Publicado en Ensayo, Poesía

Canto a la Diosa de las noches, un paseo por la antología Bajo la luna

 

 David Figueroa González

 

“Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada más,
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar”

 Atahualpa Yupanqui

 

 

Hay pasiones que nacen y no tenemos memoria de ese origen ,  yo siempre he sido amante de la luna y sus cosmogonía, quizás por esa herencia española que corre por mis venas , o por esas nanas con las que me solía arrullar mi mamá. Lo cierto es que aparte de ese legado, tal vez, existen otras razones más personales y más consciente de mi fascinación por  esta Diosa nocturna. Es que en mi infancia fui asmático y en esas noches de crisis cuando el aire parecía no querer colaborar con mis pulmones,  la habitación se achicaba, entonces  allí, la luna se asomaba y parecía mirarme con ojos de piedad, pues, se quedaba en mi ventana para hacerme compañía hasta que el sueño me vencía.

Con los años esa admiración fue  creciendo, al punto que muchas veces me escapaba en noches de luna llena a la playa a ver como esta gema emergía  de entre los brazos del mar,  para alumbrar todo con ese misterioso y mágico halo.  Especie de Manrique  el protagonista  del relato de Becker  El rayo de  Luna, el cual   en su afán  de búsqueda de su amada  descubre que esta es un rayo de luna llena. Todo esto generó en mí una  fascinación licantrópica que todavía hoy conservo.

Bajo esta óptica y con ese fulgor  llega a mis manos gracias a la tecnología la antología Bajo la luna poesía para niños y niñas,  poemas compilado por el poeta merideño José Gregorio González Márquez, este libro consta de  26 poemas y en el encontramos las loas de 25 escritores a este satélite de brillante faz, o  como lo escribiera  Julio Verne,  en De la Tierra a la luna. “La rubia Selene,  es más humana y se complace en dejarse admirar en su graciosa modestia; es poco ambiciosa y dulce a la mirada y, sin embargo, a veces se permite eclipsar a su orgulloso y radiante Apolo, sin verse nunca eclipsada por él.”  Por esa razón de admiración   nacen las siguientes líneas.

 

Esta dueña de las noches, debido a su relativa proximidad y al espectáculo constante de sus caras  renovadas, ha llamado  la atención de los habitantes de la Tierra; es por ello que su presencia sublime en el paisaje nocturno ha despertado desde la Antigüedad multitud de reacciones en los seres humanos, así  en los poemas de esta antología logramos disfrutar de esos elementos místicos, sublimes, y románticos, en los versos de Luna de miel  de la poeta uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard   lo constatamos:

 

Mi luna es de lana

de lana y papel.

Campana del cielo

mi Luna es de miel.

 

Un velo de espuma

envuelve su piel.

De pan y lucero,

mi luna es de miel.

 

El mundo  literario  dirigido a los niños no ha sido ajeno a este fenómeno lunar. Ya sea como protagonista de desventuras  o como espectadora de historias, lo cierto es que la luna siempre ha estado  presente en gran número de obras. Donde la humanización junto a la ternura son  componentes fundamentales a la hora de dar cuerpo a los  relatos, en  Allá va la luna del escritor  venezolano  Pedro Yajure Mejía podemos apreciar esos elementos:

 

Allá va la luna

se me salió del bolsillo,

corretea y

corretea

lleva colgando dos zarcillos.

¡En su pelo una moñera!

En sus dedos los anillos,

en su carita el cielo,

y en su corazón

sonrisas de niños.

Alláaa va la luna

se me salió

del bolsillo.

 

Lunas reales o imaginarias, lunas que bajan hasta la Tierra o que esperan ser visitadas, lunas alegres o que sufren con los problemas humanos, lunas iluminadoras, amantes o enemigas del sol, son tramas que se han desarrollado a lo largo de la historia y que han permitido transmitir múltiples  enseñanzas; podríamos decir que la luna-pedagoga  ha desarrollado sus mecanismos,  su “voz”  para guiar con sus moralejas  a través de los vates, en las líneas de Luna, alunada el escritor venezolano  José Gregorio González Márquez nos ilumina el ejemplo:

 

Fino rocío

escarcha de plata

lleva la luna

hasta la charca.

Mira su cara

toda arrugada

ha envejecido

se siente ajada.

Muy preocupada

pregunta a la rana

¿Qué me ha pasado?

¿por qué tantas rayas?

 

La rana asombrada

se asoma a la charca

ve una viejita

con cara de nácar.

No se han percatado

que en la enramada

un grillo agita

el agua estancada.

Las ondas semejan

arrugas plegadas

en la cara niña

blanca alunada.

Ahora que el agua

se aquieta cansada

la luna se mira

radiante, encantada.

 

En nuestro idioma escritores como Borges, Unamuno, Alberti, Celaya, Juan Ramón Jiménez o  León Felipe, se han encargado de regalarnos bellas composiciones con la luna de protagonista. Pero si buscamos entre los creadores que miraron a la luna de manera intensa y productiva, encontramos inevitablemente a Federico García Lorca. Buena parte de las dieciocho composiciones de su Romancero Gitano incluyen la luna como símbolo de la muerte, aunque en otros libros, entre los que destaca Canciones, también la podemos descubrir en asociaciones menos funestas, como compañera de los juegos infantiles o como fondo escénico de momentos inolvidables, en tal sentido esta visión  nostálgica  y romántica  es el caso de  SUITE DEL AGUA Acacia:

 

¿Quién segó el tallo

de la luna?

(No dejó raíces

de agua.)

¡Qué fácil nos sería cortarlas flores

de la eterna acacia!

 

El juego es la forma natural de aprendizaje en la infancia,  y constituye una expresión cultural del ser humano, así lo demostró A. Huizinga en su obra Homo ludens. La actividad lúdica se caracteriza, entre otros rasgos, por su carácter libre, desinteresado; no está limitada a fines prácticos o a otros resultados más productivos que no sean el placer . Posee, además, “sus propias coordenadas temporales y espaciales, y se estructura segun unas reglas establecidas por modelos culturales que se transmiten de unas generaciones a otras, y que conforman una tradición”  Estas características  permiten relacionar el juego con el arte en cuanto que ambos se revelan como expresión libre y creadora del pensamiento humano. Así lo recoge la tradición clásica donde la poesía surge como un juego sagrado, ligado al culto, la danza y la música. En los versos de Jaikús ultralunarios, del  estudioso zuliano  Carlos Ildemar Perez,  identificamos  gran parte de  esos componentes:

 

1

La luna es el sol al revés

Por eso al llegar

La noche es que la vez

 

2

Al pozo bajó la luna

Para que él

Bebiera algo de su luz

 

3

Abre su claraboya

La luna en el cielo

Girando se apoya

 

4

A plena noche

La luna llena

Un festín es un derroche

 

En los libros infantiles llama la atención los sonidos, canciones, arrullos, rimas, cantos largos y cortos, cadenciosos que sostienen, que acogen a los niños y los acunan, los protegen del aullido de los lobos. Con la poesía cultivamos en los niños  el  amor;  los salvaguardamos de los monstruos y de las pesadillas, que los rondan; los iniciamos en el placer del juego y les entregamos imágenes que nutren su mente y los invitan a crear mundos posibles, así no los expone el poeta yaracuyano David Figueroa Figueroa en gran parte de su obra para los niños, donde el amor y las moralejas siempre están presente;  en las estrofas de  Luna  detallamos  lo planteado:

 

La luna estaba feliz

porque el jardín la miraba

y en cada flor que crecía

cartas de amor le entregaba.

Mira mi cara risueña,

dijo la luna a la noche,

es porque ayer el vergel

me llevó a pasear en coche.

La luna de algarabía,

no esconde estar jubilosa,

eso lo sabe la estrella,

también la nube y la rosa.

La luna de primaveras

se ha vestido de candor,

es porque ayer el jardín

le declaró su amor.

 

Literatura infantil,  hoy día,  más recomendada que nunca para lectores de cualquier edad,   ofrece una nutrida lista de títulos en los que los protagonistas viajan o comparten diversas aventuras, que permiten  soñar despiertos, y precisamente para Compilar textos y sacar a la luz una antología como Bajo la luna poesía para niños y niñas,   hay que ser un gran soñador.

En el siguiente enlace podrá descargar gratuitamente todo el libro Bajo la luna poesía para niños y niñas

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

Un comentario sobre “Canto a la Diosa de las noches, un paseo por la antología Bajo la luna

  1. La luna siempre tiene sus encantos, bien para lo hermoso o para lo fantasmal.

    Saludos,

    José Ochoa Díaz 0412-5163784 / 0416-2437630

    ________________________________

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