Publicado en Ensayo, Libros, Poesía

Juan Gelman…La Pluma de un Corazón Rebelde

 

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“Te creo pan multiplicado de amor
porque llenas de levadura el alma de los hombres”

Yony Osorio

Hay lecturas que son catapultas e instantáneamente nos avivan las alas de la imaginación y es que todos tenemos situaciones que sólo necesitan de un pequeño empujoncito para volver a aflorar. En mi caso al leer un trabajo elaborado por el escritor Pablo Montoya titulado Juan Gelman, Esperanza, utopía y resistencia, fue el impulso para volar hasta la escuela de mi niñez cuando en mi quinto grado me sentaba en mi pupitre a observar y observar a Ligia, esa niña, reina de mis pensamientos y de mis fantasías. A ella le comencé a escribir notitas que pretendían ser poemas. En tanto en el citado libro Pablo Montanaro relata un pasaje similar de Gelman el infante enamorado, el cual dice:

“A los nueve años, Juan se enamora de Ana, una vecina de su barrio, tres años mayor que él. Para cautivar su corazón le mandaba poemas de Almafuerte como si fueran escritos por él. No tuvo suerte, la niña se los rechazó una y otra vez hasta que Juan decidió crear sus propios versos”

Como leemos en el anterior relato, el Argentino Juan Gelman desde temprana edad comienza a dar pasos en el mundo de las letras buscando su propia voz, es así como gracias a la complicidad de su hermano Boris, a la edad de ocho años, descubre el mundo dramático de Dostoievski y en la misma época se deja seducir por la melodía, la cadencia y la armonía de los versos del poeta Alexander Pushkin cuando su hermano los recitaba en su idioma original, quizás fruto de todas esas situaciones brotó uno de sus primeros poemas:

“Al amor, sueño eterno y poderoso/ el destino furioso lo cambié”

En la obra de Juan Gelman observamos cómo la fe en los valores éticos del individuo genera un espacio de energía ante las amenazas del quehacer histórico que el propio sujeto crea en el acontecer del tiempo, lo que hace de los poemas de Gelman no sólo el ámbito de lo sagrado, como en el reino de los románticos, sino también un espacio donde todavía florece un corazón cargado de misticismo. En su primer libro Violín y otras cuestiones, publicado en 1956, específicamente en el poema Epitafio, disfrutamos de esos elementos románticos y rebeldes:

 

“Un pájaro vivía en mí.violines
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín)”

El discurso poético de Juan Gelman se distingue desde el comienzo por un absolutismo contundente. Son sus escritos poéticos atrevidos en sus planteamientos más esenciales, encontramos en ellos una suerte de inconformidad, un grito almático al mundo, a pesar de las consecuencias que ese grito pudiese acarrearle. Por lo que Gelman parece decirnos que no sólo debe cambiar la sociedad, el mundo y hasta la poesía, sino que el mismo como ser humano y como escritor se ha propuesto ese cambio. Tal vez por ello el crítico literario Jorge Rodríguez Padrón, afirma que:

“Gelman escribe con una ingenuidad cargada de intención, con una sencillez de doble fondo que arraiga en el verbo espontáneo y libre de Santa Teresa o se cruza dolorosamente con las sentenciosas alusiones de Quevedo”

En el poemario Gotán editado en 1962 observamos ese discurso cotidiano, por momentos contundente como un trueno, a veces delicado como un colibrí, irónico como una serpiente o esperanzador cual arcoíris, de tal manera que en el poema que le dio nombre al libro, nos dejamos seducir plenos de emoción poética:

“Esa mujer se parecía a la palabra nunca,gotan
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido dónde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.”

 

Es casi imposible hablar de la poesía de Juan Gelman sin mencionar de alguna manera su vida. Él es uno de esos hombres en que vida y actividad creadora van tomadas de la mano: una especie de matrimonio inseparable. También podría hablarse de una vida colmada de literatura y, aun más, bañada por la poesía porque ella tiene el poder de cambiar la sociedad y el mundo, lugar lleno de tantas desigualdades, injusticias y dolor, es así como entre lo lírico y lo narrativo Juan Gelman profundiza en distintos temas sociales, políticos y humanos. En palabras del mismo bardo en cuanto a este tipo de escritura:

“Si usted quiere escribir un poema de amor pero no lo siente, seguro saldría algo pésimo. Lo mismo pasa con los que se pueden llamar poemas políticos, o poesía social, mal llamada así, cuando la circunstancia exterior no coincide con la circunstancia del corazón, lo que se escribe no vale nada.”

En los versos del poema XCI del libro Cólera Buey, impreso en 1971 reflexionamos entorno a la búsqueda de lo esencial que plantea el escritor, cuando trata de conjugar las circunstancias del mundo con su corazón encendido de amor al prójimo:

“toda poesía es hostil al capitalismocolera-buey-
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial

puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que

en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra…”

Gelman en algunos trabajos retoma por momentos el lenguaje propio del habla infantil, escribiendo incorrectamente, usando diminutivos, interrumpiendo las frases, y aún más, él mismo se define como un niño:

“siempre seré lo que seré, centro de un niño en un cuarto sin luz”.

También el autor se presenta como sujeto amoroso porque es precisamente en lo amado donde el ser encuentra la inocencia del niño. En los textos de “El vez en cuando”, pertenecientes a País que fue será, dado a luz en el 2004, nos recreamos:

“ Adentro de tu normal loco haypais
algo que no me digas. Para qué.
El aroma que dice vida es igual al
aroma que dice muerte y eso es todo.
Quedan cosas sin hablar, claro.
Las cárceles de la pasión, libres.
Agujeros del cuerpo presente.
La noche orgullosa de su retirada.
Eso que vive en la maldición.
Quisiera verte cantando bajito en tu niñez.
Pedazos que no se van, franjas
de algún crepúsculo al piano.
Lo no besado es una ventana rota
con un poco de sol antes.”

 

Otra faceta importante de este escritor es la periodística, rol que asume como un género literario más, ésta le otorga la cercanía a la palabra como herramienta para la denuncia social y la vez le permite retratar con sus escritos la realidad y los distintos acontecimientos de nuestro tiempo, llegando a afirmar que: “Hay muchos países en un solo país, cada persona es un país”. Episodios que Juan Gelman escribe siempre con un lenguaje cotidiano, como lo manifiesta Pablo Montanaro:

“Lo que más le ha entusiasmado a Gelman de su trabajo periodístico es la posibilidad de mantener contacto con personas de variada calidad cultural y de lenguajes y particulares modos de ver el mundo”

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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