Publicado en Crónica, Ensayo

MÉRIDA

MÉRIDA

Con el cielo  a tus pies.

Recuerdo con mucho agrado la primera vez que llegue al  hermoso nido de las Águilas Blancas, ello fue en el año 1989,  llegamos con el amanecer a El Vigía, realmente esa primera vista no me impresiono. No sabia que era como el camino de ladrillos amarillos de la novela de L. Frank Baum “El Mago de Oz” que me llevaría a la Ciudad Esmeralda  y justo al entrar a  Mérida pude constatar que los ciudadanos eran bonachones, curiosos, agradecidos, tal cual la novela mencionada, aunque yo agregaría cordiales, amables y hospitalarios.

Fundada en 1558, Santiago de los Caballeros de Mérida es en la actualidad una hermosa ciudad rodeada de imponentes montañas que invitan a conocerlas, con un centro colonial de singular belleza, vistosos parques de gran verdor, una de las catedrales más hermosas de Venezuela, aun cuando no se le puede atribuir una línea arquitectónica en particular, ya que está conformada de una mezcla ecléctica, esta particularidad en su diseño viene dada por el hecho de que su construcción se inició en 1803 y no fue culminada sino hasta 1960, su belleza quizás viene dada por el espíritu del recinto,  y lo más resaltante, el trato de su gente, que bien le hacen honor a su nombre.

El estado Mérida está ubicado en el occidente de Venezuela y es el más montañoso del país, efectivamente, lo atraviesan tres sierras de la Cordillera de Los Andes, que son La Sierra Nevada con su punto culminante el Pico Bolívar  (5.007 msnm) que también es la cumbre más alta del país. En esta sierra también se encuentran otros picos de altura considerables como el Humboldt (4.942 msnm); La Concha (4.922 msnm); Bonpland (4.883 msnm); Del León (4.740 msnm) y la Silla del Toro (4.775 msnm) La Sierra de Santo Domingo, que está localizada al este del páramo de Mucuchíes con su punto culminante en el pico de Mucuñuque (4.672 msnm) También en esta sierra esta ubicado el mal llamado pico El Aguila que se encuentra en la antigua carretera transandina (4.007 msnm). Mal llamado, pues  su verdadero nombre es “El Collado del Cóndor”,  y esta coronado con la escultura de Marcos León Mariño,  un hermoso Cóndor con las alas abiertas al cielo, como diría Neruda “te pareces al mundo en tu actitud de entrega.” Fue erigida un 19 de diciembre de 1927 para conmemorar el paso de Simón Bolívar y su ejército por los Andes en 1813 durante la Campaña Admirable. Y por último la Sierra de la culata, la cual está situada en el norte del estado y termina en Agua Viva del estado Trujillo. Tiene algunas alturas de importancia como los páramos de La Negra (3.050 msnm); Piedras Blancas (4.762 msnm); El Tambor (2.915 msnm ); El Campanario (4.325 msnm) y La Culata (4.487 msnm).

Estos parajes encantadores inspiraron al escritor y eterno enamorado de su terruño, Don Tulio Febres Cordero a dar a conocer en un lenguaje sencillo las tradiciones, mitos y leyendas andinas, una de ellas,  un mito cosmológico donde narra el origen de Las Sierras Nevadas de Mérida según los indígenas de la zona y conocido como las Cinco Águilas Blancas: “volaban un día por el azul del firmamento; cinco águilas blancas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes producían sombras errantes sobre los cerros y montañas.”

Mérida es el polen del turismo de aventura,  atrae a todos los adictos a la adrenalina, en lo personal el trekking o senderismo me lleva una y otra vez a esta tierra cargada de energía. Este deporte consiste en caminar por senderos sobre escenarios naturales como sierras, montañas, valles, bosques, ríos, lagunas; y hasta en desiertos inhóspitos. El fin de estas caminatas es obtener un mayor contacto con la naturaleza teniendo como objetivo una cumbre de media o alta montaña, el nacimiento o desembocadura de un arrollo o una simple caminata de observación de aves sobre terreno llano.

Esta aventura cargada de magia me ha permitido crecer en lo interno y a la vez comprender como caminando junto a todo un equipo de amigos, hermanos de montaña, vas solo con tus pensamientos y son estos el combustible que te impulsa cuando ya tu cuerpo no quiere dar un paso más.

Recuerdo mi primer viaje a la alta montaña, comenzó realmente como un reto personal, más que la búsqueda de paz, balance o disfrute de la montaña, que es el debe ser. Llegamos temprano a Tabay, un hermoso pueblo andino con Algunas casas de tejas rojas, con aleros y ventanas de balaustre de madera, que aun conserva el sabor de los andes de tiempos coloniales. Nos dirigimos a La Mucuy Alta donde está ubicado el parque La mucuy “Impregnado de ti,/  me diluyo junto al río./ A cada paso tu música hipnotiza./ Un concierto de aves,/ en la inmensidad. ”Allí comenzó la aclimatación  (2250 msnm),  para luego iniciar el recorrido hasta  La Coromoto o Laguna Coromoto, Laguna encantada,/  juegas entre las ramas/ seduces al cielo enamorado./Cantan tus cascadas/ al compas de la tarde /En medio de pasos/te diluyes en el viaje.” Este trayecto se hace en cuatro o cinco horas a píe. A medida que se sube por la montaña, se aprecian los distintos paisajes correspondientes a los pisos climáticos y vegetales: así aparece el bosque húmedo, con sus grandes árboles que impiden el paso de la luz, de donde cuelgan lianas, bromelias y orquídeas que forman una cúpula vegetal.

Al llegar somos hormigas sincronizadas que arman su campamento, unos a cargo de las carpas, otros responsables de la alimentación y el agua, al caer la noche es común una reunión para finiquitar detalles del siguiente día, y por supuesto compartir algún bocado como gesto de hermandad (algo típico de los andinistas o montañista ,el compartir).

Al despertar  somos nuevamente una orquesta afinada hasta la última nota, en lo referente a recoger el campamento preparar desayuno y  no puede faltar el té bien cargadito de azúcar, ya con los morrales listos y las nubes por compañeras arrancamos hacia la Laguna Verde, “Eres niña mimada/ de alma cristalina/ojos de esmeralda./Te canta la  luna/ se pierde en tus aguas,/ mientras  arrullas las piedras /llenas de esperanzas.” Este trayecto es completamente distinto puesto que comenzamos a alcanzar altura y al pasar la línea de los tres mil metros se puede observar el cambio de vegetación nos encontramos, con una vegetación más pequeña, como los líquenes que tapizan la roca desnuda, frailejones adornando el camino , y el coloradito como pinceladas sueltas entre las rocas, El clima cambia  se comienzan a sentir los efectos de la altura, el cansancio, la respiración rápida… Es un camino mayormente rocoso, con paisajes indescriptibles, caídas de agua espectaculares, el sonido del ríos es un concierto… Luego de pasar por caminos emocionantes de piedra, por “Puente Quemao”, y ver bajo tus pies una caída de casi 600 metros,  al caminar por una tabla de aproximadamente 20 centímetros de ancho  o cuando se camina por las morrenas  y sientes el frio en tus manos. Al llegar a Laguna Verde sorprende la majestuosidad de este paisaje rodeado de colosales montañas que se reflejan en las aguas apacibles de color verde esmeralda.

Llegamos al campamento, sitio hermoso escondido entre rocas grandes como dinosaurios, en medio de montañas que custodian la Laguna, cuales guardias pretorianos con su única “arma” la belleza de su desnudez.  Una vez instalados nos dispusimos a comer muy bien para recuperar las energías gastadas en la caminata.

Entre conversa y conversa el frío acaricia el campamento, por lo que decidimos comenzamos a preparar el equipo para partir en  la madrugada hacia la cumbre del Humboldt. “Silencioso bañas de misterio,/  tu cima destino anhelado./En tu vientre se gestan sueños,/sueños de paz”. Y allí en lo alto justo en frente como una visión el Gran Humboldt viendo con humildad nuestros deseos de posarnos sobre él, invitándonos, seduciéndonos con su manto blanco y sus eternas nieves.

La noche se hizo eterna en un segundo podía contar hasta mil, pero el sueño llego por fin gracias a Dios. Así Aproximadamente a las 03:00 de la madrugada nos despertamos, era el momento esperado, el último tramo del ascenso. Luego de un rápido desayuno emprendimos el ascenso a las 03:30 Am, la luna llena nos regalaba su bendición y nuevamente corría el frio libre por su jardín, entre las flores de frailejón, la adrenalina jugaba a  empujar mi espalda, era una experiencia maravillosa,  era extraño no sentir  ansiedad, a pesar de que no sabía lo que me esperaba. Avanzamos a un lado de una hermosa cascada y  poco a poco llegamos a la ruta, después de casi dos horas de aproximación comienzo a sentir la altitud (4.000 msnm) el cansancio  a cada paso, la respiración más rápida de lo normal…pero era lo que quería vivir, lo que soñé experimentar, saber si la montaña me aceptaría, si bienvenido a su reino.

Por un instante creí no llevaba el ritmo adecuado, pero seguía adelante con una frase que se convirtió en un mantra, “un paso luego otro, un pie frente del otro”, como dicen paso de montañista, lento pero avanzando. A las pocas horas fue aclarando y ya nos encontrábamos sobre un camino de rocas sueltas, realmente hermoso, con colores rojizos y grises, algunos trozos de hielo colgando de las rocas, como haciendo figuras de Picasso o tal vez de Dalí. Sorteando pequeños pozos congelados y rocas en zig-zag, llegamos a los pies del glaciar del Humboldt,  donde vemos una gruta profunda, blanca, misteriosa, tal vez el túnel por donde Alicia cayó a su mundo de absurdos y paradojas lógicas, en la obra de Lewis Carroll (Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas). La emoción me embargo y quise aumentar el ritmo de marcha, inmediatamente mi cuerpo dijo NO,  sabía que la altura estaba marcando su territorio y que debía controlar esos impulsos para evitar el desgaste de energía innecesario,  además  como ya le había comentado a los muchachos, todo está en el pensamiento, el cerebro, es el músculo más fuerte del ser humano, y junto a los deseos por realizar mi sueño  pude seguir el ascenso sin inconvenientes.

Bordeando el glaciar llegamos al punto en donde nos colocaríamos los crampones y los arneses.   La cordada lista para estrenar el hielo  nos permitió  marcar las huellas en el glaciar Humboldt.   Fue un momento intenso no puedo negar que dos lagrimas brotaron, estaba cumpliendo una promesa hecha a mi hijo, lo estaba llevando a pisar las nieves eternas de los Andes Venezolanos, lo habíamos logrado, a las 07:47 am del día 19 de Diciembre de 2010. Fuimos aceptados por él único glaciar permanente que nos queda en la Sierra Nevada.

El clima era perfecto, completamente despejado, se podía ver el Toro, la Concha, elBonpland la Laguna Verde, el Pico Bolívar en toda su expansión.

Bolívar

Tu inmensidad eleva las almas,

caminos llenos de esperanza.

Cantan las nubes,

hablan de tu grandeza.

Y bailan,

bailan  entre rocas de algodón.

David J Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

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