Publicado en Ensayo

CON EL RIO EN LAS VENAS

poeta_david_figueroa_figueroaCon el río en las venas

Trilogía poética del agua del poeta David Figueroa Figueroa

“Las largas eles de la lluvia
lenta caen sobre las páginas
de mi amor”

Neruda

Siempre he sentido una atracción muy especial por el líquido vital, llámese lluvia, ríos, mares e incluso hasta piscina. Me cuenta mi mamá que cuando pequeño estando de paseo en el parque Leonor Bernabó, al ver el río correr entre tanto verdor, quedé hechizado por esta serpiente líquida que acariciaba la montaña en su recorrido, entonces como sólo puede hacerlo un niño, he armado tal berrinche que a mi madre no le quedó otra que bañarme en las aguas del Yurubi. Este encanto me acompaña aún hoy día, al punto que en algunas noches de luna llena me fascina ir a la playa a ver la luna nadar en el mar.

El agua es vida, medio de purificación y de regeneración, es el elemento indispensable para nuestra vida, constituye dos tercios de la composición del cuerpo humano y tres cuartos de la composición del planeta tierra. Muchas tradiciones consideran el agua como un medio para transformar y convertir la materia en vida e impulsar el espíritu hacia la iluminación y la autoconciencia.

En la trilogía poética del agua escrita por el poeta David Figueroa Figueroa (Cuando el río se hacía palmeras, La palabra como un río y Alfabeto de lluvia), nos lleva a un viaje desde el río de su infancia, fluyendo por el río envejecido de su adultez, hasta que finalmente muere en los brazos del mar, como lo señala el poeta Yony Osorio: “a lo largo de este río verbal fluye intensamente, coagulada en el tiempo toda una vida poblada de recuerdos”.

Cuando el río se hacía palmera nos presenta el agua como símbolo de pureza y fertilidad, es un viaje donde se evoca el pasado y describe las riveras de un río bañado de una majestuosa biodiversidad, que fluye y cohabita a lo largo de sus versos, su poema Génesis es ejemplo de ello, allí el río Yaracuy con la fuerza de la metáfora y la humanización nos dice:

“¡Cómo nos parecemos al majestuoso Rin!
¡Cómo fluye nuestro abanico de ensueños!
Una vez vi tus aguas con los ojos de mis antepasados
Por todas partes retozaban los soberanos caimanes
Los pájaros se confundían con el despertar de las flores”

En este poemario el agua también es un baúl donde la imaginación atesora seres mágicos que dan un toque de misticismo, romance y cierto aire de inocencia, por lo tanto es puerta que conduce a mundos fantásticos; así en el poema Dominio encontramos;

“Afortunada la luna en cualquiera de tus pozos tenía alojo
Y los jaguares afilaban sus garras en piedras aguamarinas
La caña brava levantaba su morada muy cerca a los remansos
Donde los duendes compartían el fruto con aves de terciopelo”

La sabiduría del agua es infinita, y se encuentra si se invierte el tiempo necesario para meditar y contemplar su inmensidad, en este sentido el poeta Figueroa Figueroa supo apreciarla y nos regala los siguientes versos llenos de reflexión;

“Sabían que el azul es un barco que se pierde en el azul
Que las playas son playas porque tienen al mar
Que los mares son mares porque existen los ríos
Que la lluvia es la lluvia porque vuelan las nubes
¡Cuando lo sabrán los hombres!”

La palabra como un río pertenece a la colección Cada día un libro de ediciones El perro y la rana, allí apreciamos cómo el río madura e incluso enferma, diría es una etapa de transición hacia la muerte, vemos envejecer los bosques y al río llorar por la esperanza marchita, en los siguientes versos de Huellas leemos;

“Sinsabores tatuados en el corazón de barro
Hormigas embriagadas en el mar de las penas
El vino ausente de toda velada
Ya no oye melodías”

Más adelante refuerza este arquetipo de agua viviente que camina hacia su destino final, como lo expresaría Gaston Bachelard, “Toda agua viviente es agua cuyo destino es hacerse lenta, pesada. Toda agua viviente es un agua a punto de morir.” En el poema CÍRCULO encontramos reflejadas las anteriores palabras:

“Los cangrejos trajeados de turistas
Asombrado el río
Se ahoga en la distancia
Ayer cristalino
Hoy lámpara insomne”

El agua nos guía con un lenguaje fluido, sin imperfecciones, el lenguaje incesante del mar y sus olas, de los ríos al cantar entre las piedras y de la lluvia al llorar cuando dejan atrás las nubes, es que esta comunicación hombre-agua riega las almas áridas para abonar la imaginación de ellos, así observamos en FESTEJOS una representación de esas aseveraciones;

“De conjuros los sables de mi nostalgia
La noche de tanto viajar es un barco solitario
La tarde una golondrina en los mares de Heráclito
Somos dueños de la nada solamente
La imaginación salta en mí como un tigre”

El agua también es un elemento relacionado con la muerte, ya que el agua es núcleo de vida y también sustancia de muerte. Para el psiquiatra Carl Jung “la muerte en las aguas es la más maternal de las muertes” ya que las sombrías aguas de la muerte se convierten en las aguas de la vida, porque su manto se relaciona con el vientre materno, y así como el mar recibe al sol, lo devuelve de sus profundidades cada amanecer. En el poemario Alfabeto de lluvia, libro mención publicación del XIV Concurso Literario del IPASME, el escritor David Figueroa Figueroa nos entrega esta visión del río que se entrega en los brazos del mar para diluirse en él, así lo observamos en el poema OFICIO:

“Río al mar y palabra al sueño
Ignoro cuándo abrió los ojos
y cómo logra ser el quid de los misterios
sólo sé que tiene la puntualidad de la muerte
y la sencillez de un pie desnudo”

Apreciamos la muerte del río y como este transmuta en el mar, para luego resucitar en la nubes dándole cuerpo, así las gotas de la lluvia se convierten en Narciso cuando vuelven al río para unirse a él. Es el mismo ciclo de la viva, que gira en su propio reloj, dando vueltas y vueltas incansablemente, en los versos del poema VENTANA leemos;

“En esmeralda su cuerpo se derrama en su propio resplandor
Infinito retoza en los temporales
Cuánto morir naciendo
Solemne se olvida de los puntos cardinales
Insaciable su sed de navegante deja su voz en la zozobra”

El mar, inmensidad del pensamiento, sal de vida, padre proveedor de alimento y caldo primigenio de fecundidad, como apuntaría el escritor Jules Michelet es el “pan-biológico” es “el agua animal” primer alimento de todos, alimento para el alma, los sentido y la imaginación; precisamente esta visión del mar es abordado a través de cantos como podemos leer a continuación en SENDEROS;

“Las olas de tanto morir en los peces renacen
y polvorientas de sal se adelgazan más allá de los sueños
Entre idas y regreso amansa su caballo de blanco confín
Sangrando distancias la esperanza lanza botellas
Espera tener la suerte del caracol con sus ecos”

La poesía es un mar donde navega la imaginación, es la esperanza de concientizar sobre la vida y su entorno, la poesía es el agua que corre siempre, es el río de Heráclito que fluye en cada verso, es la barca de Caronte navegando por los mares de las palabras, así que en palabras de poeta Edgar Poe “tan seguro es como que hay un mar donde los barcos crecen como el cuerpo de un marino”. El agua es el joyero de la imaginación donde las letras cobran vida y hasta el fuego puede bailar en el fondo del mar.

David Figueroa González.

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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