Publicado en Ensayo

José Martí: La pedagogía de la palabra

David Figueroa González

 

“Maestro, hazme perdurable el fervor

 y pasajero el desencanto”

Gabriela Mistral

 

Hablar de José Martí más allá del hecho político es dirigir  nuestra mirada  a la formación educativa,  para él  la educación debía estar encaminada a la liberación, pero basándose en el conocimiento y en la revalorización de la cultura y los valores latinoamericanos.

Martí nació en La Habana, Cuba un  28 de enero de 1853, fue un gran estudioso y analítico de los problemas de la educación, tema al cual le planteó diversas soluciones, ya que él  los vivió, sintió y a la vez previó para los nuevos tiempos que se avecinaban.

 He querido enmarcar en estas líneas  algunas de las ideas pedagógicas expuestas por este  filósofo y poeta cubano, entre los que se encontraban los cambios que debían hacerse en el sistema educacional, sus escuelas, tipos de enseñanza , programas, libros de textos, es decir, los métodos, procedimiento, vías para formar la generación que posteriormente sería la encargada de llevar a cabo las guerras de independencia, puntos de vista que en el sistema educacional de hoy cobran una gran vigencia no sólo para Cuba, sino para América Latina y los países que forman el ALBA. En palabras de él:

“Educar es depositar en el hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre un resumen del mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre el y no dejarlo debajo de su tiempo con lo que no podrá salir a flote, es prepararlo para la vida”.

Las ideas de Martí sobre la educación no es una línea paralela a la obra que dedicó  su vida, , es decir,  sacudir y fundar América -como ya lo había anunciado acá en Venezuela en el año 1881, donde por cierto estuvo cerca de tres meses. Una Referencia a esta visita se encuentra reflejada  en el relato Tres Héroes de La Edad de Oro, dónde, Si nos guiamos por el inicio del texto podemos inferir que tiene un tono  autobiográfico:

“Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó donde se comía ni se dormía, sino cómo se iba a donde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo. El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos: al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria.”

Martí  afirma “educar es poner al hombre a nivel de su tiempo”, en esta frase  sostiene que la educación debe enseñar al hombre a que comprenda su época, que sea dinámico y creativo, para que pueda ver en la oscuridad y buscar solución a problemas donde otros sólo se pierden en la niebla, para ello es necesario  desaprender los vicios, y  ser capaz de continuar ilustrándose a lo largo de su vida. A través de diferentes medios, no sólo  los que prevalecen  tradicionalmente en los centros educativos, en la siguiente cita el “Apóstol”  Martí nos aclara:

“El remedio está en cambiar bravamente la instrucción primaria de verbal a experimental, de retórica en científica, en enseñar al niño, a la vez que el abecedario de las palabras, el abecedario de la naturaleza; en derivar de ella, o en disponer el modo de que el niño derive, ese orgullo de ser hombre y esa constante y sana impresión de majestad y eternidad que vienen, como de las flores el aroma, del conocimiento de los agentes y funciones del mundo, aun en la pequeñez a que habrían de reducirse en la educación rudimentaria.”

En el libro  Cartas a María Mantilla, descubrimos una conmovedora serie de epístolas escritas por Martí a la hija de los propietarios de la pensión que le dio cobijo en Nueva York durante parte de su exilio. La escritora Laura  Antillano en el prólogo de esta edición con su agudeza literaria  nos acerca  a las palabras de este gran escritor, así leemos:

 “Estos textos son la memoria de la vida del poeta y de su preocupación por la libertad, la educación, la ética, el sentimiento social hacia la América adolorida y necesitada. Contienen una cátedra de formación desde muchas perspectivas. Pero esas verdades absolutas, propias del buen  maestro, están dichas de una forma tan atractiva que se leen con avidez y goce”.

En tal sentido en la siguiente epístola fechada  Cabo Haitiano, 9 de abril, 1895,  detallamos lo planteado:

“Es como la elegancia, mi María, que está en el buen gusto, y no el costo. La elegancia del vestido, -la grande y verdadera,- está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tienda, poco alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera.”

José Martí es considerado junto a  Rubén Darío el precursor del Modernismo en Latinoamérica.  Una de las características del movimiento literario modernista es la recreación de temas mitológicos latinos, griegos y franceses. Martí, humanista ante todo, sabe hasta dónde es necesario el uso de este conocimiento. Él supera a los contemporáneos por la forma y el contenido, el modo y el estilo ya que no recrea en su obra cosas sublimes por el decir sino por analizar en sus valores reales los problemas y tratar de dar opciones de solución, propias y viables, a viejos asuntos por resolver. En el siguiente fragmento del texto Estrofa Nueva  el cual está incluido en el poemario  VERSOS LIBRES reconocemos:

 

Los niños, versos vivos, los heroicos

Y pálidos ancianos, los oscuros

Hornos donde en bridón o tritón truecan

Los hombres victoriosos las montañas.

Astiánax son y Andrómaca mejores,

 

Mejores, sí, que las del viejo Homero.

 

Naturaleza, siempre viva: el mundo
De minotauro yendo a mariposa
Que de rondar el sol enferma y muere:
Dejad, por Dios, que la mujer cansada
De amar, con leches y menjurjes híbleos
Su piel rugosa y su beldad restaure
Repíntense las viejas: la doncella
Con rosas naturales se corone:?
La sed de luz, que como el mar salado
La de los labios con el agua amarga
De la vida se irrita: la columna
Compacta de asaltantes, que sin miedo,
Al Dios de ayer sobre los flacos hombros
La mano libre y desferrada ponen , ?
Y los ligeros pies en el vacío, ?
Poesía son, y estrofa alada, y grito
Que ni en tercetos ni en octava estrecha
Ni en remilgados serventesios caben:

 

La filosofía martiana del arte literario fue más allá de lo puramente estético, pues al exhibir su obra de periodista, de orador, de poeta y de escritor para los niños y niñas, lo hizo con una nueva forma de decir. El escritor David Figueroa Figueroa en su ensayo José Martí Palabra de bandera y Canto; nos aclara al respecto: “Nada de opiniones abstractas, sus ideas eran tan reales que lo demuestra al dejar su vida combatiendo por su creencia, por la independencia, por la liberación y el libre albedrio”.  En tal sentido el Apóstol Martí  dibuja con sus palabras en muchos casos la realidad latinoamericana por encima de nacionalismos, y  plantea  la búsqueda incesante de nuestros males con el fin de sembrar al menos la curiosidad en las almas de los lectores, así lo notamos en  el siguiente Extracto del la crónica  “Viaje a Venezuela”

“Otro mal que contribuye a malversar las extraordinarias fuerzas intelectuales de la República es el siguiente: en los hombres hay una necesidad innata de lujo; es casi una condición física, impuesta por la abundancia de la naturaleza que los rodea; -llevados, además por el desarrollo febril de su inteligencia a las más altas esfera de apetencia, la pobreza resulta para ellos un olor amargo e insoportable. No creen que la vida sea, como es; el arte difícil de escalar una montaña, sino el arte brillante de volar, de un solo impulso, de la base hasta la cima.  (…) Hay que casarse, poner casa lujosa, vestir bien a los hijos, vivir  al uso de las gentes ricas, gastar en resumen mucho dinero. (…)”

Toda la obra martiana incita a la cultura y permite desarrollarla al acercarse a ella, en cualquiera de las formas analizadas. La poetisa chilena Gabriela  Mistral diría: “El caso de la palabra martiana se parece al de la piedra imán (…) ella atrae porque convida a la vez al mozo, al viejo y al niño (…) La verdad es que a Martí siguen naciéndole hijos a causa de que su musa fue el amor…”. Eso sintetiza la poesía martiana, como exponente de la condición de Martí como educador, en la que se relacionan puntualmente lo político y lo social, lo ético y lo estético con lo educativo y lo cultural, mediante el amor como contenido esencial que en ella se desarrolla.

Anuncios

Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s