Publicado en Ensayo

No es una despedida… Son palabras a tu regreso

“Y pienso que no quieres marcharte

 sin haberme besado.”

Walt Whitman

Tantas  veces  hemos dicho adiós, tantas  que mis mejillas no recuerdan aquel primer beso de bienvenida. Al parecer  las ilusiones se han dormido bajo las alas de las estrellas y la bruma que cubren las montañas se  anidan en mis pensamientos. Es que el faro que solía guiar mi corazón apagó su luz, ahora  navego a la deriva en los mares de tu amor, lugar incierto que en los mapas no encuentro.  Tales palabras que te dedico en estas líneas, me acercan  al Poema De La Despedida del escritor José Ángel Buesa:

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé

 

Como dijo el poeta Vicente Gerbasi: “venimos de la noche y hacia la noche vamos”, pero mientras navegamos ¿hacia dónde nos dirigimos? La incertidumbre viaja a mi lado con la persistencia que sólo la roca bajo la gota aguanta

Siempre dije que no sería el tipo de hombre que esperaría el masticar de otros para poder comer, sin embargo, mientras planifico mi vida, va ese Dios de las alturas dibujando una sonrisa en su rostro, y en tanto espero la decisión de terceros para poder hacer realidad algunas fantasías. . . ¿No dijo alguien que las fantasías eran mejor dejarlas en su mundo imaginario?

Necio, hombre necio  soy,  ya que busco  detrás de las sombras un poco de luz y a medida que las enfrento  se pierden entre los rayos tenues de la tarde,  quedando bañado de penumbras y seco de claridad, hecho que  relaciono con el siguiente fragmento del poema Penumbra y Claridad de la poetisa Cloth:

La penumbra ha llegado ya y ellos se esconden,

sus ojos no verán ni sus oídos escucharan.

Porque la confusión es tal, que el mal es bien;

lo anormal es normal, y lo antinatural es natural.

Pero algunos sanos y salvos, por tu amor quedarán;

 

Aprendo o trato de aprender que el presente es importante, porque es el ahora y no tenemos la certeza del mañana. Que el pasado ya partió a enterrar las horas difuntas. No obstante, que sería de la vida sin la esperanza del porvenir, que sería de la humanidad sin la convicción de que el sol saldrá mañana y que los errores de hoy se convertirán en recuerdos.

El gran poeta Cesar Vallejo dijo una vez:

 

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.

Por ellos va mi corazón a pie.

 

Ese poema casualmente me recuerda tu partida, aunque, todavía no te has ido. Es que  el susurro de tu voz en la noche se convierte en una cascada y esa ausencia cuando estas a mi lado, pero con el teléfono en las manos,  en más fría que tus pies sin medias.

Siempre se quiebra la tarde en el horizonte ambarino, sobre todo cuando estamos sentados en aquel tanque, donde nos comemos el cielo y tu corazón confundido de tanto mirar, se va desnudando, bañado de infancia y temor.

Entre tantos avatares llega Neruda y me dice con afecto; dile a tu amada:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

 

Sólo para recordarme que no es mía, que ella es de la vida, que nadie es de nadie y la pertenecía es un concepto egoísta para estar relacionado con el amor, sin embargo, sabio ese joven Neruda de 20 poemas de amor y una canción desesperada, que deja espacio a la esperanza, la esperanza de la palabra  que llega a lo lejos y también  ” se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas”, así como el beso que calla lo que no se desea oír, o lo que no necesita ser explicado.

Para concluir el poeta me aconseja, coméntale entre sábanas:

 

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

 

Y así, claro y sencillo como noche de luna llena, te regalé mi silencio y tú entre mis labios dejaste el silencio tuyo, con sabor a lágrimas.

 

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

8 comentarios sobre “No es una despedida… Son palabras a tu regreso

  1. La Poesia en todo su contexto vibra en cada uno de nosotros y se expande en nuestros sentires y vivencias, adormilados e ingenuos convertimos nuestros sentimientos en brechas viajeras que adormecen nuestra objetibidad dandole cabida al sufrimiento y los pesares. Soy Hombre de luchas constantes de las cuales me nutro y aprendo de ellas, permitiendome crecer como persona en donde permanentemente y fiel a mi contenido interno reflexiono sobre cada una de mis vivencias a las cuales doy su justo valor en lo bueno y lo malo.
    Puedo entonces con sumo respeto y orgullo dedicarle estas pequeñas lineas a Usted querido POETA: David Figueroa, amigo entrañable de intachable reputacion, felicitandolo y deseandole los mejores deseos y buenas vibras! Un fuerte abrazo amigo mio, espero poder encontrarlo en los extensos caudales de momentos que representan nuestras existencias.

  2. Estimado poeta. Celebro este medio para comunicarnos en una presencia y reunión colectiva que apunta al análisis. El ensayo. La reflexión.
    Felicitaciones.
    Un cordial abrazo.
    Hector López

  3. Me encanta este lugar para los afectos y las palabras; me encantó ese híbrido escrito entre el ensayo reflexivo, la recuperación póetica de unos cuantos padres y madres, y ese exquisito hilo narrativo que sitúa al texto en lo transfronterizo. Exitos poeta, éxitos hermano!!!
    Un abrazo
    Enrique Plata Ramírez

  4. Decía Flaubert en “Memorias de un loco” que “Aunque mi espíritu y mis principios eran calumniados, nadie atacaba mi corazón, pues, por entonces, yo era bondadoso, y las miserias ajenas me arrancaban lágrimas”. En los encuentros y desencuentros, siempre queda parte de nosotros y de aquellos con quienes interactuamos; pues la vida se mueve entre dicotomías. Digo esto porque tu texto refleja por un lado esa manera de reconocernos en el otro, aunque haya a su vez un instante donde se otro se torna en distante, y quizás en extraño, pues, el silencio de lo que se ama es lo que más nos perturba. Es ese irse pero reflejado en la permanencia; en la querencia diríamos. Es entonces cuando las palabras de Flaubert resuenan, ya que los males ajenos, o más bien las maldades de esos “otros” que contemplamos con los “ojos del alma”, nos arrancan esas lágrimas que de a poco duelen más. Y no hay peores males que aquellos que afloran en una despedida, en un adiós que también pudiera ser imaginario. Creo en la palabra que permea lo bello, lo sublime y lo extraño; pero también en aquella que, parafraseando un poco a Rimbaud, sirve para desdecir, injuriar esa hermosura sin que este atrevimiento nos desligue de la esencia fundamental de la poesía, que es permitirnos soñar y construir universos maravillosos bajo el imperio del amor y la libertad. Un abrazo !

  5. Así como en esos poetas té conviertes tú, en algo sublime y encantador … realista y soñador…sueños qué llegan hasta el alma y que es mejor desde él silencio… Excelente ensayo

  6. Me recordaste tanto a Juan Gelman con sus Quiebres o Bifurcaciones…
    “Venimos de la Noche y hacia la Noche Vamos” – V Gerbasi.
    No aceptación u omisión de la realidad…

    Ocaso LXXVI
    Contrapunto

    Ocaso de manos…
    Señuelo perseguido!
    Agotamiento de carnes…
    Cansancio de espera!

    Resequedad interior…
    Un rayo de sol asoma!
    Dolor corporal…
    La cama espera!

    Irritación del pensamiento…
    Evocación de un nombre!
    Huesos quejumbrosos…
    Un café espera!

    Bitácora extraviada…
    Ocaso del amanecer!

  7. En el universo de las palabras, escritas por los hombres, nos permiten recrear momentos de plena lucidez por el hecho vivido, y allí la inconmensurable valía de la apuesta por reencontrarnos en nuestro espíritu sublime de las ideas que queremos transmitir, en ese afán de descubrir nuestra esencia sublime y lo concreto de nuestro pensamiento emerge como saeta de luz que da vida a nuestra propia existencia. Tiene ud. estimado y querido Poeta ese don antes descrito; un fuerte abrazo y el afecto sincero del tiempo!

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