Publicado en Crónica, Ensayo, Libros

Autobiografía de un río: ecocrítica para la reflexión

Amarás a la Naturaleza de la que formas parte”

Eduardo Galeano

Mi abuelo Ricardo fue un hombre que amó la tierra, agricultor que siempre respetó la vida de todos los seres que habitaban su hacienda, él fue mi maestro en muchos aspectos, uno de los que siempre mantengo presente es el apego a la naturaleza, recuerdo una mañana en su finca, estaba junto a mis primos pescando, cuando uno de ellos cansado porque los peces no picaban, sacó un cohete para lanzarlo al agua, en ese instante llegó mi abuelo y nos ha dado una charla por lo cual no se debía pescar de esa manera, ya que;

las explosiones matan indiscriminadamente un gran número de peces grandes y pequeños, a demás de otros organismos próximos, pudiendo ello dañar gravemente el ecosistema e incluso destruir el ambiente físico”

Ejemplos como ese llenaron mi espíritu de ese afecto por el medio ambiente, sentimiento que aún hoy poseo.

Hay cantos que tienen olor a infancia, cantos que logran congelar el tiempo, para mí es la fiesta del río cuando baila entre las piedras, que juega con mi memoria borrando los años, llevando mis pensamientos al cauce del Yurubí . Y es que, para quien vivió una infancia rodeada de hermosos parajes y refrescantes manantiales, siempre es fácil recordar sus verdes cerros y aguas cristalinas, tal como lo refiere la letra del vals Mi lindo Yurubí del compositor Pedro Zárraga Barreto donde disfrutamos:

Oh lindo Yurubí

con el alma te quiero

por las horas felices

que en ti yo pasaba

de las aguas claras

tú eres el primero…”

La Autobiografía de un río escrita por el eterno amigo Nicolás Capdevielle, es la voz de un caudal en las letras de un soñador que se vale de la narrativa, la crónica y otras figuras retóricas para lograr que el flujo de la historia llegue a nosotros convertido en algo más que un simple cuento, quizás, sean sus palabras el grito de todos los ríos que se ven mermados por la intervención del hombre, bajo esa óptica leemos:images

Es así que debo manejar una completa problemática de contaminación orgánica, microbiana y de sedimentos en suspensión, para tratar de mantener aceptable el estado de mis aguas, lo cual es imposible con sólo mi auto purificación. Esos daños y conflictos provocados por descargas contaminantes tienen estrecha relación con factores estacionales”

Desde el mismo inicio del libro la ecocrítica se hace presente, ya que el prologuista Ricardo Proaño, además de dar una visión intimista al texto, contribuye, a su manera, a la meditación sobre la situación ambiental, mostrándonos un vínculo con la tierra y con sus habitantes. Tal como esboza la teoría ecocrítica cuando plantea:

todo se conecta con todo. Existe, por así decirlo, un interés en aplicar el uso de conceptos de la ecología a las composiciones literarias, estableciendo de este modo una conexión entre la obra literaria, el autor y la ecología.”

Es así como, una las características más importantes de la ecocrítica es el compromiso de incitar una conciencia ecológica a través de la literatura. En el Prólogo de Autografía de un río disfrutamos:

Allí, en lo alto, donde están sus nacientes, yérguese la vegetación crecida espontáneamente para protegerlo de la acción erosiva de los vientos y para atraer el agua de las nubes, pero hasta allí ha llegado y llega la depredación: lenta pero dañina al fin y, luego, sobre el lomo de grandes máquinas que masivamente arrasan las zonas montañosas para beneficiarse con la exploración de madera y enriquecer así a unos pocos poderosos enemigos del equilibrio biológico”

La Ecología no es únicamente una materia del conocimiento, es una puerta que muestra la relación que todo individuo mantiene con el ambiente y con los organismos vegetales y animales que lo acompañan, en Autobiografía de un río Nicolás Capdevielle es el hombre río que nos baña con la visión educativa e introspectiva, enfoque que incluso pudiésemos relacionar con una profecía de los Indios Cree, la cual nos refiere al mismo tema:

Sólo cuando se haya talado el último árbol, sólo cuando se haya envenenado el último río, sólo cuando se haya pescado el último pez; sólo entonces, descubrirás que el dinero no es comestible”

De igual forma el escritor Eduardo Galeano en Memoria del fuego nos aproxima a esa idea del hombre destructor de su entorno:

Cuando el árbol del agua se desplomó, del tronco nació la mar y de las ramas, los ríos. Toda el agua era dulce. Fue el Diablo quien anduvo echando puñados de sal.”

En este sentido leemos del referido texto:

si me hubieran dejado en paz, mi existencia transcurriría en un equilibrio estable, solamente interrumpido por esporádicos episodios de desestabilización (Palabra de moda) de esta mutua dependencia entre el suelo, mis aguas, las plantas, los seres que se nutren de ellas y que a su vez pueda ser alimento de los depredadores. Al intervenir el hombre en mi ambiente no sólo provocó diferentes ecocrisis en mis equilibrados ecosistemas sino que dificultó el restablecimiento de los equilibrios alterados. Un bárbaro, sólo comparable al que decía que no nacía la yerba donde su caballo pisaba, tuvo la infeliz ocurrencia de expresar que eso de los ecosistemas es un fútil mito.”

Las líneas de Autobiografía de un río están cargadas de educación ambiental, donde Nicolás Capdevielle busca despertar en los lectores una conciencia que le permita identificarse con la problemática ecológica subyacente a lo largo del río Yaracuy; a la vez identifica las relaciones de interacción e independencia que se dan entre el entorno y el hombre, también su autor se preocupa por generar una conciencia pertinente a los problemas ambientales causados por los efectos de la relación entre el hombre y el medio ambiente, es así como en el siguiente párrafo encontramos una invitación a la reflexión:

Es obvio que el reino animal está hoy muy impactado por esta febril actividad del hombre, en mares ríos y montaña.

En este orden de ideas, debo confesarles que la fauna de mi cuenca poseía incontables especies, muchas de las cuales han desaparecido, otras persisten y algunas están en vías de extinción

Más adelante el escritor reafirma la idea cuando nos dice en la voz del río:

La alarmante situación que hoy me transforma en río narrador, ya alcanzo un grado crítico difícil de contrarrestar en algunas áreas y comienza a vislumbrarse en otras, con más posibilidades de evitar, si se toman en cuenta los cuidados que necesita la naturaleza para que su equilibrio no continúe alterándose.”

Este libro es un elemento pedagógico fruto de un estudio minucioso, el cual nos permite valorar la importancia de este recurso hídrico y de cierto modo pudiésemos decir que el rio Yaracuy es para los yaracuyanos lo que el Nilo fue para Egipto, también es de valor mencionar la relación existente entre los árboles que le dan el color azulado a los cerros yaracuyanos y el dosel del bosque que intercepta una gran parte de la precipitación que cae sobre él. De no ser así, esta lluvia caería directamente sobre el suelo, erosionándolo gradualmente. De esta forma el bosque evita que suceda la erosión, por lo que, el agua que cae en el tapiz del bosque luego se desliza suavemente al suelo con menor fuerza que la lluvia directa. De tal forma en la Autobiografía de un río el escritor – río, nos hace un llamado de atención cuando nos cita:

La rica alfombra de nutrientes de nuestro suelo está siendo desgarrada, con evidente pérdida de su fertilidad, por prácticas agrícolas deficientes y erróneas, por la criminal deforestación de los bosques, por las quemas, por la exploración irracional de materiales granulares en los lechos de mis tributarios y por la ausencia de una conciencia restauradora en la mayoría de los casos.”

Guiándonos de lo anteriormente expuesto y ya para concluir, disfrutamos de las siguientes estrofas del vals Remembranzas, del poeta David Figueroa Figueroa:

Yaracuy antaño cristalino

hoy no es ni siquiera un riachuelo,

ya no tiene del turpial su trino

ni aparecen loros en el cielo.

De su vera también se fue el rocío

el canto de la cigarra una quimera,

cómo quiero verte otra vez río

y que vuelva la brisa mañanera.”

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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