Publicado en Ensayo

Santa Elena

SANTA ELENA

Una noche en Santa Elena nunca es igual

Cabalga salvaje la brisa como es costumbre en Santa Elena, se viste de nubes y a su alrededor bailan los pinos, niños inquietos en el jardín de mamá. Las estrellas bañan el firmamento, corre el asombro por el jardín de Edilberto, todo es un hechizo visual.

Parece mentira que un paraíso se esconde a voces en las mágicas montañas de Bruzual a una hora de San Felipe, este poblado se encuentra ubicado en la carretera Principal vía la Puente, a  una altitud de 1300 metros sobre el mar, tiene una temperatura promedio que varia entre los 28 y 14 grados centígrados dependiendo la época del año.

La Comunidad es agrícola por excelencia, aun que el turismo seduce poco a poco a sus visitantes. Por su parte los habitantes han ido invirtiendo en pequeñas y pintorescas posadas, elaboradas en  adobe y madera, con todas las comodidades que un turista busca.

Llegar es realmente, fácil existe una peculiar red de transporte que van desde moto taxis hasta una ruta de vehículos rústicos (casi todos vecinos de la comunidad). Particularmente  prefiero al llegar primero a Campo Elias y  de allí  tomar una moto taxi el cual me lleva a un lugar llamado el tanque y desde allí comenzar a caminar o como se dice en el argot deportivo realizar un trekking, por  lo general, prefiero en horas de la noche para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, ya que existe una biodiversidad bien peculiar y podemos encontrar, desde una gran variedad de insectos  hasta animales tales como: monos y cunaguaros (Leopardus tigrinus)

Hacer una parada en el mirador es casi obligatorio, sacar el hornillo y preparar un te diría que religioso, allí, a tus pies la autopista centro occidental y como luciérnagas ebrias de libertad, se ven los vehículos a la distancia. En las noches de luna llena la claridad te obsequia una vista sin comparación de la ciudad de Chivacoa  y más allá como abrazando el horizonte, la montaña sagrada de María Lionza.

Mientras las cotas se hacen más elevadas comienza los cambios tanto de clima como de vegetación, se ve durante el ascenso la mora silvestre o zarzamora (Rubus ulmifolius) y entre julio y septiembre puedes hacer el recorrido comiéndolas ya que las encuentras a todo lo largo del trayecto, aun que por lo general, siempre se encuentra una que otra en cualquier época del año.

Entonces a medida que avanza la noche, la montaña te regala un manto de neblina. Quizás la misma oscuridad, sea cómplice para resaltar los aromas, los sonidos, el misterio de la naturaleza  en su interior. Así, sientes como por momentos las nubes te cobijan, la visibilidad se pierde por momentos y todo se transforma en un cuento.

Caminar por nuestras montañas, nos permite conocer nuestro país desde otra perspectiva, apreciar parajes realmente maravillosos, además logramos  una conexión espiritual con la naturaleza, que nos permite absolver su energía y al final de la caminata tu cuerpo queda impregnado de la  madre tierra.

Los yaracuyanos estamos en deuda con nuestro entorno a pesar de haber caminado por estos parajes de ensueño nos ha faltado ser como explica Og Mandino en su libro best seller, El Vendedor Más Grande del Mundo:

“ Le dio el cofre con los pergaminos, y 100 talentos de oro, le dijo que fuera a Damasco, pues era ciudad para poner en práctica todo lo que le enseñaban los pergaminos; una vez allí cogería el pergamino número uno y lo leería repetidamente hasta estar seguro de entender perfectamente su significado, luego tendría que hacer lo mismo con los otros pergaminos, de los cuales cada uno le enseñarían algo fundamental para ser el mejor vendedor. Una vez leídos todos los pergaminos, y entendidos perfectamente, no debía acumular todas las riquezas para él las debía repartir a mitad entre los menos afortunados que él”.

En este caso esos pergaminos son las bellezas de nuestras tierras, con sus misterios y riquezas visuales, personas llenas de candidez y educación que invitan a la confianza, tienden las manos a quienes lo necesiten  sin interés alguno, por otra parte  tenemos el deber de mostrar estos “Pergaminos” al mundo, luego de haber internalizado el cuidado de estos recursos naturales ya que ellos son susceptibles al impacto que podemos ocasionarles.  En  este punto es donde términos como ecología, contaminación, impacto ambiental tienen un rol vital en  nuestras conciencias para la preservación futura de estos ambientes.

David Figueroa González

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Autor:

Escritor Venezolano, amante de la literatura en todos sus géneros

Un comentario sobre “Santa Elena

  1. QUERIDO HERMANO , COMPARTO AL IGUAL QUE EL RESTO DE LOS HERMANOS DE LA MONTAÑA ESTAS PALABRAS TAN PROFUNDAS CARGADAS DE EMOCION Y REFLEXION FILOSOFICA.
    QUE JEHOVA TE CUIDE

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