Publicado en Ensayo

El discurso colectivo de Ebriedades: Un canto al humor, la amistad y la bohemia

El discurso colectivo de Ebriedades:

Un canto al humor, la amistad y la bohemia

 

“El humor es la verdad dicha con la mayor economía de medios,

 vale decir, con la mayor eficacia, y eso aterra a todo el mundo.”

Luis Brito García

Siempre he pensado que el humor es una píldora mágica especie de ritual alquímico  que transforma a las almas,   como la  bohemia que libera y eleva el  espíritu del escritor: una verdadera ambrosia terrenal.

No existe edad para dejar de disfrutar una sonrisa, gozar con una historia e incluso reírse de sí mismo. Pues al volver  los ojos sobre mis hombros veo siempre mis momentos  más jocosos, incluso por encima de los momentos menos gratos. Es que la mejor manera que he encontrado para sobrellevar este barco llamado vida se basa precisamente en disfrutar mi existencia y de todo cuanto ocurre al procurar un chiste, como se dice: “los venezolanos a todo le vemos la parte hilarante a todo le sacamos un chiste”.

En palabras de Ramón Gómez de la Serna:

 “la actitud más cierta ante la efimeridad de la vida es el humor. Es el deber racional más indispensable”

Desde el punto de vista  literario los críticos más dogmáticos plantean que el humorismo nace con “El Quijote” y se consolida con Charles Dickens, lo cierto es que, al margen de tales afirmaciones, obras cómicas, graciosas y jocosas las hay con mucha anterioridad, casi que se podría decir que coinciden con  la aparición misma del lenguaje escrito.

 La Real Academia Española admite como humorístico el género que reseña la realidad resaltando el lado risueño, ridículo de las cosas e incluso irónicas y, en ese contexto, cabe desde las escatologías aristofanescas, hasta las poéticas de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Con tal reflexión afrontamos  un mar de definiciones que abarca el espectro desde Luciano de Samosata hasta Luigi Pirandello, pasando por Geoffrey Chaucer, Dante Alighieri, Giovanni Boccaccio,  François Rabelais, entre otros.

Ahora bien, es que en el libro Ebriedades del escritor merideño Gonzalo Fragui disfrutamos de una serie de historias sobre escritores en  diversas situaciones que van desde las  intimidades de taberna, hasta  las ocurrencias fruto de la bohemia.  Todas ellas celosamente  recogidas y narradas con el  estilo original que caracterizan los trabajos de este autor, así leemos en el texto “Premios de la red nacional de escritores”:

“El último día de la reunión de la Red Nacional de Escritores se entregaron los premios. Como en todo premio unos ganan y otros pierden. Claro, también puede haber empates por ser muy disputados los galardones. Entre estos últimos, recuerdo que estaban los premios El Ego de Oro y la Copa de Diamante.

 

Parece que el Ego de Oro se lo disputaron fuertemente Gabriel Jiménez Emán y Alberto José Pérez.

 

Pero el premio más disputado de todos fue sin duda la copa de Diamante, con dos candidatos de peso, Pedro Ruiz y Miguel Márquez”

Gracias al humor podemos disminuir o librarnos de emociones negativas tales como stress, o ansiedad y depresión,  incluso  agresión, en tanto, el filósofo  Thomas Hobbes en su libro De la naturaleza humana, escribió:

 “La Pasión de la risa no es otra cosa que un sentimiento brusco de triunfo que nace de la concepción súbita de alguna superioridad en nosotros, por comparación con la inferioridad de otro, o con nuestra inferioridad interior.”

 

 La secuencia de términos como chiste – broma – burla – injuria – sarcasmo podría ser significativa en este acercamiento al humor en las hojas de Ebriedades, ya que, sin duda,  se considera que  el humor culto o civilizado no acepta agresión,  de allí quizás  la frase, “de lo trágico a lo ridículo no hay más que un paso,” Así que en  esta obrasu autor, con fina pluma, logra un equilibrio entre la carnavalización donde hay un contacto libre y familiar entre los personajes y  la ironía  que crea cierta complicidad entre quien la emite y quien la recibe,  lo que le permite a Gonzalo Fragui desarrollar sus temas en armonía  con esa óptica, en este sentido,  el relato titulado “Hermes Vargas” podemos apreciar:

“Cuando Hermes Vargas cumplió 30 años, su familia preparó una fiesta con los amigos. La alegría de la madre  de Hermes la hizo hablar con tal sinceridad que puso a todos al borde de las lágrimas…

 

Dijo la madre:

 

-hoy mi hijo cumple 30 años… 30 años… 30 años, y sin trabajar.”

 

De tal manera, la periodista y poeta Carmen Isabel Maracara nos expresa:

“que creo que Fragui como Lorca escribe para que sus amigos lo quieran… Habrá, sin embargo, que preguntarle a Hermes Vargas, de quien se dice mandó a recoger este libro por las múltiples menciones a una escasa vocación por el trabajo”

Gonzalo Fragui en Ebriedades acerca el lenguaje oral, criollo, humorístico, sarcástico y anecdótico  a la literatura, no sólo porque logra que las fábulas sean vistas como historias reales,  sino también porque permite el rescate de la oralidad, lo que le da al humor una defensa cultural a través del narrador. Ello permite que cada lector pueda identificarse con el personaje que le resulte más cercano a su propia condición y carácter, además  tiene la potestad de odiarlo  o admirarlo; no obstante, en la siguiente narración con sabor a crónica, titulada “Sin intemperie,” damos cuenta de ello:

“En Mucututuy había un borrachito muy mentiroso pero a todos nos gustaba escucharle sus historias.

 

Un día Mauro, así se llamaba, contó que hacía mucho tiempo se había ido, él y varios hombres, a la montaña, a matar un tigre. Pasados los días se quedaron sin agua y sin comida y empezó a llover y se perdieron y no encontraban ni una cueva donde escampar ni donde dormir por las noches.

 

Alguien le interrumpió para ayudarlo:

 

-A la intemperie, pues.

 

-No, no ni eso teníamos- dijo el borrachito, que siguió contando sin inmutarse su historia inverosímil”

La literatura humorística se pone al servicio de una idea, de la crítica a aquellos aspectos de la sociedad contemporánea que el escritor considera frágil. Es el caso que  en Ebriedades,  poco a poco  nosotros los lectores, al igual que Sancho,  vamos contagiándonos de las fantasías y  lentamente  embriagándonos con las anécdotas,  de esta  manera, en la narración “El vino de cambur”  observamos esos elementos:

“En la desaparecida <Cátedra del humor> escuché una disertación sobre el vino. Alguien habló de las cualidades del vino venezolano.

 

el personaje dijo algo que ahuyentó todo nuestro patriotismo:

 

-En Venezuela se hace un vino de cambur que produce unos eructos con sabor a pintura de uñas.”

Una de las características del nuevo humor presente en este libro es el absurdo, que no es sinónimo de ilógico, aquí se desarrollan  los temas llegando al extremo de las incoherencias sociales más frecuentes, al punto de mostrar sus contradicciones.  De tal modo, lo absurdo intenta desmontar el valor de lo convencional y destacar lo ridículo de unas costumbres. Por esa razón, lo absurdo no es ilógico sino extraño a los usos sociales. En el cuento “Sueño de un bebedor” disfrutamos de ese mundo que invita a la reflexión:

“Me cuenta Luis Hernández que el Diario Católico de San Cristóbal, por allá por 1931, apareció este cuento:

 

Un obrero algo bebedor le contó a su mujer el sueño que había tenido la noche anterior.

 

Vio cuatro ratas. La primera, gruesa y grande, las otras dos más delgadas, y la última ciega. Nuestro hombre estaba inquieto porque había oído decir que las ratas traían desgracias.

 

La pobre mujer no sabía cómo interpretar el sueño, pero su pequeño hijo que era muy listo, y estaba cansado de las borracheras, le dijo al padre:

 

-La rata grande y gruesa es el tabernero de la esquina, a quien vas a visitar con frecuencia y a quien llevas todo el dinero. Las dos ratas flacas somos mamá y yo, y la rata ciega eres tú, papá.”

 Finalmente,   encontramos  en  Ebriedades  una gama de  pasajes que sin la sal de literatura no sería posible reunir tal tonalidad de sucesos cargados de  ironía, parodias y chanzas, donde  el autor  tiene la posibilidad de ser  la voz de otros y  por lo tanto lograr ensamblar el discurso colectivo de Ebriedades: Un canto al humor, la amistad y la bohemia, el que vemos dibujado en la narración  titulada “Nuevo género literario”:

 

“Le preguntaron a Julio Valderrey que si era verdad lo que Fragui contaba sobre él en las <Poeterías> y Julio dijo con toda precisión:

 

-Bueno, una mitad es mentira y la otra mitad, la mitad más grande, es literatura.”

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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