Publicado en Libros, Poesía

Sol Indiscreto

La poesía a través de un “Sol indiscreto”

José Ochoa Díaz

La dualidad luz oscuridad siempre ha estado acechando al hombre; y es precisamente en ese espacio luz donde el mismo trata de refugiarse, porque ella es faro alentador cuando las más  angustiantes noches laceran la profundidad del ser. Es presencia vital ante el vacío metafísico que nos sumerge en una búsqueda infinita, pero también es calor que cobija los cuerpos, sendero que guía, ventana de esperanza. De allí que la luz, la claridad se apropia de los espacios aunque la noche también deje un lugar para la poesía.

“Si sale el sol partiremos/ Partiremos con la impecable luna…” (Con un pie en el  estribo:1972), llega a decir Ludovico Silva; luz que sentencia el alba, la anhelada claridad,  aunque de igual modo pudiéramos intuir que en medio de la oscuridad un haz de esa luz basta para que la poesía se muestre venciendo las sombras. Ya lo señala Juan Calzadilla en estos versos: “Yo no amaría a  la madrugada/ si el sol no estuviera próximo” (Ecólogo de día feriado: 2007), porque nos detenemos un instante en la noche sabiendo que al final nos cubrirá el manto benevolente de la luz; en ese andar, el hombre intenta descifrarse pero también corre el riesgo de
extraviarse.

El poeta David Figueroa González evoca  ¿o invoca?- esa luz a través de la palabra
transmutada en poesía que suele mostrarse algunas veces con el rostro de la desesperanza, del dolor y la soledad: “¿Qué hago con esta sed de tu luz?”; pregunta o reclamo ante la ausencia del amor, quizás de la amada que se pierde tras las sombras de la duda o incertidumbre. Sin embargo, ese otro rostro también deja un instante para el deseo, los sueños, lo sublime: “Mis ojos amanecieron/ en los mares de tu luz” o “Un verbo a medio conjugar/ evoca pasión”. Nuevamente el manto luminoso se deja sentir en los versos, y es que los ojos conjugan la fuerza del mar desenfrenado y amoroso, porque desde los ojos también emerge esa luminosidad cual candil rompiendo la noche.

Transitar Sol indiscreto es adentrarse en la memoria, en los recuerdos, en lo
complejo y sutil que es la poesía cuando intentamos definirla, en los espacios que se
bifurcan en la no existencia que no escapa de la asaltante realidad: “Vi tu luz partir tras una sombra/ para no regresar jamás”; en tanto que la oscuridad es extravío, la poesía florece en su esencialidad y trasciende lo negativo: “Temerosa la oscuridad/ espera/ ver/ nuevos  soles emerger”. Igualmente, la presencia de la vela como símbolo, y a pesar de la inquietud del poeta, representa la posibilidad de no perecer ante la adversidad: “Una vela/ guardián que suspira fuego/ en la noche de mi pobreza”, pues, en la inmediatez del vacío que agobia es lámpara que mitiga el dolor o ese sentimiento de soledad. Sol indiscreto es acto creador, donde el poeta Figueroa González no se atiene a un rigor preceptivo, ya que deja que la palabra fluya y nos  asombre más bien en su sencillez, sin que por ello se vea afectado el hecho poético.

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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