Publicado en Ensayo

La mujer es poesía, la poesía.

 

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!

Pablo Neruda


 

Tratar de definir el amor resulta difícil, tal vez complicado. De allí que muchos estudiosos han evitado hacerlo; sin embargo, existen algunos que lo han intentado entre ellos los Psicólogos A. Aron y E. Aron, que lo definen como “el conjunto de pensamientos, sentimientos y acciones que se asocian con un deseo de iniciar o mantener una relación íntima con una persona específica” destacándose el deseo de intimidad (interdependencia),desde la seguridad y el apego confiado de la compañía amistosa o familiar, al intenso sentido sexual del amor de pareja o “romántico”.

Para Gustavo Adolfo Bécquer: escritor sevillano, (17 de febrero de 1836 –Madrid, 22 de diciembrede 1870), perteneciente al movimiento del Romanticismo, define la poesía como la transformación en material, de algo que no es materia, y como el mismo dijo en uno de sus textos:  “verbo poético hecho carne”. Pero esta frase va destinada a una mujer, y entonces entramos en la interrelación que llegan a tener la mujer, el amor y la poesía La poesía es algo anterior al poema, a su creación que puede existir fuera del poeta, incluso fuera del poema: en la naturaleza (luz, sombra, viento, el amor) y en todo un cúmulo de sentimientos y sentidos, así en su poema amor eterno nos dice:

AMOR ETERNO

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor

Se puede llegar a decir que la mujer es poesía, la poesía. Y esto es debido a que la poesía es el sentimiento, y para Bécquer, la mejor representación del sentimiento es la mujer, por lo tanto, la mujer es la personificación de la sentimentalidad. Mientras exista una mujer hermosa, / ¡habrá poesía!

Pablo Neruda aún sin cumplir 20 años de edad publicó  Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada, el amor, ese amor juvenil, pasional envuelve las páginas del libro y llega al lector como gotas de miel a los sentidos. El amor: se presenta en todas sus vertientes. Divinizado, desesperado por la pérdida, corporal y directo con motivos eróticos, ilusionado, en el cual así el escribe:

Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

En lo personal considero que todo ser enamorado es un poeta en potencia y como dice el dicho de músico, poeta y loco todos tenemos un poco, entonces se van sumando condiciones para la escritura, tal como la descrita anteriormente y por otro lado la del ser enamorado,  que sé, por parte de algunos amigos especialistas en el área de salud mental, hoy dia se estudia la psicopatología del amor,  es decir, se han hecho investigaciones para definir el comportamiento del hombre enamorado. Por lo que digo que un escritor enamorado,  es entonces dos veces menos cuerdo. No hay duda: el amor es una enfermedad. Tiene su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio ámbito de acción, el hígado es quien paga  los padecimientos y goces del amor, más no nuestro flamante corazón símbolo universal del amor. A demás se esconden, irónicamente, en esa ingente telaraña de nudos y filamentos llamado sistema nervioso autónomo.

También podríamos decir sobre el tema del amor, que en algunos casos va acompañado del desamor, del dolor, la traición y hasta del odio, como nos deleita el cantante julio Jaramillo: “Ódiame por piedad, yo te lo pido ódiame sin medida ni clemencia odio quiero más que indiferencia porque el rencor hiere menos que el olvido.”  Incluso el  mismo Bécquer posee textos donde  hay mucha rabia, una pasión horrible, hecha de lo más duro y amargo versos, donde entran los celos, el despecho, el dolor más cruel. Esta rabia era expuesta de forma dura y brutal a veces, como es el caso de la siguiente rima :

Una mujer me ha envenenado el alma;

otra mujer me ha envenenado el cuerpo.

Ninguna de las dos vino a buscarme;

yo de ninguna de las dos me acuerdo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.

Si mañana, rodando, este veneno

envenena a su vez, ¿por qué acusarme?

¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Y lo último que podríamos decir sobre la poesía, es que el poeta tiene que ser un mediador, tiene que ser el que transforme lo inmaterial en lo material, la poesía es ese espíritu del que es vaso el poeta. Por lo tanto el poeta tiene o es, el alambique que destile la poesía para así poder plasmarla en el poema, por lo que el poeta tendrá que utilizar sus mejores cualidades para poder formar este poema. Además la poesía necesita del poema, porque aunque sea autónoma y exterior, necesita de este para quedar en la conciencia de todos, puesto que la poesía es indefinible, sin nombre, e invisible.

DAVID FIGUEROA GONZÁLEZ

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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