Publicado en Ensayo

Del Amor y la Palabra

Del Amor y la Palabra

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Pablo Neruda

Muchas veces pensé que las palabras fluían de mí como la sangre al cortarnos, algo así Natural. Hasta el día que quise escribirle a mi esposa cuanto la amaba (a pesar de mis, sus, las acciones de cada uno). Parece mentira que el verbo en ese preciso instante jugó a ser Merlín y sin alquimia se transformó en monosílabos cacofónicos (para mi desgracia) y no en oro verbal, cual lo esperaba.

De tus labios la verdad fluye

ríos desbocados

mis oídos indiferentes

bailan otro son.

Eterna melodía

que mis ojos no distinguen.

Por un instante me detuve, dejé el lápiz y papel a un lado creyendo que era culpa del mismísimo Dios Baco, total me he convertido en un maestro de proyectar la culpa o en otros términos, la culpa es de cualquiera menos mía, incluso hasta de la Vaca.

Pues no, el grado etílico para manejar el lápiz era el permitido, aunque en el congelador…Dios había material subversivo de sobra para borrar cualquier nombre y difuminar cientos de almas. Entonces volvía al principio ¿Por qué las palabras que necesitaba no fluían?, recordé una reunión de poetas amigos, donde dejamos volar nuestra lengua y dar vida  al coloquio, (algunos dirían chismear, pero el chisme es otra cosa baja y sin creación, diría gris ) entonces bajo el nombre del poeta  X salió esa célebre frase “se le seco el chorrito” ya que su creación y diría CREACIÓN, murió al nacer.   Pues allí estaba yo elucubrando sobre mi chorrito, se habría secado…? Alguna vez realmente existió..? o fue sólo producto de mi ego?…

Los poetas malditos jamás  darían gracias a dios, por ningún motivo, (claro no llego siquiera a P de poeta, por ende si puedo dar las respectivas gracias).

“Afana nuestras almas, nuestros cuerpos socavan.

La mezquindad, la culpa, la estulticia, el error

y, como los mendigos alimentan sus piojos,

nuestros remordimientos, compacientes nutrimos”

Paul Verlaine

Entre la cerveza 15  y  20 recordé unas palabras, creo que anónimas “Quién se enamora pierde”   (aunque muuuuuuuuy repetidas por seres cercanos a mi). En ese instante vislumbré que el problema no era de gramática, verbo o prosa, era simple y llanamente culpa de ese “querubín” malquerido por unos idolatrado por otros “Cupido” si el mismo “niño que jugando llora y toma por juguete el corazón”. Quien se había encargado de embriagar mi alma al punto que las palabras eran más alcohol para mi venas y el verbo miel que embriaga de sólo pensar en ella.

Entonces como decir te amo cuando se está ebrio, pues de una sola manera; es como tratar de conducir recto después de haber bebido una botella de whiskey solo o querer saltar después de marchar treinta (30) kilómetros  en una montaña empinada. No hay una FORMA  correcta o incorrecta de hacerlo…. O si?.  Por ello en el amor, es el alma quien le roba  a Eros sus virtudes, para expandir su reino de paz y fertilidad, logrando reproducir en abundancia el deseo y la pasión.

Y así poder justificar, no tener palabras como decir de manera convincente te amo, o algún sinónimo  que se le acerque a tan magno verbo que junto a la poesía deja se de ser letra para convertirse en sangre etérea de la creación. Ya que el amor así como la poesía necesitan un decodificador que disfrute el mensaje  preexístete, de lo contrario  amar se transforma en una pesadilla y un poema  en un papel.

A pesar de la distancia, estás allí…

Justamente donde sé que estás,

¿Quién te hizo Pedro,?

cuando yo no quería bases…!

Sólo necesito tu alma

quizás más que tu cuerpo

quizás mucho más…!

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

Un comentario sobre “Del Amor y la Palabra

  1. Hoy el reto del amor es escribir con Cristo la primera palabra de tu folio en blanco. Realmente, mi mayor miedo para empezar a escribir era… ¡sentir que no tengo la suficiente “altura teológica”! Quería hacerlo tan perfecto, pensaba que dependía tanto de mí, ¡que no me di cuenta de que me había dejado a Jesucristo en el tintero!. Así justo así me pasa cuando estoy en manos de la poesia

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