Publicado en Ensayo

Chavela Vargas: Voz hecha poesía

Chavela Vargas: Voz hecha poesía

 

“La rosa
no buscaba ni ciencia ni sombra:
Confín de carne y sueño
buscaba otra cosa.”

 

Federico García Lorca 

 

Al poeta hermano Jairo Brijaldo.

 

Creo que era una tarde de mayo, sí, era mayo, las calles estaban bañadas de un bello color rosado proveniente de las flores de  Apamate. Íbamos rumbo a ese pequeño paraíso llamado San José. En esas tierras propiedad de mi abuelo aprendí a escuchar música: Tango, Boleros y Clásicas. Allí mi viejo luego de su faena en el campo  disfrutaba de ellas.  Nosotros los fines de semana llegábamos de sorpresa a visitarlo y él ya tenía sobre su tocadiscos una selección de Lps dispuestos en orden para  compartir con sus sorpresadores. Desde entonces para mí la música  es sinónimo de familiaridad, amor y goce.

 

Hace poco estuvimos reunidos en casa del amigo Cesar Tovar donde aparte de disfrutar unas refrescantes rubias, compartimos la lectura de textos propios y de autores varios, pero también pudimos conocer los gustos musicales de algunos de los presentes, desde la contagiosa Salsa brava, pasando por los melodiosos acordes de Los Panchos, hasta llegar  por petición del poeta Jairo Brijaldo a la voz inconfundible de una gran artista, Chavela Vargas: Voz hecha poesía.

 

Chavela Vargas, nació en Costa Rica, pero fue en  Méjico donde su alma  se erigió de la nada para  convertirse  en pasión y bohemia, ella y su canto son símbolo del amor que seduce entre cuerdas y de la fortaleza femenina. Como dijo Almodovar: “ella es la de la voz áspera con ternura”, y así lo disfrutamos cuando la escuchamos interpretar  Llorona. Ella nos transmite un mar de emociones con su canto y nos acerca en almas, cuando con su energía da vida a la composición.  Simplemente Chavela: “Me quitaran de quererte… pero de olvidarte nunca”.

 

Su voz fuerte y desgarrada nos arrastra al centro de su ser, donde nos energiza  un espíritu rebelde, espíritu que logró con el tiempo serenidad y paz, luz de su interior que refleja su profunda espiritualidad y entrega al amor. Tal vez, por ello en sus vocalizaciones sentimos pedacitos de su alma que se escapan tras cada tonada de la guitarra, elemento que en la canción  Luz de lunanos desgarra de pasión Chavela: “Para sentirte mía/ mía tú como ninguna/ Pues desde que te fuiste/ No he tenido luz de luna”

 

Cuando un artista admira la obra de otro y decide hacerle un homenaje el resultado a mi parecer es una doble obra de arte. “La gran dama” Chavela amaba filialmente al poeta Federico García Lorca, ella llegó a manifestar: “Él  me ha acompañado en la vida, en la soledad, en el dolor y en mis mejores momentos”.  Gracias a ese  sentimiento  surge  el proyecto “Luna grande” donde ella le da a varios poemas del escritor vida musical, así germina entre la voz de “La Vargas” y los poemas de Lorca una simbiosis que hacen vibrar hasta los corazones de piedras, de tal manera, oírla musicalizar  El cielo tiene jardines nos confirma ese afecto de la cantante por el poeta.  La “Chamana”  con los versos de Federico  muéstranos que: “El cielo tiene jardines con rosales de alegría, entre rosal y rosal la rosa de maravilla.”

 

En ese mismo sentido fraterno y creativo Chavela logró plasmar en un poema titulado ¿Qué hicieron con tu muerte? el  cielo de emociones que su corazón manifestaba por el poeta español, de esta manera  escribió:

 

“En los años
de mi soledad,
desde pequeña,
un clavel reventó.
Abrió la brecha
para llegar del cielo
una estrella,
que se llama
Federico García Lorca.
Extiende la mano
y enséñame algo de tu vida
y de tu muerte,
que nadie sabe
qué hicieron con ella.” 

 

Chavela Vargas fiel creyente de la vida después de la vida, del panteón azteca  y de sus dioses, específicamente de Mictlantecuhtli  (señor del inframundo) y Mictecacihuatl (señora de la muerte). Ella en sus entrevistas señalaba como una profeta que moriría para renacer, y de manera jocosa como quien no tiene nada que temer, indicaba: “a donde vamos al morir que no regresamos, eso debe ser muy bueno allá…” Cuando la oímos pasearse por los versos de Las simples cosaspercibimos  ese mundo  metaespiritual que la artista nos regala, por eso  “Chamana” en tus labios: “el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo.
Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.”

 

La constante del amor y la  amistad siempre estuvieron presente en la vida de “La gran dama”, personas como: José Alfredo Jiménez, quien  la apoyaría en su salto a cantante profesional y a la vez sería más que un  amigo, un hermano, en tanto  el escritor Carlos Monsiváis dijo: “Chavela Vargas ha sabido expresar la desolación de las rancheras con la radical desnudez del blues”, como también Pedro Almodóvar que la acompañó desde que la conoció hasta sus últimos días, y tal era el afecto que ella le profesaba que le decía: “Tu esposo, en este mundo”. Otros de sus amigos cercanos era Joaquín Sabina, él le compuso una canción llamada El bulevar de los sueños rotos, pieza que describe pasajes de la vida de esta mujer-mundos que vivió siempre a su manera y que este cantante español la representa como una alquimista que hace de las penas alegrías:

 

“Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.”

 

 Chavela Vargas hizo de la soledad  y la melancolía un templo en el que todos comulgamos y del cual  salimos armonizados, su canto grito rebelde y liberador que genera manantiales de lágrimas, lágrimas que transmutan el dolor. Para ello se valió de las rancheras a la cual les eliminó el carácter agudo,  y gracias a ello logra  presentarnos las letras con toda su desnudez y dolor. En su interpretación  Piensa en mí  de Agustín Lara, Chavela cambió a tal punto el compás original de la canción que de  movida la convierte  en una especie de fado.  Así en tu aliento, Chavela: Si tienes un hondo penar,/ piensa en mí:/ si tienes ganas de llorar, /piensa en mí./ Ya ves que venero tu imagen divina,/ tu párvula boca /que siendo tan niña me enseño a pecar.”

 

En Venezuela la voz de Chavela también logró cultivar un gran número de amigos, o por lo menos las canciones que interpretaba nos hacía sentirla, nos hace sentirla cerca; es por ello que poetas como David Figueroa Figueroa, le dedica un rosario de letras en el siguiente poema-canción, titulado Cuando El Canto Canta:

 

“En  el canto de Chavela

el vino es tan verdadero

que la vida es una escuela

donde brilla lo sincero

 

En su garganta la brisa

era más que una canción,

era pétalo y sonrisa

convertida en corazón.

 

El tiempo era su amigo

como la noche y el día,

su trinar era cual trigo

que de amor resplandecía.

 

La guitarra de sendero

llenaba siempre su huella

y en cada verso un te quiero

era la luz de una estrella.

 

En el canto de Chavela

se retrata la verdad,

es aquella voz que vuelva

a buscar la eternidad.

 

En el canto de Chavela

el vino es una hermandad…

 

 

 

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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