Publicado en Ensayo, Poesía

La Filosofía Almática de Ludovico Silva Aproximación a los versos de Tenebra

Ludovico Silva
“Ama y combate, para que la piel que nos cubre
se desprenda dejando el hueso tibio de la libertad”
Orlando Araujo

Hace más o menos unos treinta años, un martes quizás, porque grandes cosas me han ocurrido un día como este dedicado al Dios de la guerra, era de mañana cuando el teléfono sonó y una voz ronca y educada dijo: “buenas con el poeta Figueroa por favor”. Como es costumbre en todos los hogares, pregunté quién era y me contestó: “dígale a su papá que es su camarada Ludovico Silva”. Tiempo más tarde recordaba ese momento como lo hago ahora con cierto orgullo, ya que había logrado hablar por un breve instante con Luis José Silva Michelena, “Ludovico Silva” escritor, ensayista, filósofo y poeta venezolano, considerado hoy por hoy como uno de los intelectuales más importantes del siglo XX venezolano.

Hablar de Ludovico es recordar sus trabajos sobre la obra de Marx, es proyectarse sobre la filosofía digerible que él con su pluma sabía plasmar, como él solía decir “no creo en filósofos que no sepan escribir o que no se preocupen por el aspecto literario de las obras que escriben”. Para este escritor las metáforas son indispensables en el proceso de formación del pueblo para así lograr la comprensión teórica de la filosofía. Ludovico es probablemente el filósofo más perspicaz de la modernidad en Venezuela, su prosa presenta la peculiaridad de ser nítida, conversacional, crítica y centellante. Estas características la disfrutamos en el poema CIEGO DE NO SER del poemario Tenebra:

 

Deslumbrándome en hombre puedo volverme hombre,
quedarme ciego de ser,
y esto es lo principal:
asombrarse de la existencia
como se asombra uno de sus sueños;
mirarse bestia
siendo animal que ama y que desprecia,
contemplarse enrejado entre los huesos
siendo una libertad antigua y noble.
Y deshojarse
muy lentamente y siempre
y sabiamente
de este árbol cargado de milagros.

Comentaba el mismo Ludovico sobre TENEBRA: “ es un esfuerzo para comprender la situación del hombre actual frente al universo y al mundo.”. Tal vez allí radica la importancia de la obra de este escritor, ya que él logra volver susceptible y diáfana la discusión de la larga tradición filosófica al volverla prosa poética. En este sentido el lenguaje de Ludovico Silva intenta reivindicar la visión humanista del marxismo ya que el marxismo ludoviquiano es autoconciencia y reivindica al hombre, como filosofía de la redención. En el poema ESTO YO LO HE ENTREVISTO, que a continuación leemos observamos esos elementos:

 

Es triste estar sin algo que represente al mundo
en la gran ciudad solitaria.
Pero tenemos tú y yo, palabra mía,
algo que puede hacer temblar los cielos.
Tenemos nuestra humanidad.
No hay cosa alguna que no soporte el hombre;
no hay la carne incesante
que sacie el hambre nuestra; no hay pan duro
que reviente esta encía furiosa.
No hay ciudad en el universo
que no esté sustentada sobre el hombre.

El marxismo es para Ludovico la redención del mundo, sin duda alguna en sus párrafos se plasma la revolución, y su superioridad con respecto a otras filosofías, el recalca sobre el tema de La plusvalía ideológica: “El capitalista se apodera de una parte del valor de la fuerza de trabajo que en realidad pertenece al dueño de la fuerza de trabajo; del mismo modo, el capitalismo a través del control de las comunicaciones masivas y de la industria cultural se apodera de una buena parte de la mentalidad de los hombres, pues inserta en ella toda clase de mensajes que tienden a preservar el capitalismo”

Lo que percibimos en la obra temprana de Ludovico Silva Tenebra, se parece a un canto chamánico, a la comunicación almática que debela los secretos del más allá, en esta lectura caminamos por la tiniebla interior del ser. Así como el espiritista que vuelve de su trance con respuestas del más allá, el filosofo regresa también con poemas que representan una especie de llave a otros mundos a otras realidades más cercanas, que para algunos son dibujos utópicos del destino en los versos de SIN CUARTEL, nos baña de esta realidad

 

Empeñado en mi humanidad
como un obrero
trabajo sobre el yunque
duro, en puños de hierro, en soplete diabólico.
Quién podrá decirme: “haces mal”?
Si hay alguien que me dañe, recibirá este verso
y este otro.
Látigo sin cuartel tendrán
todos los mensajeros de la sombra.
Y no me importa ahora tu nombre, amigo mío,
ni mi madre siquiera, más humana que el tiempo.
Me sobrecoge el miedo de lo vivo
lo que está más allá de esta pequeña perfección verbal,
lo grande, lo infinito, lo que nos duelo a ciegas.

En los textos de Tenebra, el poeta se acerca al sombrío infierno para vislumbrar qué clase de seres lo habitan, allí lo notamos ansioso por descifrar y sumergir al lector en ese mundo que desconoce, con el fin de fluir en ellos como llamas de volcán para aniquilar la ignorancia a su paso. en las líneas de RECLUSO se dibuja este mundo:

 

Vivo como recluso entre dos paredes que avanzan
moles hacia mis huesos
ciudades que me enseñan el puño
dos manos llenas de alacranes
flores de hierro
en el presente vivo
bestia reconvenida
odio a todos los que cobran la esperanza
siempre tentáculos en la puerta de mi casa
odio a todos los que no dan
porque están muertos
me defiendo con sangre y recuerdos
con música y memoria trato de comprender
pero sangre y recuerdos amenazan
mi libertad
ella es el cauce de la vida
mi libertad comprende al mundo
 

Como bien es sabido, la obra de Ludovico Silva está centrada en la filosofía marxista, y sus aportes a la discusión nacional e internacional acerca del socialismo, sus ensayos filosóficos son el trabajos de un hombre maduro que como reza el prólogo de uno de sus poemarios “Participo de la idea del hombre nuevo, entre otras cosas, porque es un hecho real, biológico. Pero la entiendo no como teoría colectiva. sino como principio individual de conciencia.” Quizás de allí que su propuesta poética gire en torno a la reflexión de las condiciones humanas, a la incertidumbre del ser frente a la inmensidad y la nada, generando la búsqueda de un estado interno de reflexión. En este sentido valdría mencionar al comandante Hugo Chávez con El Sermón del Cerro del 26.dic.2010 cuando en su alocución dijo: “Quiero recordar de nuevo -y vaya que estos días de Emergencia Nacional me recuerdan tanto sus palabras- a Ludovico Silva, cuando decía: “No hay peor infierno que la falta de esperanza (…) Perder la esperanza es no tener futuro; el porvenir se nutre de ella”. ¿Y qué mejor forma de llevar esperanza y con ella la vida buena, el buen vivir, que haciéndoles justicia a quienes nunca la han tenido?”

 

En los versos de ME DICEN logramos palpar la realidad poética que probablemente nuestro presídete eterno observo en la poesía de Ludovico Silva:

 

En medio de las eternas y asombrosas
vueltas del universo,
dónde estás tú sufriendo, carne mía?
Hay un momento, difuso entre los años,
un momento dorado
en que cada hombre lanza su pregunta hacia arriba,
como rinoceronte en las tinieblas.
Si hay un hombre que haya contado sus pasos
y contado los pasos de su sombra
ese soy yo, entre cielo y bofetada.
Pero aún no sé cómo ser luz en las tinieblas.
Aún estoy perdido de mí mismo
y hasta mi propia sombra me huye a veces.
¿Qué significan mis huesos
en la selva oceánica del tiempo?
David Figueroa González
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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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