sueños tiene cosas en común con ese arte.” En este orden de ideas la poeta argentina Alejandra Pizarnik bajo su óptica le da una cierta esperanza a la demencia; suerte de sueño donde podemos fantasear con mundos donde escapar, de esta forma ella construye una nueva realidad edificada con palabras: “Tal vez esté enloqueciendo. Porque lo deseo, lo deseo tanto como la muerte. Cierro los ojos y sueño la locura. Un estar para siempre con los fantasmas amados, llámese paraíso, vientre materno, o lo que el demonio quiera”.  Con la poeta Ida Gramcko nos sumergimos en ese mundo onírico, donde aborda la relación del sueño y la demencia, con el convencimiento de que para soñar, es necesario cierto aire de enajenación y considera que el soñador es loco porque una intensa pasión se apodera del cuerpo y lo transformar, en los siguientes párrafos de “Atienda aquel que dijo” vemos reflejados esos elementos:

 

 Yo, que he soñado, yo, que no he dormido,

te pregunto sin voz desde mi lecho:

¿crees que el sueño protege del abismo,

 rescata del asalto y del incendio?

Yo, soñadora inmóvil, no he creído

en mi rostro apacible cuando duermo.

 

 Lucho soñando, sórdida, conmigo,

con un pájaro extraño, con el viento,

con un agudo y afilado pico

que me horada las sienes y el cerebro

 y dejo sangre en el cojín y heridos

flotan ardiendo, aullando, mis cabellos.

 

En referencia al tema del afecto y la sin razón el filósofo y poeta Nietzsche lo expresó de esta manera; “Siempre hay un poco de locura en el amor, siempre hay un poco de razón en la locura.”  Sin embargo, el psicólogo Touraine en este sentido escribió:       “El amor es una transgresión social. Porque prefiere una persona a la sociedad, el amor contiene todos los gérmenes de la subversión”.  Estos elementos el filósofo Foucault los relacionó con la literatura y la poesía por su lenguaje hermético y a la vez transgresor del orden establecido. Por lo que el amor o el desamor son sentimientos complejos que pueden  llegar a despertar rasgos parecidos a los de un trastorno obsesivo-compulsivo, así como también la  pérdida de la concentración,  e incluso la dependencia, en las siguientes líneas del texto “A veces” del poeta cubano Nicolás Guillén observamos parte de esos elementos:

 

 A veces tengo ganas de ser cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!

A veces tengo ganas de ser niño
para llorar acurrucado en su seno.

A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.

 

Sin embargo la otra cara de esta moneda es aún más oscura a la hora de manifestarse y me refiero al desamor, muchos manifiestan que el amor mata cuando en realidad es el desamor el que lleva a la enfermedad, a la locura o a la muerte en vida. Para algunos descubrirse engañados o enamorados en soledad  hace que de pronto, su corazón se desenfrene como corcel rabioso y  suelte un latido: un latido intenso y doloroso, que trae a su ser todo  sufrimiento y  tristeza o en casos más extremos  el suicidio, como reza el mito que rodea la muerte de la poeta  Alfonsina Storni donde se menciona : “una mujer que sufre, decide marcharse vestida de mar, caminando aguas adentro hasta ahogarse,”  ello supuestamente víctima de una depresión amorosa. Sin embargo, la realidad es que deprimida por una enfermedad que la aquejaba decide poner fin a su vida saltando en Mar del Plata, de la escollera del Club Argentino de Mujeres. De esta visión romántica surge la composición de los argentinos Ariel Ramírez y Félix Luna, como un homenaje a la poetisa:

 

Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz,
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas.
La canción que canta en el fondo oscuro
del mar, la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.

 

Una afirmación del  gran escritor norteamericano Alan Poe perteneciente a su relato  “Eleonora”  nos muestra que la locura es la puerta abierta a otras realidades a otros espacios y son pocos los que pueden atravesar esa puerta y volver a relatarnos sensatamente,   el fragmento dice  así: “Los hombres me llaman loco, pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de inteligencia.” En este sentido “El elogiode” a la locura escrita por Erasmo de Rotterdam   nos ilustra como la locura es conocimiento terrenal, estoicismo y paciencia,  pues  ¿Qué sería de la vida sin un poco de locura?   Tal vez sería triste, aburrida, e ingrata… El siguiente extracto apreciamos lo expuesto:

 

“Sin mí, el mundo no puede existir ni por un momento, pues, ¿no está lleno de locura todo lo que se hace entre los mortales?, ¿no lo hacen locos y para locos? Ninguna sociedad, ninguna convivencia pueden ser agradables o duraderas sin locura, de modo que el pueblo no podría soportar a su príncipe, el amo a su sirviente, la doncella a su señora, el preceptor a su alumno, el amigo a su amigo, la mujer a su marido por un solo momento, si de vez en cuando no se descarriaran, se adularan, toleraran sensatamente las cosas o se untaran con un poco de Locura”

 

 

David Figueroa González

Publicado en Ensayo

Falso Ejercicio El encuentro del cuerpo con la palabra

“Un hombre ama a una mujer y la besa:

 de ese beso nace el mundo”

Octavio Paz

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El erotismo es una experiencia que nace del interior y  se manifiesta en las múltiples situaciones y experiencias de la vida. El erotismo está del lado de la pasión y su ámbito es el cuerpo, nos refiere al reino de los placeres y displaceres del sexo, a la sensualidad, al desafío, a esa aventura que va la  más allá de los sentidos y cuando se baña de poesía el erotismo trasciende  todo lo tangible e imaginable del universo.

Este tipo de poesía le canta al deseo de los cuerpos amorosos que se entregan  en las palabras, lo recrea y lo difunde  mediante el lenguaje, para hacerlo más sublime, ya que los cuerpos vuelen al encuentro apasionado de las letras. Estas imágenes auditivas rescatan al cuerpo de los deseos mundanos para exaltarlos en un canto lírico.

En el Poemario Falso Ejercicio del escritor José Gregorio González Márquez, disfrutamos de términos que describen elegancia, voluptuosidad, belleza, sensualidad, placer, delicadeza y erotismo, ellos bañan los versos de vida e intimidad con esa soltura idílica que identifica la pluma de este escritor merideño. En este libro estamos ante una poesía sugestivamente erótica, característica que rodea por completo esta nueva producción literaria de mi estimado hermano – poeta. Sus composiciones captan, tanto en su léxico como en su estructura, lo delicado y grácil de la poesía, a demás nos aporta una fina sensibilidad amorosa, muy distinta del tono mundano y ordinario que encontramos en la poesía erótica de otros escritores. Creo que no existe mejor manera de acabar estas líneas que citando el poema de la página 21 de esta obra para ejemplificar dichas cualidades:

Sólo a tu regreso

de la memoria arcana

me atrevo a descubrir

el espejo que guarda

tus inquietos labios

No es hora de resignarse

y perseguir la agonía

es momento de avizorar

tu rostro escondido en la distancia

Como nos ilustrar el escritor mexicano Octavio Paz “El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible.” No obstante,  el erotismo va mucho más allá de la fusión  de los cuerpos, es el encuentro de las ideas y las palabras  en la poesía, donde se crea una comunión entre  el deseo, la imaginación y la palabra,  de esta manera la poesía erótica es la canalización  del frenesí amoroso y  la voz interna del poeta,  elementos  que  podemos disfrutar en los siguientes versos:

Deshilo tu pubis

recorro las fisuras

que nacen de la batalla

Ungido por tus temblores

me consumo en el puerto

en la hondura    en el regreso

Escribía amorosamente el poeta Borges. “Si una mujer comparte mi amor/ mi verso rozará la décima esfera de los cielos concéntricos / Si una mujer desdeña mi amor/ haré de mi tristeza una música/ un alto rió que siga resonando en el tiempo/”. En tal sentido el poeta José Gregorio González Márquez,  despierta con su creación a esa  mujer con la que todos soñamos, razón por la cual, en los versos de Falso Ejercicio disfrutamos  como la poesía y el amor se convierten  en un hechizo que permite  la materialización  del cuerpo en la palabra, intimismo que nos regala una  expresión genuina de una poesía amorosa y erótica, en las siguientes líneas damos cuenta de ello:

Quizás sean tus senos

el lugar donde los pájaros

se advienen a los crepúsculos

y concurren a contemplar las miradas

Quizás sea tu pubis

el limbo donde van las voces

a dormitar la ternura

y presentir el engaño

Octavio Paz afirma: “la sexualidad, el erotismo y el amor son tres caras de una misma realidad donde el sexo es la fuente primordial. De estas tres expresiones de la vida, donde el sexo funciona como el centro y el pivote de esta geometría pasional”, de esta manera las  líneas  de este poemario nos va impregnando de esa trinidad cuasi espiritual que nos evoca imágenes sugerentes y traslada al mundo de Eros, el siguiente texto nos ilustra:

Mi rostro

pleno de desamparos

no reconoce las formas del abandono

dejo la voluntad de verte

a las grietas que ahondan

los círculos del espejo

Existo para calcinar la pasión

y sobrevivir a las curvaturas

de tu pelvis

Para el estudioso francés Georges Bataille existen tres tipos de erotismo, el de los cuerpos, el de los corazones y el erotismo religioso. En los tres se pretende zanjar la experiencia de la discontinuidad, de la diferencia, del aislamiento subjetivo a través de la vivencia de continuidad, con un amante, un amado, o un dios, a través del cuerpo o del ser., quizás de estos elementos se vale el autor de Falso Ejercicio  para transportarnos  a la ritualidad del cuerpo como espacio para el goce  de la palabra, así lo podemos detallar en el siguiente  poema:

Comprometido por las liturgias

levanto la cara al  horizonte

envuelto en ritos ancestrales

mi cuerpo desaparece

en la longevidad de la tarde

incorpóreo gesto me calcina

hasta nombrarme

alma incinerada

viento alado

condenado al fracaso

El amor físico y  literario lleva en si cierto tipo de locura, así el amor es un estado demencial que nos posee y lo poseemos,  transformando todo en un mar convulsionado de pasión, donde el sexo enmarca  y agrega notas musicales a los cuerpos, quienes encantados crean una  fusión  Eros-Tanos  en un canto general. Energía que nos envuelve y nos regocija en las siguientes líneas:

Vierte

en el cuenco de mis manos

tu mirada

para que se inmolen las heridas

y desaparezcan las sombras

Rompe las fronteras

desplázame hasta tu piel

usa un torbellino de mariposas

que rodeen las ínfimas ventanas

por donde escapan mis caricias

Reinventa

mi voz cansada

para que se  prolongue  en la oscuridad

y despeje las noches de ausencia

 Nos recuerda el poeta Francisco Umbral con un deje libidinal. “Una sexualidad erotizada, madura, fantaseante, creativa, imaginada, lírica, con sentido de lo sagrado, no puede salir jamás de la imaginación y se siente más rica con sus fantasías, fantasías que no suponen soledad, sino que se multiplican con la compañía” Por otro lado, según se vea el erotismo, está lo que Bataille llama el erotismo de los corazones, cualitativamente más sagrado, ese ardiente y pasional erotismo donde el ser amado… es asido, donde no se escapa, donde los seres en su discontinuidad se abren a la experiencia de la continuidad en el éxtasis, jugando así con los límites del ser. Por tanto Falso Ejercicio es el resultado de una poética corporal que nos envuelve en una atmosfera donde se respira  el deseo,  la ritualidad y la despedida, en un espacio donde las  metáforas  rememoran  nuestras historias.

Busco

en la anatomía de los herejes

el lenguaje de los cirios

celebro en silencio

la presencia de tus frases esquivas

no me obligo a reconocer coincidencias

ni a escribir poemas líticos

me expatrian por amar tu cordura

me arrebatan sin piedad

la voz de tus milagros

A esta hora
es inútil hablar con los grillos

David Figueroa González

Publicado en Ensayo

Una pluma que embriaga los sentidos

Acercamiento a los versos de Luis Alberto Angulo

“Hay un instante

en que todo calla”

 

Luis Alberto Angulo

 

La vida nos acerca como la gravedad que por su naturaleza atrae a las cosas,  así vamos conociendo personas,  algunas veces de manera personal, otras; tenemos la oportunidad de toparnos con sus obras,  pero en ciertos casos,  se  tiene la suerte de conocer la obra y también a sus autores, es eso precisamente  lo que  en estas líneas  me gustaría resaltar.  Como es el hecho de haber conocido al escritor Luis Alberto Angulo, primero  por sus libros y  luego personalmente en la ciudad de  Barinas en una reunión de la Red de Escritores.

Luis Alberto Angulo,  hombre sencillo y de buen humor, siempre  dispuesto a la tertulia, nos regala en sus escritos una visión  filosófica de la vida y con gran profundidad vital;  incluso desde sus primeros poemas  logramos apreciar esas características,  así lo apreciamos en el poema Distancia, el mismo pertenece a la Antología de la casa sola (1972-1979):

Uno pasa y no sabe

sobre la vida y el tiempo

Escucha el ala

y la brisa

y la memoria

Uno es del

torvo acantilado

la espuma d la ola

Es distancia

desde abajo

y para el cielo infinito

Sólida materia

terrestre y dura.”

 Ahora bien,  como lo manifesté al comienzo conocí a Luis Alberto por sus escritos,  en ellos he disfrutado de una pluma lírica que embriaga los sentidos y traslada la imaginación a mundos pluridimensionales donde manifiesta una trinidad tiempo,  alma y  nostalgia que se fusionan, en este sentido en el texto que da título al poemario  Una niebla que no borra observamos lo planteado anteriormente:

Totalidad liquida del tiempo

Río volátil con huella de mañana

y asombrada tarde alargándose nocturna

un paso en línea recta

para quien naufraga, niebla,

en tus orillas”

El escritor Juan Calzadilla  nos dice  del poeta lo siguiente: “su obra gira en torno a cuatro o cinco grandes ciclos temáticos, en los cuales se funda un realismo de la visión cuya piedra angular nos remite….a través de textos breves o fragmentarios al tiempo ido, a la infancia campesina, a la fascinación del paisaje o los recuerdos paternos…” De esta manera,  en los siguientes  versos de Mi padre de Ochenta, el cual pertenece  al libro Antípodas, donde se valida lo expuesto por Calzadilla:

mi padre de 80 es un viejo hermoso

de juventud plena de 37 de mis 43

de mis 15 a la vez de padre de su nieto

es poeta e inventor desde pequeño

su vocación de sabio le permite hablarnos

en silencio o a toda voz cara a cara

monta caballo a la manera de jinetes

nacidos encima de sus bestias

trabaja de sol a sol con una alegría

que siempre he de envidiarle

se enamora con frescura fácilmente

pero su amor y su amistad tienen su tiempo…”

 

En los textos del  escritor Luis Alberto Angulo se respira una armonía romántica que eleva los corazones como las olas en la mar, su pluma es una gaviota que se entrega en las páginas de sus escritos y así regalarnos un viaje al amor idealizado y  en las Líneas de Mar y vino, el cual es parte del libro   De norte a sur disfrutamos de esos elementos que nos pasean por la sensualidad y la pasión amorosa:

vino el celacanto y se fue

me embriagó su ausencia

no existe nada más profundo

que el olvido

un minuto de luz lo vale todo

no vale nada

vino la noche con ella

del mar y tierra y yo en el aire

vino del mar salobre

al encuentro con mis olas” 

En el ensayo titulado  “Arte y Ciencias” de  José Iraides Belandria nos explica que como la geometría se relaciona con la literatura y este caso en especial con la poesía, así indica: “El Fractal es una estructura geométrica la cual describe un  caos aparente,”  y luego en otro párrafo nos manifiesta: “El poemario de Luis Alberto Angulo se titula justamente Fractal y en él las palabras se estructuran como esa  disposición geométrica en el que se revela un caos y un orden escondido.”   Yo diría que es una especie de paradoja, palabra-tiempo donde el poeta  somete sus versos a una linealidad que él mismo altera y llena de sentidos íntimos y  la realidad se diluye en la memoria, la vida y la muerte. Muestra de ello la observamos en Nada que conseguir

“mirar hacia atrás o hacia delante sólo desde aquí

el pasado o el futuro puedes ver en el presente

real y vivo libre de añoranza y expectativa

silencia tu alma silencia tu mente

deja que brote de tu corazón

pequeño y simple

el universo entero

nada que conseguir

nada que buscar

quédate en ti como la flor

que no pregunta

y más allá y más acá del tiempo

es plena “

El poemario Imágenes del parque es un canto a la reflexión y a la metafísica, donde el  hombre  se hace  palabra y  el amor trasciende lo material, sus versos  revelan el lado  romántico-espiritual y filosófico-carnal del poeta; quien asegura: “Quisiera perderme en el olvido/ y en el prodigio de amar/ permanecer aquí y ahora/ que cada acto sea una meditación”. Así mismo, el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor E. Frankl nos ilustra: “El amor trasciende a la persona física del ser amado y encuentra su sentido en lo más profundo en el ser espiritual del otro, en su yo intimo.”  Es así como  lo planteado anteriormente se observa en el poema Tantra:

“Piérdete en mí

amor mío

como yo me pierdo en ti

 

sé aquí  mismo ahora

el universo todo

que muere y vive

en un instante”

El escritor José Carlos De Nóbrega nos indica “La Poesía del Decir es, si lo sabrá Luis Alberto Angulo, un diálogo libertario y comunitario a contracorriente del Poder que promueve el envilecimiento. Sólo así los peones de hacienda bailan joropo trancao con las sirenas que enamoraron a Ulises. ”  Por lo que,  en este  libro Poética del decir   observamos como el autor logra en sus versos mantener una relación espacio-tiempo del hombre y su entorno, quizás de esta unión  proviene ese carácter humanista que disfrutamos en cada una de sus líneas, sensación de solidaridad-profética  que surge en nosotros amanera de reflexión, luego de disfrutar esta obra; hecho que en el siguiente poema  titulado La poesía del decir podemos constatar:

“La poesía del decir puede ser de carácter metafísico, existencial, político, minimalista y explayada, puede incluso, tener un tono iluminado, reflexivo, prosaico, medido;

 no hay, en realidad, cartabones que la limiten,

pero tiene que decir, manifestar, anticipar, sugerir, exclamar, advertir, descubrir, denotar:

es de naturaleza verbal y sustantiva más que adjetiva…

no se propone ser hermética, ocultadora, secreta o pura,

se reconoce en el habla, es inclusiva, plural, no es especializada; es inteligente e intuitiva al mismo tiempo…

su emoción mental está inserta en lo afectivo,

propone la fusión de géneros y el hallazgo común, hay un desplazamiento radical del yo literario

 a favor de la creación…

es visual, rítmica, desdeña las convenciones a propósito de la imagen y la artificialidad versificadora

 del “artefacto poético”…

es orgánica y está asentada como propuesta,

en el aquí y ahora de

 “las cosas como son”.

Para concluir, leyendo algunos de los  trabajos de Luis Alberto Angulo, en especial el introito a Contrapunto barinés se observa  que  ni el tiempo que todo corroe ha podido arrancar del alma  de este poeta sus pasos por la inmensidad del Llano venezolano. Como diría el cantautor Pablo Milanés: “Cada paso anterior deja una huella  que lejos de borrarse se incorpora”.  Así sus orígenes de hombre de pie de Monte se conservan en sus escritos bañados por  la biodiversidad de estas tierras  las cuales se relacionan  armónicamente con sus palabras, ellas le permiten al autor unir todos estos elementos en un solo canto, y dárnoslo en sus versos para que lo disfrutemos de manera solidaria, como el mismo nos los indica:

 

Rudo canto e historia larga y extendida, como la sabana que canta, las coplas de Viento barinés… Recuerdo que fueron intensos días de faena creativa sobre su pequeña máquina de escribir. Él fue en aquel recorrido de patrón y yo de acompañante, al igual que como cuando tantas veces viajé de niño como copiloto, en su vieja camioneta Willys hasta las sabanas de San Lorenzo, cerca del pueblo de El Real en el estado Barinas.”  

David Figueroa González

Publicado en Ensayo

No es una despedida… Son palabras a tu regreso

“Y pienso que no quieres marcharte

 sin haberme besado.”

Walt Whitman

Tantas  veces  hemos dicho adiós, tantas  que mis mejillas no recuerdan aquel primer beso de bienvenida. Al parecer  las ilusiones se han dormido bajo las alas de las estrellas y la bruma que cubren las montañas se  anidan en mis pensamientos. Es que el faro que solía guiar mi corazón apagó su luz, ahora  navego a la deriva en los mares de tu amor, lugar incierto que en los mapas no encuentro.  Tales palabras que te dedico en estas líneas, me acercan  al Poema De La Despedida del escritor José Ángel Buesa:

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé

 

Como dijo el poeta Vicente Gerbasi: “venimos de la noche y hacia la noche vamos”, pero mientras navegamos ¿hacia dónde nos dirigimos? La incertidumbre viaja a mi lado con la persistencia que sólo la roca bajo la gota aguanta

Siempre dije que no sería el tipo de hombre que esperaría el masticar de otros para poder comer, sin embargo, mientras planifico mi vida, va ese Dios de las alturas dibujando una sonrisa en su rostro, y en tanto espero la decisión de terceros para poder hacer realidad algunas fantasías. . . ¿No dijo alguien que las fantasías eran mejor dejarlas en su mundo imaginario?

Necio, hombre necio  soy,  ya que busco  detrás de las sombras un poco de luz y a medida que las enfrento  se pierden entre los rayos tenues de la tarde,  quedando bañado de penumbras y seco de claridad, hecho que  relaciono con el siguiente fragmento del poema Penumbra y Claridad de la poetisa Cloth:

La penumbra ha llegado ya y ellos se esconden,

sus ojos no verán ni sus oídos escucharan.

Porque la confusión es tal, que el mal es bien;

lo anormal es normal, y lo antinatural es natural.

Pero algunos sanos y salvos, por tu amor quedarán;

 

Aprendo o trato de aprender que el presente es importante, porque es el ahora y no tenemos la certeza del mañana. Que el pasado ya partió a enterrar las horas difuntas. No obstante, que sería de la vida sin la esperanza del porvenir, que sería de la humanidad sin la convicción de que el sol saldrá mañana y que los errores de hoy se convertirán en recuerdos.

El gran poeta Cesar Vallejo dijo una vez:

 

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.

Por ellos va mi corazón a pie.

 

Ese poema casualmente me recuerda tu partida, aunque, todavía no te has ido. Es que  el susurro de tu voz en la noche se convierte en una cascada y esa ausencia cuando estas a mi lado, pero con el teléfono en las manos,  en más fría que tus pies sin medias.

Siempre se quiebra la tarde en el horizonte ambarino, sobre todo cuando estamos sentados en aquel tanque, donde nos comemos el cielo y tu corazón confundido de tanto mirar, se va desnudando, bañado de infancia y temor.

Entre tantos avatares llega Neruda y me dice con afecto; dile a tu amada:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

 

Sólo para recordarme que no es mía, que ella es de la vida, que nadie es de nadie y la pertenecía es un concepto egoísta para estar relacionado con el amor, sin embargo, sabio ese joven Neruda de 20 poemas de amor y una canción desesperada, que deja espacio a la esperanza, la esperanza de la palabra  que llega a lo lejos y también  ” se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas”, así como el beso que calla lo que no se desea oír, o lo que no necesita ser explicado.

Para concluir el poeta me aconseja, coméntale entre sábanas:

 

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

 

Y así, claro y sencillo como noche de luna llena, te regalé mi silencio y tú entre mis labios dejaste el silencio tuyo, con sabor a lágrimas.

 

David Figueroa González