Publicado en Cuento

El creyente

Aquella sensación le era familiar, la tenía presente desde hacía varias semanas.

Al levantarse sin ninguna razón aparente podía sentir un peculiar olor a sudor y muerte que impregnaba su habitación. Cuando caminaban por la casa de paredes marchitas, las sombras agobiadas por la soledad, se suicidaban saltando a la luz .

A medida que el día se consumía, un extraño sonido que le perturbaba desde el amanecer se hacía más sólido. Era una especie de eco que le erizaba el cuello.

Una mañana ahogado por el desespero le abrió la puerta a un testigo de Jehová, con la esperanza que sus salmos le librasen de sus males, sin embargo y a pesar de sus ganas de evangelizar, el fiel creyente no pudo cumplir su cometido, ya que con asombro e incluso temor en sus ojos, gritó; . .Señor báñese

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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