Publicado en Ensayo, Poesía

Jose Ochoa Díaz …Las casas de mi corazón

casaAcercamiento a las casa llena de siglos

Pero todo eso quedó atrás,

en la casa de la infancia”

Giorgos Seferis

Hay días que la nostalgia toca nuestra puerta y al abrirla llevan nuestros pensamientos a tiempos pasados, refugios en el ayer. Hoy amanecí recordando las casas de mis abuelos paternos, el patio estaba coronado por un árbol de Zapote que reinaba cobijando con su sombra ese hogar. Allí mis padres me dejaban mientras iban al trabajo, también en aquel lugar mi mamá me tomó por sorpresa cuando me regaló mi primer triciclo y quizás en la sala de aquella morada hasta di mis primeros pasos, rememorar esa casa es volver a mi infancia.

La casa es una referencia vital y emocional de gran magnitud, significa el ser interior, según Bachelard:

sus plantas, su sótano y su granero simbolizan diversos estados del alma. El sótano corresponde a lo inconsciente, el granero a la elevación espiritual.”

La casa es también un emblema femenino en el sentido de abrigo, madre, protección o seno materno. El hogar paterno evoca la seguridad, el calor, la protección de los padres, los orígenes, y el refugio inamovible al que siempre se puede volver.

En el poemario “La casa llena de siglos” del escritor José Ochoa Díaz encontramos reflejada el alma del poeta, su yo interno va surgiendo a medida que desarrolla su discurso, como veremos también emerge la personalidad de la casa, porque cada morador la individualiza, así sus poemas se convierten en el hogar donde se conjugan eventos de la vida y de la muerte, del dolor y de la alegría, un ejemplo de ello son los versos dedicados a mamá Bonifacia:

Son las seis de la tarde

en esta casa llena de siglos

donde tu silueta aun danza

en el aroma de la taza de café

en el jardín que te extraña

y en estos ojos turbios

que se desgastan a torrentes

en un día cualquiera

de un mes sin importancia”

A medida que crecemos la casa como “ser” pierde proximidad y se transforma en evocación, en ese lugar mágico que lleva uno consigo en su memoria a pesar del tiempo, así lo refleja Mario Benedetti en su poema:

Ésta es mi casa” donde encontramos esta visión de perpetuidad del hogar; No cabe duda. Ésta es mi casa/ aquí sucedo, aquí/me engaño inmensamente./Ésta es mi casa detenida en el tiempo.”

De igual manera el poeta José Ochoa Díaz nos dibuja la nostalgia de esas casas que van quedando atrás, aquellas que hemos habitado durante algún momento de nuestra vida, en el poema “Ya no viviré más aquí” observamos esta idea:

Ya no viviré más aquí

casa incierta

casa gris

Todos mis sueños se han ido

con el canto de tu soledad

casa mía

casa de nadie pero a la vez de todos

Ya no viviré más aquí

pero en mi carne y en mis huesos

queda tu templo”

Al adentrarnos en el poemario las casas empiezan una relación más íntima con la mujer y con un momento concreto del día: el atardecer, cuando las sombras ocupan la habitación y sugieren igualmente el sueño y la ternura como la angustia y la muerte, de esta manera en el poema “Esta casa”, esta atmósfera se encuentra presente:

Esta casa

de paredes grises

guarda en cada espacio

tu silencio

Sabe de tus pasos

alargados al atardecer

de tu cuerpo

que se desdibuja

en cada espejo de la habitación

y de aquellos ojos

que la noche besó

un día de ausencia”

La casa es símbolo de orden cósmico y centro del universo, es el abrigo cálido del padre, quien a su vez es refugio espiritual ícono de la transcendencia ordenada y sabia, pues en él subsiste la figura permanente del diálogo, pero también refleja el sentimiento de ausencia, una falta, una pérdida, un vacío, en el siguiente texto de “Mi padre” apreciamos lo planteado anteriormente:

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Mi padre

no es el inmígrate

pero en sus ojos vive el mundo

arrancado de los libros

leídos hasta el amanecer

Mi padre no es el inmigrante

pero esta mañana

le he mirado al rostro

y pude ver en sus ojos

la tristeza del huérfano

y la angustia del desterrado”

El psicoanálisis reconoce en los sueños sobre la casa, diferentes consideraciones según los segmentos representados, pueden corresponden a diversos ámbitos de la psique. El exterior de la casa representa la apariencia del hombre; el techo la cabeza y el espíritu, el control de la conciencia; los pisos inferiores señalan el nivel del inconsciente y los instintos; la cocina simboliza el lugar de las transformaciones alquímicas o las transformaciones psíquicas, es decir, un momento de la evolución interior, para la visión freudiana esta equivale con el útero materno, en el poema “No sé qué fecha es hoy, el escritor nos menciona esta área de estudio del pensamiento:

No sé qué fecha es hoy

tampoco sé por qué estoy aquí

en un diván que trata de descifrarme

entre cuatro paredes…

Alguien habló de un tal Freud

y sentí una gran alegría en mi soledad”

La casa o maloca es una metáfora al parecer universal entre las sociedades indígenas para hablar del cosmos. Casa y cosmos se conciben como semejantes. El cosmos es representado como una gran casa, construida en el inicio de los tiempos y en su interior se alojan los diferentes cielos y tierras, en “Amasa el pan” el poeta invierte el sentido del universo y lleva a su casa la alegría del sol:

Amasa el pan

diles que el sol

buscó un lugar temprano

en tu casa

Muéstrales

que su fuego milenario

calienta con aire fresco”

Las casas de José Ochoa Díaz reflejan su deseo de comunicación y los recursos que utiliza construyen más que un paisaje real, dibujan sensaciones que hacen suspirar los recuerdos, tal como lo hizo el escritor Pablo Neruda en su poema “La casa”:

“Mi casa, las paredes cuya madera fresca, /recién cortada, huele aún: destartalada /casa de la frontera, que crujía a cada paso”

En “La casa llena de siglos” respiramos esa misma nostalgia que nos transporta a la infancia, de la misma manera en “Mirarte” leemos:

Mirarte

con estos ojos inundados

casa mía

casa vieja

es sentir en el tiempo

en esta piel mítica

que cada canto tuyo

estremece con su silencio”

La casa simboliza, pues, las raíces, el asentamiento y en el poemario de José Ochoa Díaz son un refugio cálido que nos hace evocar momentos especiales, esas casas somos nosotros, nuestros afectos, nuestra interioridad, la esperanza de disfrutar la paz, el amor y la comunión que concurren dentro de esas paredes (líneas)

DEL LIBRO “LA CASA LLENA DE SIGLOS” DE JOSÉ OCHOA DÍAZ

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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